* Algunos taxistas son intermediarios, dice * Precisa en La infancia como mercancía sexual: México, Canadá, Estados Unidos que existen casas de citas en Las Brisas y la Zona Diamante El libro La infancia como mercancía sexual: México, Canadá, Estados Unidos muestra a una sociedad acapulqueña apática por contrarrestar la prostitución infantil, que como … Continúa leyendo Hay aquí 200 prostíbulos reconocidos por las autoridades, dice investigador
Raquel Santiago Maganda
Febrero 02, 2004
* Algunos taxistas son intermediarios, dice
* Precisa en La infancia como mercancía sexual: México, Canadá, Estados Unidos que existen casas de citas en Las Brisas y la Zona Diamante
El libro La infancia como mercancía sexual: México, Canadá, Estados Unidos muestra a una sociedad acapulqueña apática por contrarrestar la prostitución infantil, que como fenómeno social ha evolucionado en su sistema y se ha extendido en toda la ciudad.
El texto fue presentado a la sociedad de Acapulco el viernes pasado por unos de sus autores, el antropólogo Miquel Ángel Ruiz Torres. El libro es resultado de una investigación y para publicación fue coordinado por Elena Azaola y Richard Estes.
Ruiz Torres fue el responsable de hacer un comparativo de la prostitución infantil en dos ciudades porteñas: Cancún y Acapulco.
En el texto se justifica que en ambas ciudades se dan casi todas las modalidades posibles de explotación sexual comercial, desde aquellas que son características de las zonas turísticas, hasta el área urbana.
Con base en la observación y las entrevistas a niños y niñas inmiscuidos en la comercialización de la sexualidad, el autor claramente asegura que la actividad turística impacta a la sociedad en sus modos de vida y en sus prácticas sexuales.
Menciona como ejemplo la temporada de las vacaciones en los puertos de los universitarios estadunidenses y canadienses, por consecuencia, “niñas y adolescentes locales (algunas de familias de clase acomodada) en grupos de amigas, se diluyen en los bares de La Condesa o en las discotecas de la Zona Dorada para establecer contactos con los turistas en prácticas sexuales limítrofes entre el ligue y la prostitución”.
La apertura a las prácticas sexuales abiertas representan un atractivo para turistas que vienen al puerto, específicamente atraídos por las relaciones con menores de edad, esto provoca la residencia durante meses o años de visitantes en su mayoría extranjero, explica el investigador en el libro.
El crecimiento de la prostitución en Acapulco
En el texto se menciona que hace tres décadas se estableció como única zona de tolerancia la actual Zona Roja, situada en el centro de la ciudad, y la condición actual es definida por el autor como un área “degradada” donde acuden “usuarios de bajo nivel adquisitivo”.
Además asegura que los espacios donde se ejerce la prostitución se han multiplicado por toda la ciudad, “hasta el punto de que más de alguna autoridad entrevistada reconoce que la zona de prostitución actual es todo Acapulco”.
Esto lo explica con el intento de reordenamiento urbano a principios de la década de los ochentas con la aplicación del Plan de Acciones Básicas Fidaca con el objetivo de que la Zona Roja se trasladara fuera del centro histórico, pero lo logrado a partir de la crisis de 1993, fue “multiplicar las zonas de bares y centros nocturnos hasta diseminarlas por toda la ciudad”.
El autor asegura que existen más de 200 negocios reconocidos por las autoridades municipales sanitarias como lugares donde se ejerce la prostitución, aunque en diferentes grados de sistematicidad y explicitación.
Documenta que en 2001, las principales zonas de prostitución en Acapulco fueron: la tradicional Zona Roja; La Zonita, ubicada entre Costera y la Cuauhtémoc; en plena zona hotelera, en los alrededores de la Zona Condesa, donde hay centros nocturnos de alto nivel y están concentrados los bares gays y travestis.
Además de las casas de citas tradicionales, llamadas Quintas, se encuentran las áreas determinadas en Ciudad Renacimiento y otras colonias periféricas donde existen numerosos bares, cantinas, discotecas, cantabares, centros nocturnos y table dance.
En el libro se menciona al Zócalo, como un área importante para la prostitución infantil donde se ha cambiado el esquema de comercialización, y ahora el servicio sexual se hace con intermediarios. Allí se puede encontrar a jóvenes de 14 a 20 años que ofrecen su servicio.
Pero también existe prostitución gay en la playa de La Condesa, específicamente en la zona conocida como Las Piedras, y en la playa ubicada frente al hotel Fiesta Americana. Otras zonas de prostitución gay en Acapulco en la vía pública son las playas de La Caleta y frente al hotel Copacabana.
Según el padrón hecho por la Asociación de Homosexuales y Lesbianas de Acapulco hay alrededor de 50 personas varones y transexuales ejerciendo en Las Piedras.
También en el libro se menciona que existe comercialización en el Mercado Central y centros comerciales. Precisa que existen casas de cita Las Brisas y la Zona Diamante para clientes adinerados.
Los contactos y los precios
Miquel Ángel Ruiz asegura que localizó a varios taxistas que ejercen el papel de intermediarios, y cita que “algunos de los que pululan por la zona de La Condesa en Acapulco usan el aparente servicio de taxi como coartada, ya que su verdadero negocio está en ofrecer servicios sexuales de mujeres y niñas a turistas, y recomendarles centros nocturnos donde las pueden encontrar además de, en algunos casos, proveer de estupefacientes a turistas y sexoservidoras”. Afirma que existen intermediarios en las playas, en el Zócalo.
Los costos de la prostitución infantil varían, según el autor ubicó a menores de edad que por 20 pesos hacen una felación, y por el coito piden 50 pesos.
Menciona que la comercialización en la Costera tiene un costo de 500 pesos por hora, mientras que quienes ofrecen sus servicios por medio de anuncios en el periódico cobran entre 400 y mil pesos por dos horas.