EL-SUR

Lunes 17 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Acapulco  

Para construir la paz debe verse qué estructuras la dificultan, dice el nuevo arzobispo

Leopoldo González González llegará a Acapulco el 29 de agosto. Hay que analizar qué hábitos y conductas han deteriorado la situación en el estado, indicó el sacerdote en una entrevista hecha para la Pastoral de la Comunicación Social de la Arquidiócesis de Acapulco, el pasado domingo. Para él fue una grata sorpresa su nombramiento, afirma

Mariana Labastida

Julio 04, 2017

El recién nombrado arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, dijo que eso fue una gran sorpresa para él.
Consideró que en el trabajo de construcción de la paz se deben ver las estructuras y preguntarse cuáles son las que hacen más difícil el trabajo, cuáles se inclinan a ser corrupción y qué hábitos y conductas han deteriorado la situación en el estado.
Las declaraciones las hizo González González en una entrevista que dio al director de la Comisión Diocesana para la Pastoral de la Comunicación Social (Codipacs) de la Arquidiócesis de Acapulco, Víctor Jesús Núñez Radilla en Tapachula, el domingo pasado.
González González llegará a Acapulco el 29 de agosto, según la fecha tentativa que se tiene para recibirlo.
El viernes pasado, el Vaticano informó el nombramiento de Leopoldo González González como nuevo arzobispo de la Arquidiócesis de Acapulco, por designación del Papa Francisco. Dicho nombramiento fue propuesto a quien es obispo de Tapachula el 21 de junio, por el Nuncio Apostólico.
El prelado católico expuso que fue de “gran sorpresa”, pero tiene “una gran esperanza” al ser enviado a Guerrero, a donde, dijo, llegará con un saludo de paz, “que no es sólo un buen deseo sino el propósito de continuar en el esfuerzo de cercanía a quienes han sido víctimas de la violencia para ayudarles a sanar; en animar y fortalecer el esfuerzo que han emprendido por conjuntar a todas las personas en la búsqueda del bien común construyendo las bases sobre las que se asienta la paz”.
Indicó que es importante la conversión personal porque es de donde se toma la decisión de actuar con justicia, respeto, solidaridad y no ser una amenaza. “El llamado del Señor es fuerte para quienes recorren el camino de la muerte, que han hecho surgir este ambiente de inseguridad y de miedo a recapacitar, a dejar de hacer el mal, resarcir el daño hecho”.
La conversión, dijo el sacerdote, “lleva a mirar las diferentes estructuras de la sociedad, preguntarse ¿qué estructuras hacen más difícil la construcción de la paz? ¿qué estructuras nos inclinan a ser corruptos? ¿qué hábitos y conductas nos han llevado a deteriorar nuestra casa común?”.
González González manifestó que ve que lo primero que tiene que hacer es caminar con todos los que integran la Arquidiócesis de Acapulco para aprender el andar de la misma, que tiene un ritmo, orientación y que busca a “Jesús, nuestra paz”.
Expresó que el camino que se recorre en la Arquidiócesis de Acapulco se ha hecho desde la realidad que se vive en Guerrero, que consideró que se comparte con otras regiones del país, “pero que tiene características muy propias, de gozo y de sufrimiento, sobre todo de opresión por la injusticia y la violencia y el miedo y la división que produce”.
Por lo que, agregó, para caminar con el ritmo de la Arquidiócesis tiene que leer, reflexionar el plan y directorio de la Pastoral, las directrices y orientaciones que “han animado y sostenido su esfuerzo por ser santos y transformar la realidad, la cual es muy cambiante. Por esto, usando la expresión del poeta, el camino también se hace al andar y no hay otra manera mejor de conocer su andar pastoral sino caminando con ustedes”.
El prelado católico recordó que el Papa Francisco, desde la página del Evangelio de Jesús Resucitado en el camino de Emaús, mostró lo que llamó la terapia de la esperanza, que consiste en caminar, mirar, preguntar y escuchar, como Jesús lo hizo con los discípulos para fortalecerlos.
Indicó que eso es lo que él quiere hacer en Guerrero, aprender el andar de la Arquidiócesis, conocer el camino que recorren “hacia Cristo, nuestra paz”.
Andar juntos, dijo “a los creyentes los animará y fortalecerá, así reconocerán a Jesús en aquel que se encuentren en el camino, especialmente el que ha sido víctima de la violencia y se encuentra tirado en la orilla. Acapulco y su entorno es un rostro muy bello de nuestra casa común. Pero también ha sufrido de violencia y hemos de hacer las paces con ella”.
Leopoldo González manifestó que también siente tristeza al dejar la Diócesis de Tapachula, a la cual dijo una palabra de perdón por el bien que dejó de hacer, por las veces que se equivocó al tomar algunas decisiones, por el trato brusco y la respuesta cortante en algunas ocasiones.
“No fue que quisiera hacer mal, fue la falta de sabiduría y no tener en cuenta los límites de debilidad. Pero sobre todo una palabra de gratitud por tanta bondad que tuvieron conmigo. Agradezco al Señor que me dio la gracia de mirar su rostro, compartir su vida y llevarles conmigo”, concluyó.