Efrén García Villalvazo sostiene que se deben realizar mediciones con participación de ciudadanos, científicos y académicos. “Es evidente cómo se desgasta la franja litoral (la zona del Revolcadero y playa Bonfil), hay que tener en cuenta que ya no se está recuperando con la misma facilidad que antes”, advierte
Agosto 01, 2026
Yee Trujillo
El oceanólogo y miembro del proyecto Sea Finder, Efrén García Villalvazo, criticó que no haya interés en realizar un monitoreo de fenómenos como el mar de fondo en Acapulco, que es importante.
Sostuvo que ya es momento de que autoridades, ciudadanos, científicos y académicos empiecen a formar grupos que los estudien de manera seria, ordenada y sistemática, porque continuará la tendencia es que sean más potentes y frecuentes.
“Deberíamos estar empezando a contemplar la situación de que se tenga que aumentar la zona federal o recorrer la zona federal hacia tierra firme, y ahora sí que ya lo está pidiendo el mar”, consideró al ser consultado vía telefónica sobre el fuerte oleaje que se acentúa en las playas El Morro, Condesa y parte de Icacos, y ante los daños que ocurridos previamente en Revolcadero, Bonfil y Pie de la Cuesta.
Además, llamó a las personas a ser responsables, poner atención a las indicaciones de las autoridades, porque no puede haber visitantes ahogados por negligencia debido a que “nos debemos al turismo”, y que de ser necesario los trabajadores de establecimientos llamen a los salvavidas o a la policía si los turistas o personas no creen que pueden ser arrastrados y se están poniendo en un riesgo innecesario, porque está empezando la época más peligrosa.
García Villalvazo, expresó que ya se habló en reuniones de tipo académico o ciudadano que de alguna forma se tiene que conseguir presupuesto para empezar a realizar una vigilancia. Añadió que debe hacerse un estudio como base, un monitoreo y mediciones continuas para determinar cómo se van desarrollando los fenómenos y que a futuro hay riesgo en otras playas.
“Creo que hay por ahí algunos trabajos, algunos papeles científicos de mediciones en la zona que es muy evidente cómo se desgasta la franja litoral, que es la zona del Revolcadero, la playa Bonfil y todas esas playas de esa zona; ahí es muy evidente cómo se pierde la franja costera y cómo se recupera, aunque sí hay que tener en cuenta que ya no se está recuperando con la misma facilidad que antes”.
Indicó que desde 2015 ha notado que ha aumentado la frecuencia del fenómeno y desde hace unos dos o tres años en la potencia o fuerza, que tiene su origen en el cambio climático, directamente en el calentamiento global porque el agua superficial caliente del mar es la que le da energía, aumentando la oportunidad de estos eventos y también ciclones.
El oceanólogo opinó que la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil está cumpliendo con la prevención con los avisos que emite, pero es necesario formar un grupo con las características que mencionó para el monitoreo. Advirtió que todavía podría aumentar la fuerza o frecuencia porque aún no empieza la temporada cuando se desarrolla el oleaje más fuerte, aproximadamente entre septiembre y octubre.
Explicó que las áreas más afectadas son generalmente las que quedan frente al tren de olas formadas por tormentas muy fuertes por diferenciales de temperaturas muy grandes en el Ecuador y van aumentando de tamaño conforme recorren miles de kilómetros, aunado a la incidencia del viento y que el ángulo de arribo de la ola hacia la playa cambiará dependiendo de dónde venga la tormenta y el oleaje.
Al recordársele que también en Pie de la Cuesta ha llegado hasta la orilla de restaurantes, dijo que es por el aumento de la potencia. Añadió que las playas El Morro, Condesa e Icacos son algunas de las van a estar más expuestas por la configuración que tienen, al estar frente a la entrada franca de la bahía de Santa Lucía, que incluso hay indicadores que hablan de la energía como la inclinación que presentan las playas.
García Villalvazo recordó que es parte de un ciclo anual que erosiona el perfil de playa y se forma una especie de reservorio en aguas relativamente profundas y cuando baja el oleaje en diciembre, enero, la playa se hace más ancha, pero acentuó que este año el primer mar de fondo se registró desde marzo.
Destacó que ya se esté trabajando para que haya una delimitación de la zona federal y una vez establecida todos los que la ocupen se deberán de mover y no hay motivo para aceptar que las personas se arriesguen o sus propiedades. Quienes han construido dentro de esta área, como los restaurantes, son afectados y van a seguir siéndolo, por lo que consideró necesario contemplar revisar la zona federal.