Explica el presidente de la organización, Alfonso Clavel, que serían para evitar problemas en asentamientos que no cuentan con infraestructura, sobre todo drenaje, y que además se exijan estudios de mecánica de suelos para las construcciones
Julio 09, 2026
Yee Trujillo
El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Guerrero, Alfonso Clavel Espinobarros, opinó que el Plan Municipal de Desarrollo Urbano y Obras Públicas está bien elaborado y sustentado, pero sí requiere algunas precisiones.
Clavel Espinobarros explicó que serían para evitar problemas en asentamientos que no cuentan con la infraestructura adecuada, sobre todo drenaje, y que además se exijan estudios de mecánica de suelos para las construcciones, ante sismos, así como para prevenir inundaciones y riesgos en laderas.
Agregó que en la presentación del lunes escuchó que se proponen dos polígonos nuevos, uno en el poblado de Tunzingo y otro en San Pedro Las Playas, que no tendrían problemas con el abasto de agua, por su cercanía al río Papagayo, pero acentuó que los proyectos deben hacerse pensando a futuro, a 50 años, con colectores, plantas de tratamiento bastante grandes y que funcionen para todos los habitantes que se proyecte asentar ahí.
Este miércoles, El Sur informó que el regidor y presidente de la Comisión de Obras Públicas, Juan Carlos Manrique García, dijo que plan de desarrollo urbano fue aprobado en lo general en una reunión el lunes y que habría 10 días para hacer observaciones.
Clavel Espinobarros indicó por teléfono que el plan se ha ido consensando entre los colegios, la sociedad civil, regidores y la Secre-taría de Desarrollo Urbano, que se han hecho muchas reuniones y la alcaldesa ha tomado en cuenta todas las voces, incluso de profesionistas que no están colegiados.
Dijo que entre los cambios que pide la asociación que representa, está que cuando un polígono sea para unidad habitacional, se debe tomar en cuenta la infraestructura hidráulica, sanitaria, la movilidad, transporte y electricidad.
“Para que no nos pase lo que nos está pasando, que al final de cuentas tenemos fraccionamientos, le meten el drenaje, pero ¡no hay colector! Entonces, va a dar el agua del drenaje a la alcantarilla más abajo, ahí brota toda el agua negra porque no hay dónde conectar, entonces, no cometer esos errores”, señaló.
Añadió que se debe puntualizar que cuando se proponga un polígono para una unidad habitacional y se cambie el uso de suelo, primero se haga el estudio de la red sanitaria y agua potable, para determinar la factibilidad, con un proyecto previo, tomando en cuenta a todos los pobladores, que se les informe lo que se hará para que sea consensado y después no haya inconformidades.
“Recordemos que el bulevar de Las Naciones pues sí, está muy bonito y fue un nuevo desarrollo hacia aquel lado, lo que es Punta Diamante, pero carece de colector de aguas residuales y apenas se está construyendo una planta de tratamiento de aguas residuales ahí, por el rumbo del aeropuerto”, dijo y agregó que es debido a que en el área se usan fosas sépticas u otro tipo de plantas de tratamiento, pero sin infraestructura sanitaria.
El ingeniero civil también ejemplificó con que mientras más lejos estén los asentamientos del río Papagayo, como San Isidro y Pie de la Cuesta, son los que más han carecido del agua.
Expuso que otra observación muy importante es que se establezca que para todos los proyectos se hagan estudios de mecánica de suelos, para conocer su capacidad de carga, y sobre todo, que sea una exigencia para las constructoras, para evitar asentarlos en lugares que no vayan a resistir.
“Esperemos que esto ya camine, porque ya es necesario. El uso de suelo en Acapulco ya está muy demandado, ya necesitamos que el plan de desarrollo se extienda a lo largo y ancho del municipio, donde se den las condiciones y sobre todo que se dé seguridad a la vivienda, a las personas, que no sean en zonas inundables. Carecemos de servicios, pero a nadie nos gusta que cada año se nos esté inundando nuestra casa”, manifestó, al señalar a los desarrollos de Diamante, así como el peligro que corren las personas que construyen en laderas o faldas de los cerros por necesidad, que ya se comprobó en el huracán John.