El oceanólogo Efrén García Villalvazo indica que se está entrando a una nueva era en la que se debe empezar a estudiar a fondo todo este tipo de fenómenos oceanográficos
Junio 17, 2025

Yee Trujillo
El oceanólogo Efrén García Villalvazo indicó que las afectaciones en playas de la zona Diamante se deben a que el calentamiento global y del océano están repercutiendo en un aumento del fenómeno de mar de fondo y en el incremento del nivel del mar, pero subrayó que otro factor es que se han invadido espacios que tradicionalmente eran marinos y que también por construcciones para espacios turísticos se han retirado dunas que eran una protección natural.
Consideró que se está entrando a una nueva era en la que se debe empezar a estudiar a fondo todo este tipo de fenómenos oceanográficos relacionados con el viento, oleaje y mareas porque “el no hacerlo nos puede llevar a errores que van a costar muchísimo dinero y van a tener muchas consecuencias con el prestigio de Acapulco como imagen turística”.
García Villalvazo fue consultado vía telefónica luego de los daños causados en ocho negocios el sábado cerca del hotel Princess, en al menos seis condominios la semana anterior en playa Revolcadero, y previamente en cinco restaurantes de la Bonfil por el mar de fondo. Llamó a no olvidar que el mar sigue avanzando poco a poco, que “ese tipo de cosas yo creo que se van a ver de manera más frecuente”, tal vez no con oleaje más fuerte que el actual, pero sí más recurrente.
Acentuó que estamos a mediados de junio y ya se tienen eventos de mar de fondo que se presentaban hacia el final de la época de calor, advirtió que el fenómeno natural “como que ya se está brincando estaciones”, y que mientras mayor sea la temperatura en el mar habrá mayor evaporación y “combustible” para que ocurran.
Dijo que no recuerda que en su infancia se hayan generado estos fenómenos, que comenzó a fijarse en ellos cuando participó en un estudio en la isla de La Roqueta en el 2015, cuando hubo al menos ocho de un historial donde había uno o dos al año, y que han ido en aumento por el calentamiento global y del océano, que alimenta las tormentas que producen el fenómeno.
Explicó que frente a las costas de Ecuador y Perú se encuentra la zona más amplia del océano Pacífico donde se producen tormentas en los meses de verano y el viento inyecta energía al oleaje, formando olas que viajan miles de kilómetros hasta llegar a lugares como México prácticamente sin perder energía, con bastante altura y periodos largos de oleaje, que generan el mar de fondo en esta temporada.
Añadió que de manera independiente está el incremento del nivel del mar en el planeta, que ya se está empezando a ver en esta zona de Acapulco, y que también es disparado por el calentamiento global. Expuso que se calcula que es de cerca de 3 milímetros por año, lo que parece poco, pero realmente a nivel promedio de todos los océanos “es muchísimo”.
A pregunta de qué medidas deberían tomar las personas para evitar que los daños continúen, respondió que “prácticamente lo que tienen que hacer es retirarse de la zona federal y mucho más allá”. Explicó que dicha área está definida con base en el oleaje más alto promedio del año, 20 metros más atrás de la pleamar.
También indicó que las dunas, el perfil de la playa y la barra sumergida forman un equilibrio con la cantidad de arena y agua que circula, pero que este se modifica con las construcciones de hoteles porque, ejemplificó, lo primero que se hace es quitar las dunas y poner un bar o una alberca, con lo que se pierde el reservorio, se expone más la costa y provoca que la ola llegue más arriba porque ya no hay nada que la amortigüe.
De los estudio de los fenómenos oceanográficos, añadió que los cambios llegaron antes de lo que se esperaba porque se dan en rangos de decenas o miles de años, pero el calor excesivo del planeta está acelerando los procesos y se tendrá que empezar a vivir con ellos.
“Va a haber la tentación de empezar a meter barreras, yo creo que esas barreras tienen que ser estudiadas con mucho cuidado, no puedes agarrar y poner un espigón o un rompeolas en cualquier lado porque incluso las consecuencias pueden ser peor”, anticipó, y recordó el caso de la Marina Majahua de Puerto Marqués donde se perdió la tercera parte de la playa por las estructuras construidas que interrumpieron el transporte litoral, sin los estudios correspondientes.