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Sábado 22 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Economía  

Comerse unas tiritas frente a la bahía de Zihuatanejo “no tiene precio”, dice turista

Brenda Escobar Zihuatanejo El paseo terminó, al menos por ahora. Bajo la sombra de las palmeras del bulevar de Ixtapa, donde el calor de la tarde ya se siente pesado, decenas de rostros bronceados y un tanto cansados aguardan el autobús de turismo de excursión que los devolverá a las tierras de las fresas. Es … Continúa leyendo Comerse unas tiritas frente a la bahía de Zihuatanejo “no tiene precio”, dice turista

Marzo 17, 2026

Turistas de Irapuato se dirigen al autobús de turismo de excursión que los llevará de regreso a su lugar de origen después de pasar este fin de semana largo en Ixtapa-Zihuatanejo t Foto: Brenda Escobar.

Brenda Escobar

Zihuatanejo

El paseo terminó, al menos por ahora. Bajo la sombra de las palmeras del bulevar de Ixtapa, donde el calor de la tarde ya se siente pesado, decenas de rostros bronceados y un tanto cansados aguardan el autobús de turismo de excursión que los devolverá a las tierras de las fresas.
Es el término del fin de semana largo por el natalicio del benemérito de las Américas, don Benito Juárez, y para los turistas de Irapuato, Guanajuato, la despedida de Ixtapa-Zihuatanejo siempre es agridulce.
Cargados con salvavidas desinflados, bolsas de mandado con los últimos recuerdos de su visita “al paraíso” y el itacate para el camino, el grupo de visitantes recurrentes se alista para las largas horas de carretera.
Don Ricardo, de 52 años, supervisa que no se quede nada en el camellón mientras sostiene con firmeza las bolsas de su familia.
Para él, este viaje es el fruto de un esfuerzo de meses: “ya nos vamos, pero bien contentos; le estuvimos echando al cochinito desde hace un año; entre pasajes, hospedaje y comidas afuera del hotel, nos venimos gastando unos 15 mil a 20 mil pesos por todo, para cuatro personas”.
“Es un sacrificio, pero ver el mar y comerse unas tiritas frente a la bahía no tiene precio”, comparte, mientras lanza una última mirada a la zona hotelera.
Sin embargo, el reto no termina al subir al camión. Este grupo de turistas de excursión sabe que les espera el “embudo” de la autopista Siglo XXI Morelia-Lázaro Cárdenas, pues con el flujo masivo de paseantes del Bajío y Michoacán, el trayecto de vuelta suele duplicarse en tiempo.
“Sabemos que la autopista va a estar a reventar y que en las casetas nos vamos a aventar un buen rato parados, pero ni modo, ya venimos descansados”, comenta uno de los choferes mientras acomoda en el camión el equipaje de los paseantes.
A pesar de las filas en las casetas de Feliciano o Las Cañas, el imán de Ixtapa-Zihuatanejo es más fuerte; este grupo de turistas refieren el orden de la zona hotelera para pasear y el sabor popular de Zihuatanejo para comer y disfrutar del mar, pero además, porque es la playa que les queda más cerca en toda la República, “por eso siempre venimos, venimos cada año, porque es la playa que nos queda más cerca”.
Estos paseantes se van con la piel quemada por el sol guerrerense, contando ya los días para que el “cochinito” se vuelva a llenar y poder regresar el próximo año, como lo han venido haciendo en los últimos 10 años, según cuenta don Ricardo.
Mientras el autobús amarillo se estaciona, comienza el ritual de subir maletas y hieleras. Irapuato los espera tras una jornada que promete ser larga en carretera, pero con la satisfacción de haber vivido, una vez más, el paraíso guerrerense, con su gastronomía y la calidez que sólo la gente de Ixtapa-Zihuatanejo sabe dar y hacer sentir al turista como si estuviera en su propia casa.