Hay desinterés de las autoridades para promover el consumo de esta carne como de mayor beneficio nutricional, señala Julián Mireles Martínez
Noviembre 17, 2017
Karla Galarce Sosa
El investigador de la Unidad Académica de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Esteban Julián Mireles Martínez, informó que a pesar de las desfavorables condiciones para la cría y engorda de ganado ovino y caprino, Guerrero ocupa el séptimo lugar en ese rubro a nivel nacional.
No obstante reconoció que enfermedades comunes que pudieran ser controladas con mecanismos simples, en esas especies no son adoptados por el desinterés de las autoridades que no promueven el consumo de esos cortes como de mayor beneficio nutricional.
“Guerrero se ubica en el séptimo lugar en producción de ovinos y caprinos en población, pero no hay una política pública que difunda que la carne de chivo y borrego de pastoreo es benéfica para la salud”, dijo Mireles Martínez.
Durante la mesa de trabajo “Sistemas producto ovinos y caprinos” que se desarrolló ayer en el salón Puerto Marqués II, del Gran Plaza Hotel Acapulco, y que forma parte de la 53 Reunión Nacional de Investigación Pecuaria que termina hoy, el investigador guerrerense expuso que se debe trabajar con las especies adaptadas desde la década de 1930 y con las nativas.
Lamentó que los productores laboren en condiciones precarias, y pese a ello generan un producto de alto valor nutricional y benéfico para la salud de quien lo consume.
“Hay condiciones de alta mortalidad, de enfermedades prevenibles, altas tasas de mortalidad en los hatos, es decir muy desfavorables y no hay una política pública que coadyuve a que esta producción se fomente y se mejore con los recursos que tenemos”, sostuvo Mireles Martínez.
Mireles Martínez indicó que el Estado de México encabeza la producción de ovinos, y le siguen Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Zacatecas y Guerrero.
“En Guerrero en menos de 10 años se duplicó la población ovina y pasamos de 36 mil cabezas y ahora hay más de 103 mil cabezas de ovinos y se surten a ciudades como Toluca, Acapulco y la Ciudad de México de hatos de Tierra Caliente y la Costa Chica”, detalló el investigador.
Especificó, en declaraciones al concluir la mesa en la que participó con la ponencia Situación y perspectivas de la producción de caprinos y ovinos en México y Guerrero, que el 80 por ciento de los alimentos son producidos por familias campesinas o a pequeña escala, a la que se suma la producción urbana; además que el 30 por ciento de los alimentos que se consumen en el mundo se producen a nivel industrial.
Mireles Martínez destacó que la producción de chivos y borregos es atendida por “el sector social más desprotegido económicamente”. Sin embargo, acotó que tal sector mantiene el 85 por ciento de la producción.
“La investigación no se puede dirigir al 15 por ciento de la población que lo tienen productores de alto potencial económico (…) el resto están abandonados y tenemos que abordar a esa gran masa poblacional ovina y caprina con investigaciones. La producción de carne de cabra y borrego representa beneficios por la crianza en pastoreo, es carne magra y tiene bajo contenido en comparación con la carne de animales criados en sistemas intensivos”, dijo.
Mencionó que durante la época de lluvias hay excedente de forrajes y los animales que no comían durante la época de secas y se recuperan, pero tal excedente no está siendo estudiado. “Tenemos plantas leguminosas herbáceas que en la época de lluvia quedan como pasto desaprovechado. Debemos aprovecharlas”.
Habló que una especie de forraje silvestre cuyo contenido de proteínas semeja al que proporciona la alfalfa, con lo que actualmente alimentan al ganado en Guerrero y que representa un gasto importante para los productores, por lo que debe ser estudiado para su aprovechamiento.