Redacción El olor a gas licuado de petróleo (LP) durante los primeros minutos del Jueves Santo, alertó a la familia sobre el peligro. Luego, los tanques explotaron, pero doña Chenta, su esposo Alejandro y su hijo Fernando no alcanzaron a salir por sí solos. Tuvieron que ser rescatados por su otro hijo y por vecinos, … Continúa leyendo Fallece doña Chenta tras incendio de su casa; su esposo e hijo siguen hospitalizados
Abril 04, 2026
Redacción
El olor a gas licuado de petróleo (LP) durante los primeros minutos del Jueves Santo, alertó a la familia sobre el peligro. Luego, los tanques explotaron, pero doña Chenta, su esposo Alejandro y su hijo Fernando no alcanzaron a salir por sí solos.
Tuvieron que ser rescatados por su otro hijo y por vecinos, mientras que las llamas consumían la vivienda, ubicado en el barrio Los Naranjitos
María Inocente Huipio Saucedo, conocida como doña Chenta, vivía con su esposo Alejandro y su nieta Daniela. Esta última fue quien se percató del olor. Pidió a sus abuelos evacuar y salió a buscar ayuda, pero todo fue muy rápido y logró salvarse.
Ese día había llegado a visitarla desde Tepic, Nayarit, su hijo Fernando, quien dormía con ellos y también sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en sus piernas.
Todos ellos fueron rescatados por sus familiares y vecinos que corrieron a ayudarles, ya que los tres estaban gravemente heridos por las quemaduras que el fuego les ocasionó.
Los bomberos y personal de Protección Civil llegaron al lugar, pero antes los vecinos intentaban apagar desesperadamente el fuego con todo lo que encontraban a su paso.
Su nuera Karina Navarrete, quien vive a lado, contó en entrevista, que doña Chenta, como era conocida en el barrio, tenía 79 años y era originaria de San Lucas, en el estado de Michoacán, pero que en busca de ingresos para su familia llegó a vivir juntos a su esposo e hijos hace más de 50 años a Acapulco a este barrio colindante con la colonia La Mira.
Aquí comenzó lavando y planchando ropa y haciendo aseo en casas, para finalmente vender cena, como lo hacía cada noche desde hace más de 24 años, hasta el miércoles que fue su última venta.
La madrugada del Jueves Santo el fuego consumió su vivienda y la dejó con graves quemaduras a ella y su familia.
Doña Chenta tuvo seis hijos, pero vivía con el dolor de haber perdido a uno de ellos, ya que hace tres años falleció. El salir a vender cena en el patio de su humilde casa, le distraía atender a sus comensales y la hacía no estar recordando dicha pena, contó su nuera Karina.
Toda la casa, con techado de láminas y fajillas de madera se quemó. Sólo quedaron las paredes de ladrillos y barro. Ahí mismo familiares, amigos y vecinos ayudaron a limpiar para por la tarde poder velar el cuerpo de doña Chenta.
Su esposo Alejandro y su hijo Fernando continuaban hospitalizados, debido a que sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado y su estado de salud se reportaba grave pero estable.
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