Una seguridad más rigurosa se han encontrado familiares de los presos en el penal de Las Cruces, luego del asesinato de 28 reos el pasado jueves. Afuera, las familias que van de visita sólo sonríen y con temor dicen que sus parientes presos están bien porque así se los informaron por teléfono o porque ya … Continúa leyendo Más seguridad encuentran familias que visitan a presos en el penal de Las Cruces
Jacob Morales Antonio
Julio 13, 2017

Una seguridad más rigurosa se han encontrado familiares de los presos en el penal de Las Cruces, luego del asesinato de 28 reos el pasado jueves.
Afuera, las familias que van de visita sólo sonríen y con temor dicen que sus parientes presos están bien porque así se los informaron por teléfono o porque ya hubo visitas el domingo.
Al mediodía, afuera del estacionamiento del penal tres mujeres cargan bolsas y objetos que no son permitidos en las instalaciones; ahí las guardias les colocan una identificación para que las recojan saliendo de la visita.
Cerca del lugar, sobre la calle, se encuentra un patrulla de policías del estado dando seguridad. En un primer puesto hay un agente en guardia y metros adentro, en una mesa, dos efectivos más, uno de ellos una mujer y está embarazada. Ambos cuidan que quienes entran al penal o los juzgados registren sus nombres.
Las familias que van indicaron que antes de los hechos del jueves pasado sólo se identificaban en la puerta de acceso al penal con una credencial asignada, pero ahora tienen que pasar a registrar sus nombres en una libreta y luego otra revisión al entrar.
La comida o fruta que llevan también es revisada para evitar que ingresen armas o drogas.
Algunas mujeres dijeron que sus familiares están bien y en otro espacio donde no ocurrió el asesinato de 28 reos, y sin más se retiran.
Otras mujeres, acompañadas de sus hijos, señalaron al salir que sus parientes o esposos cuentan con buen estado de salud, pero se negaron a comentar si escucharon sobre lo que ocurrió el jueves pasado.
No todos los que visitan el penal van a ver a familiares, pues ayer una de las tantas comerciantes que revenden productos y artesanías que los internos fabrican, entró a buscar hamacas. La mujer, de unos 50 años, que prefirió no dar datos de ella, explicó que desde la semana pasada que ocurrieron los hechos no había ido a comprar adentro de la cárcel y confiada en que la dejarían pasar se perdió entre los visitantes.