EL-SUR

Jueves 06 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Economía  

Cae el número de visitantes que cada año llegan al Balsas bajo el puente de Coyuca

Seguridad Pública municipal registró el pasado 25 a unas 800 personas, cuando antes la cifra rebasaba las 3 mil

Diciembre 30, 2024

Menos de la mitad de visitantes de los que tradicionalmente se ven debajo del puente Miguel Alemán, que une Ciudad Altamirano con Coyuca de Catalán, fue lo que ha llegado en esta temporada vacacional Foto: Israel Flores

Israel Flores

Ciudad Altamirano

Durante este periodo vacacional de diciembre hubo menos visitantes en las playas de río Balsas de manera muy marcada, a diferencia de otros años, en donde por tradición se observa una gran llegada de turistas.
De acuerdo con el reporte de la Dirección de Reglamentos de Pungarabato, en esta ocasión fue menor la llegada de visitantes abajo del puente que une a Ciudad Altamirano con Coyuca de Catalán, que es uno de los puntos de mayor concurrencia cada año.
Según Seguridad Pública municipal, el pasado 25 de diciembre llegaron unas 800 personas abajo del puente, cuando generalmente la cifra rebasaba las 3 mil personas. Incluso, se han reportado hasta 5 mil en la zona de la orilla del Balsas.
Es una tradición regional acudir los principales puntos de concentración, que además del área que se ubica debajo del puente de Coyuca también es la curva de Changata, en el municipio de Ajuchitlán, y del otro lado del río, en las colindancias entre los municipios de Pungarabato y Tlapehuala. También debajo del puente de Tlapehuala y debajo del puente de San Miguel Totolapan.
Pero en esta ocasión se observó menos asistencia. No obstante, la presencia de elementos policiacos y de vigilancia por parte de Protección Civil, se mantuvo sin que se reportaran incidencias, de igual forma, durante el resto de la semana.
Dentro de las explicaciones posibles, según la delegación de Protección Civil, está los reportes constantes de la aparición de cocodrilos en el río Balsas, de los cuales, uno fue atrapado.
Hay familias que tienen temor por los reportes de cocodrilos en el Balsas, después de las tormentas de agosto y septiembre, con el paso del huracán John.
También la creciente del río Balsas provocó que algunas zonas de playa se desnivelaran, que se echan a perder los caminos que bajan al río y que haya zonas en donde el caudal del río cambió. En lugar de mantenerse las zonas de playa con agua limpia, ahora hay encharcamientos fangosos.
Un tercer fenómeno es que, por lo general, estos problemas siempre han sido corregidos por los mismos ayuntamientos, con la intención de dejar listas las playas para diciembre. Tanto en las inundaciones de 2013 como en las de 2023, con el paso del huracán Otis, los municipios restauraron por completo las zonas de playa, para permitir que las familias llegaran e incluso restauraron los caminos que habían sido destruidos, pero este año ya no se hizo.
El argumento de los ayuntamientos es la falta de presupuesto, de forma que nadie le ha invertido a mejorar los accesos al río ni del lado de Tlapehuala. Además, se han reportado tiraderos de basura en las orillas del río Balsas que no han sido controlados.
Todo esto provocó la disminución de visitantes y algunos comerciantes, que se han mantenido como fijos en estos lugares, esperan que para el próximo 1 de enero se pueda mejorar la asistencia de visitantes.