Por cuatro días la familia Sandoval Caballero, de la Ciudad de México, estuvo en Acapulco y sólo uno de esos lo ocuparon para salir de su hotel en la zona Diamante. Ayer, para “recordar viejos tiempos”, los integrantes de la familia fueron a la playa Papagayo antes de partir a su destino de origen. … Continúa leyendo Desde hace cuatro años no venía a Acapulco por temor, dice la familia Sandoval de la CDMX
Abel Salgado
Julio 31, 2017
Por cuatro días la familia Sandoval Caballero, de la Ciudad de México, estuvo en Acapulco y sólo uno de esos lo ocuparon para salir de su hotel en la zona Diamante.
Ayer, para “recordar viejos tiempos”, los integrantes de la familia fueron a la playa Papagayo antes de partir a su destino de origen.
Los Sandoval Caballero contaron que por seguridad decidieron contratar un paquete todo incluido, pero que ayer irían a la playa, por ello decidieron rentar una carpa a pocos metros del mar.
De un color azul desgastado por el sol y sujetada en cada esquina por cintas del mismo material, la carpa les daba espacio a los visitantes para colocar dos mesas y mojar sus pies sin pararse.
En la playa Papagayo no se registró alto oleaje como en otras playas de la zona Diamante, “apenas podíamos meternos allá en Revolcadero y aquí podemos estar sentados con el mar a los pies”, dijo el señor Manuel Sandoval, que salpicaba con sus pies el agua de mar, lo que molestó a su esposa: “no hagas eso, ya le cayó arena al hielo y a la niña”.
Después de llevar a su hija al mar para quitarle la arena, Don Manuel regresó a la carpa.
Por su parte, una de las integrantes de la familia, Hilda Caballero, dijo que desde que llegaron estuvieron en un hotel de la zona Diamante y sólo se metieron a las albercas: “mi papá los cuidó a los grandes y mi mamá se quedaba con nosotros en las albercas, extrañábamos una playa llena y con el ruido de todos los demás, después de la tranquilidad del hotel quisimos pasar aquí”.
Indicó que desde las vacaciones de Semana Santa reservaron para el verano, y reconoció que por temor no venían desde hace cuatro años.
Dijo que consultaron a meseros y personal del hotel y ellos les dieron confianza de salir; “no más allá de la Costera, nos insistieron, que estaríamos seguros, que cerca de la bandera porque es donde hacen su base los policías”.
“La verdad es que extrañábamos a nuestros paisanos chilangos, por eso estamos aquí, para aclimatarnos, porque aquí nos dijeron que vienen más y queríamos revivir los tiempos de cuando éramos recién casados”, concluyó su esposo.