En Acapulco hay disposición entre los jóvenes para obtener dinero por medio de la prostitución y también es frecuente el fenómeno de la explotación sexual infantil, admitió la encargada del Programa de Atención a Menores Adolescentes en Riesgo (PAMAR), Elizabeth Moreno Reyna. El programa, que funciona desde el inicio del gobierno de Vicente Fox, lo … Continúa leyendo Hay disposición en jóvenes de Acapulco para ganar dinero con la prostitución: PAMAR
Cristina Sierra Rosas
Septiembre 12, 2006
En Acapulco hay disposición entre los jóvenes para obtener dinero por medio de la prostitución y también es frecuente el fenómeno de la explotación sexual infantil, admitió la encargada del Programa de Atención a Menores Adolescentes en Riesgo (PAMAR), Elizabeth Moreno Reyna.
El programa, que funciona desde el inicio del gobierno de Vicente Fox, lo aplica el DIF municipal en el puerto pero con limitaciones, pues los trabajadores deben valerse de las operaciones de la Dirección de Salud municipal en giros rojos para revisar la salud de las prostitutas.
Los recorridos son en consecuencia en horarios nocturnos y durante las madrugadas, cuando con una agenda que tan sólo un funcionario de Salud conoce sale un convoy de camionetas de la dependencia y del DIF que recorre la zona urbana, suburbana y también la rural.
Para los funcionarios da lo mismo entrar a inspeccionar al Tabares, cerca de la Costera que al Macarena´s, ubicado cerca del crucero de Las Cruces.
No hay una ruta definida. La mayoría de los funcionarios que hacen la inspección no saben cuál será el itinerario de bares y cantinas a visitar, debido a que se han dado casos en que alguien de la comitiva ha alertado de la inspección y cuando llegan no encuentran a nadie en los centros nocturnos.
En un recorrido en mayo se comprobó la versión de la filtración de la visita.
La primera parada es en un bar del bulevar Lázaro Cárdenas, cerca de la glorieta principal, donde llegan todos los trabajadores de salud y del DIF pero no encuentran ningún cliente y tampoco ninguna chica que ofrezca sus servicios.
En las inspecciones acuden por lo general cinco integrantes del Programa de Prevención, Atención y Erradicación de la Explotación Sexual, Comercial Infantil (Propaeesi), el cual también forma parte del PAMAR, quienes se encargan de ubicar a cualquier menor de edad, hombre o mujer que se prostituya y así llevarlos a los albergues del DIF.
La coordinadora del PAMAR, Elizabeth Moreno Reyna, quien ha trabajado para este programa federal desde que empezó, reflexionó que después de tantas inspecciones a las que ha asistido la prostitución es una forma de vida principalmente para las mujeres jóvenes, quienes a veces son botines del comercio de parte de los llamados lenones, proxenetas o padrotes, quienes los obligan a prostituirse.
La joven funcionaria aseguró que con la experiencia que ha vivido al tratar de cerca con los jóvenes que ejercen esta actividad, se deben reformar las leyes porque hay lugares donde se ejerce una prostitución permitida pero hay otros que promueven la actividad con menores de edad y en estos sitios sus dueños logran obtener amparos a través de fianzas para evitar la acción de las autoridades.
Elizabeth Moreno relató que en el último recorrido que hizo la dependencia se encontraron con una adolescente de 15 años que se prostituía en un bar de la zona rural. Estaba drogada y era originaria de una de las colonias populares del puerto. Ahora se encuentra en uno de los albergues de la dependencia.
La funcionaria municipal informó que en lo que va de la administración, en unos 15 recorridos se ha rescatado sólo a cuatro niños de ejercer la prostitución.
Al insistir con el manejo de una estadística del número de menores que se prostituyen en el puerto, Moreno Reyna consideró que el fenómeno en Acapulco siempre es alarmante y por ello apuntó que es indispensable que la sociedad trabaje de cerca con instituciones de gobierno que tengan alguna responsabilidad en estos casos.
Su forma de operar estriba en llegar al negocio de giro rojo y revisan baños, cuartos privados, azoteas, salones escondidos y también a personas que aparentan ser menores de edad, sean trabajadores o clientes, se les pide su credencial de elector.
Las reacciones de los menores de edad son variables, algunas niñas se asustan y otras logran agredir con cachetadas o puñetazos a las funcionarias, por ello acuden psicológicas para que las menores reciban la confianza “y que serán protegidos”.
Asimismo, la coordinadora del programa lamentó que a pesar de otras dependencias “hagan lo suyo” como PGR, ministerios públicos, turismo, policía preventiva, DIF estatal, actualmente no existe una acción en conjunto y “no hay coordinación” para lograr resultados más efectivos.