Integrantes de la agrupación colocaron ayer una cinta al árbol con la leyenda de “protegido”
Abel Salgado
Noviembre 09, 2015
Integrantes de la asociación ambientalista Guerreros Verdes colocaron una cinta verde, con la leyenda: “Arbol protegido por la ciudadanía”, en un amate del Zócalo, donde se lleva a cabo la remodelación.
Allí cuatro integrantes de la asociación tuvieron un altercado verbal con comerciantes de la zona que denunciaron que las raíces del árbol están dañando sus locales.
Los ambientalistas pidieron al director de Ecología municipal, Joel Tacuba, que frene lo que parece ser el inicio de la tala del árbol.
Allí, la integrante de la agrupación, Irma Sánchez Viveros, contó que derivado del malestar de un sector de la población por la remodelación del Zócalo, ellos se manifestaron por el intento de trabajadores de la obra de quitar el árbol del callejón que se dirige a la calle Ignacio Ramírez.
Propuso que las autoridades municipales cuiden el árbol, “porque si se poda y se cortan las raíces que dañan los negocios se puede preservar”.
La señora, que se trepó al amate descalza, fue auxiliada por tres de sus compañeros para colocar una cinta de tela color verde y en la que en letras amarillas se leía: “Árbol protegido por la ciudadanía”.
En julio de 2014, Guerreros Verdes recabaron firmas para la preservación de los árboles del Zócalo, porque en los planos y en la maqueta de las obras de remodelación, a cargo del gobierno federal, no estaban integrados.
Ayer en la obra, que debió finalizar su tercera etapa en marzo, antes del Tianguis Turístico, se observó a trabajadores abriendo el piso e insertando tubería frente al edificio donde estaba el restaurante La Flor de Acapulco. En la esquina con dirección a la calle Ignacio Ramírez hay un módulo de policías y atrás de éste el amate que fue envuelto por las cintas verdes.
La jardinera del árbol está cuarteada y la herrería ornamental doblada por el tronco, incluso entre las grecas sobresale la corteza que se incrustó en el metal.
Tanto el módulo, la jardinera y parte del pasillo que conduce a la calle Ignacio Ramírez están cercados por estructuras de madera para evitar el paso de las personas. El adoquín dsel piso ya se levantó y se observó que algunas raíces se cortaron.
Los ambientalistas criticaron que al cortar las raíces muy cercanas al tronco se podrían afectar su estabilidad.
Sánchez Viveros contó que antes de subirse al árbol, discutió con los locatarios de la zona que dijeron estar de acuerdo en que se cortara el árbol porque las raíces ya afectaban el piso de sus negocios.