El investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Marcos Mauricio Chávez Cano, advierte que al caerse dichos elementos pueden generar daños a las personas o a los vehículos
Septiembre 19, 2025
Ramón Gracida Gómez
El investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Marcos Mauricio Chávez Cano, llevó a cabo recorridos de daños en Acapulco tras el sismo del 7 de septiembre de 2021 y el huracán Otis del 25 de octubre de 2023, y concluyó que el reglamento de construcción debe normar los materiales no estructurales que hicieron muchos daños en estos eventos catastróficos.
En entrevista telefónica por el simulacro nacional del 19 de septiembre, el doctor en Estructuras dijo que el recorrido en el municipio costero hace cuatro años registró daños en elementos no estructurales, es decir, “aquellos que no tienen una función de soportar cargas, simplemente son elementos que pueden ser recubrimientos de fachadas o muros divisorios, pero que no tienen una función estructural”.
Los daños en este tipo de elementos “no comprometen la estabilidad o el desempeño estructural del edificio, que puede ser un hotel, un edificio de condominios, no corre un riesgo de que exista un colapso”.
Sin embargo, acotó el integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I, los elementos no estructurales tienen finalmente un peso y “si éstos se llegan a desconectar de donde están apoyados, pues al caerse pues puede generar daños a las personas que están transitando por la vialidad o a los vehículos, etcétera”.
“También, en el interior por ejemplo de un edificio, pues se utilizan muchos plafones o muros divisorios de paneles ligeros, que igual no tienen una función estructural, pero cuando llega un sismo y se llega a resonar mucho la estructura, aunque no haya un daño en columnas o en vigas, pues estos elementos al dañarse pues pueden ocasionar daños a los ocupantes principalmente”.
Tras el paso del huracán categoría 5, Chávez Cano fue integrante del equipo de Instituto de Ingeniería de la UNAM que volvió a acudir a Acapulco para revisar los daños, que “fueron cuantiosos y fueron aparatosos porque la mayoría de los edificios, lo que salió proyectado, eran sus elementos no estructurales”.
“Pudimos ver ahí recubrimiento de fachadas, muros divisorios, ventanas, que todo eso cuando llega la racha de los fuertes vientos del huracán, pues eso salieron proyectados y de alguna manera dejaron desnudos a los edificios”.
El especialista dijo que “al verse dañados esos elementos no estructurales, dejan a sus edificios inservibles porque no se pueden ocupar de manera inmediata, y además, al desprenderse eso, todos esos elementos salen proyectados y pueden impactar a otros edificios o pueden impactar a las mismas personas, dejándolas desprotegidas”.
“El comportamiento estructural o el desempeño de los edificios desde el punto de vista estructural fue adecuado, pero el que no fue adecuado es el desempeño de los elementos no estructurales”.
Chávez Cano, quien visitó Noto, Japón, por el terremoto del año pasado con el propósito de analizar los daños, aclaró que este problemática no es exclusiva de Acapulco, “eso sucede en varias partes del país, incluso en otros países en donde desafortunadamente a los elementos no estructurales, por considerarlos no estructurales, no se les da la importancia para que se pueda diseñar adecuadamente”.
“Entonces se utilizan los materiales que no son adecuados, se utilizan soportes que tampoco son los adecuados, que cuando llega el sismo o llega el huracán, éstos son los primeros elementos que salen proyectados o salen dañados”.
El investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM lamentó que las normativas “todavía no incluyen requisitos que deban cumplir estos elementos, pero es importante que las normativas vigentes de construcción consideren requisitos mínimos que deban cumplir estos elementos para que no salgan proyectados”.
Consideró que la persistencia del uso de estos materiales susceptibles a daños en sismos o en huracanes “quizás sea algo como una especie de uso o costumbre, o quizás por atender rápido la emergencia, que la gente cuando ya ocurrió el daño y salió disparado el recubrimiento, con el propósito de acelerar rápido la puesta en marcha del edificio, pues vuelven a reparar de la misma manera, utilizando los mismos materiales”.
Indicó que se debe normar el uso de estos materiales, “no es que sean malos, simplemente hay que utilizarlos de una manera más segura, utilizando técnicas, siendo más restrictivos y que cumplan ciertos requisitos para que puedan ser integrados en este tipo de edificios”.
“Hasta ahorita, la mayoría de la gente no le da la importancia a estos elementos y los compran y los colocan sin llevar alguna asesoría técnica especializada; entonces, si vamos a utilizar materiales de este tipo y tienen que resistir viento, pues se tienen que diseñar para que resistan esos vientos, así de simple”.
El doctor en Estructuras especificó que la única manera de volverlo obligatorio “pues es poner esos requisitos en una norma de construcción, en un reglamento de construcción para que la gente los aplique”.