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Miércoles 03 de Junio de 2026

Guerrero, México

Economía  

Abarrotan cientos de turistas las tradicionales playas de Caleta y Caletilla a pesar de obras

Óscar Ricardo Muñoz Cano En medio de obras en reconstrucción tras el paso del huracán Otis, hace ya nueve meses, y edificios en el abandono, cientos de turistas abarrotaron ayer las playas de Caleta y Caletilla en los primeros días de esta temporada vacacional de verano. En un recorrido ayer pasado mediodía por dichas playas, … Continúa leyendo Abarrotan cientos de turistas las tradicionales playas de Caleta y Caletilla a pesar de obras

Julio 25, 2024

La playa Caletilla ayer después del mediodía. Al fondo, lo que fue el hotel Boca Chica, de Carlos Slim, ahora en el abandono El Sur

Óscar Ricardo Muñoz Cano

En medio de obras en reconstrucción tras el paso del huracán Otis, hace ya nueve meses, y edificios en el abandono, cientos de turistas abarrotaron ayer las playas de Caleta y Caletilla en los primeros días de esta temporada vacacional de verano.
En un recorrido ayer pasado mediodía por dichas playas, cuya historia se remonta a principios del siglo XIX, cuando la guerra de Independencia ya que desde ahí José María Morelos mandó a tomar la isla de La Roqueta, están abarrotadas de visitantes que a esa hora disfrutaban del sol y las tranquilas olas del lugar.
Distribuidas sobre la franja de arena, cientos de sillas y mesas daban descanso a los turistas, prácticamente todos nacionales, quienes lo mismo comían alguna chuchería típica como bebían una cerveza fría que solicitaban con gusto a los meseros que paseaban por la zona para atenderlos.
La verdadera libertad está en la playa, pensaron ayer decenas de niños que, de todas las edades, toreaban las pequeñas olas, se sumergían en el mar o simplemente jugaban con la arena fina de Caletilla, por ejemplo, donde a la par de los visitantes, vendedores ambulantes desfilaban lo mismocon frutas y mariscos que con cervezas o dulces para ofrecer.
No pudo faltar el bullicio y la expectación que produjo subirse a la tradicional banana cuyo costo supera los 100 pesos.
Nosotros vendemos diversión, dijo alguna vez el genio del terror Stephen King, los acapulqueños también podemos, cómo no.
Y ello ante la mirada desde atrás de lo que quedó del hotel Boca Chica que, edificado en la década de los 50, fue una de las vitrinas principales para la élite hollywoodense de la época y que revivido en 2012 con inversión del magnate Carlos Slim ahora duerme una paz sepulcral.
La imagen se repitió en Caleta, del otro lado del puente que lleva a la residencia también olvidada del político y militar Maximino Ávila Camacho en los años 40 y que sirvió como acuario después.
Cientos de turistas sin tener nada qué hacer teniendo todo el día para hacerlo, y como testigo el hotel Acamar que actualmente está en reconstrucción.
Mientras, ya sobre la avenida Costera, el desorden propio de la temporada vacacional ignorado por al menos unos seis vehículos de la Guardia Nacional, decenas de autobuses de turismo acaparando los pocos estacionamientos libres y autos en doble fila, entorpeciendo así el tránsito del lugar encabezado principalmente por camionetas Urvan del transporte público y camiones.
Más adelante, en el mercado de artesanías, donde apenas en mayo hubo un ataque que dejó un muerto y tres heridos, algunos cuantos turistas paseaban para conocer las mercancías exhibidas ante la presencia del fantasmal Jai-Alai de Caletilla y la vetusta Plaza de toros.