El gobernador Zeferino Torreblanca Galindo rechazó que su participación en la marcha de apoyo a la construcción de La Parota en Tierra Colorada represente un acto de provocación o confrontación, como lo afirmó el coordinador del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández. Rechazó también que con su discurso en ese … Continúa leyendo No utilizará la violencia para resolver problemas, ofrece Zeferino Torreblanca
Teresa de la CruzChilpancingo
Mayo 11, 2006
El gobernador Zeferino Torreblanca Galindo rechazó que su participación en la marcha de apoyo a la construcción de La Parota en Tierra Colorada represente un acto de provocación o confrontación, como lo afirmó el coordinador del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández.
Rechazó también que con su discurso en ese acto haya mostrado el rostro duro de su gobierno: “No creo que sea el rostro duro, el oír los comentarios de la población, el escuchar a todos los que quieren ser escuchados, yo no creo que ése sea el rostro duro. El rostro duro es la indiferencia, la intransigencia, el rostro duro es el que utiliza la violencia para tratar de resolver los problemas”.
En entrevista ayer con reporteros, al termino del festejo del Día de la Madre, Torreblanca Galindo urgió nuevamente al presidente Vicente Fox y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a que definan si La Parota se queda o se va del estado porque, de no ser así, “nunca en la historia de Guerrero podríamos recuperar 11 mil millones de pesos. Se trata de una inversión sin precedentes”.
Dijo que esperaba que Fox “cerrara bien” su sexenio con la presa, “si no se dio lo del aeropuerto de (San Salvador) Atenco, que por lo menos culminara con un proyecto sin precedentes para la vida de Guerrero, con una inversión para un estado de los más pobres de la República que requiere dinero”.
En un boletín de prensa de Tlachinollan, Abel Barrera criticó la marcha que encabezó el gobernador en favor de La Parota y consideró que su actitud era “de provocación, además de una alerta a la confrontación que anuncia un desenlace fatal, porque quiere generar condiciones para que sea la fuerza la que dirima los conflictos hondos”.
A esta crítica y otras más que se difundieron en medios locales, Torreblanca respondió: “Yo no soy ningún provocador. ¿Y quién lo ha de decir?, los que están en contra de todo, tienen derecho. Hay algunos que viven quejándose de todo, diciendo que todo está mal y pues es su punto de vista, es su estado de ánimo y yo los respeto. Hay quienes deciden vivir con amargura, con inconformidad y todo verlo chueco y todo verlo mal, pues yo lo respeto”, reiteró.
Cuando se le mencionó que una de esas organizaciones era el Centro de Derechos Humanos de la Montaña, el gobernador atajó: “A Tlachinollan yo le mando un saludo, el día que hable bien de mi gobierno va a ser otra cosa”.
Otro reportero le preguntó si mandaría un documento a la CFE para que digan cuándo se va a ejecutar el proyecto, comentó: “Yo les pediría a ustedes (la prensa) que a través de los medios de comunicación le injirieran a la Comisión que tomara una postura, que le hicieran la pregunta a la más alta autoridad”.
En ese sentido, adelantó que “yo espero estar en dos semanas en la ciudad de México, hay una invitación a través del Colegio de Ingenieros Civiles para tratar este tema, y ahí mismo se los voy a volver a manifestar al director (general de la CFE), Alfredo Elías Ayub, como al propio presidente de la República, tan pronto tenga la oportunidad”.
–¿Entonces la marcha del martes fue porque sí se le está yendo de las manos el proyecto, la inversión? –le preguntó un reportero.
–No. ¿Eso quiere usted que yo diga? –repreguntó al periodista.
–Yo le pregunto… –le insistió éste.
–No, no es cierto, yo voy a hacer todo mi esfuerzo. Pero si yo fuera el presidente de la República ya hubiera contestado, yo quiero que me contesten y qué bueno que ya se dio en este marco y qué bueno que fue un gran número de personas para pedir que se defina. Yo creo que nunca en la historia de Guerrero podríamos recuperar 11 mil millones de pesos.
“A mi me urge que conteste el presidente, y si la mayoría de la población no quiere que se haga (La Parota), yo voy a respetar su voluntad”, aseguró.
A pregunta de otro reportero sobre cuánta gente de los núcleos agrarios está a favor del proyecto, Torreblanca Galindo comentó que la marcha del martes “cumplió un doble propósito, quisieron una audiencia que me han estado solicitando y quisieron demostrar que hay gente que está de acuerdo, que aunque no sean ejidatarios son afectados o beneficiados por este proyecto.
“Yo no quiero entrar en cuentas y decir quién tiene la razón, yo solamente digo que en una democracia que se respete el que tenga la mayoría y que la minoría se debería sujetar”.
–¿Cómo comprueba el gobierno del estado que es una minoría la que se opone al proyecto? –se le preguntó.
–Por las asambleas que se han celebrado.
–Pero se dice que fueron amañadas.
–Bueno, éso dice usted, yo digo lo contrario.