EL-SUR

Lunes 06 de Julio de 2026

Guerrero, México

Acapulco  

No resignarse a la situación de violencia, pide el nuevo arzobispo a feligreses

Visita Leopoldo González González la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México, donde se construye la nueva catedral. Es la primera tentación que se le pone a los hombres: “pensar que no se puede hacer nada”, señala

Mariana Labastida

Septiembre 04, 2017

En su primera visita a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México, donde se construye la nueva catedral, en avenida Universidad, el nuevo arzobispo Leopoldo González González llamó a los feligreses a no resignarse ante la situación que se vive en el municipio.
También convocó a los asistentes a no dejar que la “violencia que nos oprime nos haga violentos y ver a nuestro alrededor para compartir un poco de lo que tenemos”.
El arzobispo inició sus visitas a las parroquias de la Diócesis que abarca la región Acapulco, Costa Chica y Costa Grande, en la de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México, donde se construye la nueva catedral.
En la homilía de la misa, a la que asistieron unas 450 personas, el arzobispo atendió la petición que hizo en su recibimiento el pasado lunes, el ex coordinador de la Pastoral Social, Jesús Mendoza Zaragoza, de que no permitirá que la población y los sacerdotes se resignen a la violencia.
En su mensaje, dijo a los feligreses que la resignación es la primera tentación que se le pone a los hombres: “pensar que no se puede hacer nada”.
Pidió a los asistentes a la misa de las 6, que no se resignen a la situación que se vive en el municipio, “la resignación es perder la esperanza y ustedes son un pueblo de esperanza”. Y les recordó que Dios dio la esperanza y en ella la paz.
Convocó a trabajar para que esta semana sea mejor que la anterior, a “no permitir que la violencia que nos oprime nos haga violentos y descargar en quien no se debe el coraje ante una situación tensa o después de sufrir una agresión”.
El arzobispo invitó a llamar a esa persona que lo necesita, a dar consuelo al enfermo, mirar alrededor y ver en qué se puede contribuir para mejorar la situación del entorno de cada uno.
“Al escuchar las noticias, que son trágicas, pidamos por esas personas y si las desconocemos hagamos cercano su dolor”, agregó.
Esta semana, el arzobispo continuará con las visitas a las parroquias de la Diócesis y en reuniones con los grupos al interior de la iglesia.