Brenda Escobar Zihuatanejo El sol de mediodía cae a plomo sobre la tersa arena de la playa Linda, en la zona hotelera II de Ixtapa, pero el calor no parece importar cuando la música empieza a sonar. Entre el aroma a pescado y camarones cocinándose en mantequilla y el suave vaivén de las palmeras, una … Continúa leyendo Disfrutan los visitantes la seguridad y gastronomía que ofrece playa Linda
Abril 03, 2026
Brenda Escobar
Zihuatanejo
El sol de mediodía cae a plomo sobre la tersa arena de la playa Linda, en la zona hotelera II de Ixtapa, pero el calor no parece importar cuando la música empieza a sonar.
Entre el aroma a pescado y camarones cocinándose en mantequilla y el suave vaivén de las palmeras, una escena detiene el tiempo frente a una de las tradicionales enramadas: una banda local, con sus instrumentos de viento y percusiones brillando bajo el sol, entona con fuerza Las Mañanitas.
En el centro de la celebración está Osmara, quien este jueves festeja un año más de vida; a su lado, con una sonrisa de oreja a oreja, se encuentra su esposo, Jorge Luis.
Para esta pareja originaria de Guanajuato, Guanajuato, no había mejor lugar en el mapa para celebrar que este rincón de la costa guerrerense.
Sentados a la sombra de las sombrillas blancas, mientras sus dos pequeños hijos juegan entrenidos con la arena, Jorge Luis nos cuenta que su historia con Ixtapa-Zihuatanejo no es nueva.
“Vinimos por primera vez en nuestra luna de miel y desde entonces quedamos enamorados de este lugar”, relata con nostalgia, “ahora que la familia creció, lo primero que quisimos fue que nuestros hijos conocieran el mar aquí y así lo hicimos con el primero y luego con el más pequeño”.
Para ellos, la cercanía con el Bajío es una ventaja, pero lo que realmente los hace volver año tras año es la calidez de la gente. Se sienten en casa.
Por eso, en esta ocasión, planearon el viaje con inteligencia: se hospedaron en un acogedor hotel en la comunidad de San José Ixtapa, la cual colinda con la playa Linda a menos de 3 kilómetros, lo que les permitió optimizar el presupuesto y disfrutar de lo que más les gusta: pasar todo el día en la enramada, disfrutando de los mariscos frescos frente al mar.
Mientras la música sigue animando a los turistas que caminan por la orilla, Osmara agradece las muestras de afecto; para ella, el regalo no es sólo el viaje, sino la paz que respira en este lugar, “nos gusta venir porque es un lugar muy limpio y, sobre todo, nos sentimos seguros, podemos estar tranquilos con los niños jugando mientras nosotros disfrutamos de la comida”, comenta la cumpleañera mientras la banda termina su repertorio entre aplausos de los presentes.
Un festín frente al mar y el goce de la playa
Más allá de la celebración de Osmara y Jorge Luis, el ambiente en la playa Linda es vibrante, cientos de turistas disfrutan de las cálidas aguas del Pacífico; las risas de los niños saltando las olas se mezclan con el murmullo de las conversaciones bajo las enramadas y el chocar de los envases de cervezas super frías, apenas buenas para mitigar el intenso calor.
Es un jueves de Semana Santa perfecto donde la playa se convierte en el patio de recreo y descanso de familias enteras.
Es bajo la sombra protectora de las enramadas, donde el verdadero festival de sabor tiene lugar; las mesas están dispuestas para el deleite, y los meseros van y vienen llevando platillos que son un festín para la vista y el olfato.
Aquí, quien viene y no prueba las famosas tiritas de pescado, el platillo emblemático de Ixtapa-Zihuatanejo cocinado en su punto exacto de cebolla morada, limón y chile habanero, es como si no hubiera venido. Pero la oferta no termina ahí.
Los comensales se deleitan con crujientes camarones al coco, sofisticados camarones en salsa de maracuyá, o los clásicos y picantes camarones a la diabla. Para quienes prefieren algo más tradicional, el ceviche o los filetes de pescado empanizado o a la mantequilla son una opción infalible.
Cada plato, preparado de manera higiénica y con los mejores ingredientes locales, confirma por qué la gastronomía es otro de los grandes imanes que hacen que los visitantes, como la familia de Osmara, regresen una y otra vez a estas costas.
La estampa en la playa Linda es el reflejo del turismo recurrente que sostiene a este lugar, familias que encuentran en Ixtapa-Zihuatanejo no sólo un paisaje de postal, sino un lugar donde los recuerdos se construyen con confianza, buen sazón y el trato cálido, afectuoso y humano que sólo las zancas saben dar.
Al final del día, entre el agua azul y la música de banda, Osmara y Jorge Luis confirman que, aunque el mundo sea grande, siempre se regresa a donde uno fue feliz por primera vez.
