Compartir todo tipo de información sobre estos fenómenos es la mejor manera de enfrentarlos, afirma el director Carlos Valdés González durante el seminario por el Día Mundial de Concienciación sobre Tsunamis en Zihuatanejo
Brenda EscobarZihuatanejo
Noviembre 07, 2017

En el seminario internacional La preparación ante sismos y tsunamis también es mi responsabilidad, por el Día Mundial de Concienciación sobre Tsunamis, el director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), Carlos Valdés González, destacó que “este aspecto, este fenómeno, el tsunami es un fenómeno que nos atañe a todos, que no es sólo la responsabilidad del gobierno municipal, del gobierno estatal, del gobierno federal, de instituciones como la Secretaría de Marina, de gente de Japón, de gente de Chile, es un problema que nos involucra a todos, esa es la razón de que estemos aquí trabajando”.
Señaló, “este fenómeno ha sido importante factor en Chile, en otros lugares y lo ha sido en México y lo que queremos nosotros es prevenir a través del compartir todo este tipo de información”.
Ayer lunes, durante el segundo día y último día del seminario conmemorativo, se llevó a cabo un ciclo de conferencias en el hotel Sun Scape Dorado Pacífico, en Ixtapa, en el que participaron especialistas de Chile, México y Japón, quienes expusieron y compartieron experiencias nacionales e internacionales para la prevención y mitigación sobre dichos fenómenos.
Estuvieron en el acto inaugural y de clausura de este seminario el director general de JICA-México, Kazuyoshi Shinoyama; el consejero de la embajada de Japón en México, Takero Aoyama; el secretario de Protección Civil en Guerrero, Marco César Mayares Salvador; el contraalmirante del Sector Naval de Ixtapa-Zihuatanejo, José Alfredo Acosta Hernández; y el representante del proyecto SATREPS, Japón, Yoshihiro Ito.
El tema principal de las exposiciones versó sobre un tsunami, que es la consecuencia de un fuerte sismo si su epicentro es en el fondo marino y se vive en una zona costera y qué es lo que Chile, México y Japón tienen para enfrentar estos fenómenos naturales, de acuerdo a las experiencias mutuas.
Así, el titular del Cenapred, Carlos Valdés González, en su exposición que versó sobre Sismos y tsunamis en las costas del Pacífico Mexicano, un breve repaso, destacó que en lo que va del año han ocurrido “cerca de 19 mil sismos, un promedio de 60 sismos por día en el país, entonces, es un país sísmicamente activo, esta parte no va a cambiar, no se va a detener la sismicidad y lo que tenemos que hacer es entenderla”.
Dijo que entre Acapulco y Petatlán “es un sitio que desde 1911 no ha ocurrido un sismo importante (…) pero de aquí a Acapulco no ha ocurrido un sismo desde el año de 1911 y cuál es el potencial que pudiera ocurrir en ese lugar es que se pudieran generar cuatro sismos como ocurrieron entre 1889 y 1911 en ese lugar con magnitudes que van de 7.5 a 7.7 grados, este es el escenario más factible porque históricamente es el pasado”.
Agregó que hay un segundo escenario en el que “si se juntan todas estas zonas sísmicas se podría generar un sismo de mayor magnitud, como de 8.2 en el cual tendría ya consecuencias importantes y la posibilidad también de generar un tsunami importante, sería crítica y hay todavía un escenario más crítico como el de 1957 que tiene 60 años de haber ocurrido, es una zona en donde un fracturamiento podría extenderse hasta ese lugar y generar un sismo de grandes dimensiones, parece no hay evidencia de que se haya presentado en este lugar un sismo con esas características”.
Indicó que lo único que se puede hacer para reducir el riesgo es reducir la vulnerabilidad, “es cómo estamos expuestos nosotros y cómo nos deberíamos de cuidar”, subrayó que es la ignorancia la que construye el riesgo de vulnerabilidad, “el no saber a qué estamos expuestos y quién reduce la vulnerabilidad, ya se dieron cuenta cómo le hacemos: la colaboración, la orientación, la normatividad, pero al final de cuentas es el conocimiento, saber que si estamos expuestos a sismos y a tsunamis, debemos de proceder y hacer algo”.
El representante de la fundación Responsabilidad Social Infantil, A.C., Ramón Mondragón Sotelo, en su tema, las Innovaciones en la educación digital para la reducción de riesgos, habló del quehacer de esta organización civil para crear la cultura de la prevención sobre sismos y tsunamis en los menores a través de su plataforma en internet y también con material didáctico en las comunidades donde no hay esa tecnología; dijo que es a través de la educación temprana como se va a creando una cultura de resiliencia infantil hacia dichos fenómenos naturales.
La especialista del Cenapred, Nasheli Arellano Barrera, presentó Testimonios sobre sismos y tsunamis que afectaron Zihuatanejo en el siglo pasado; resaltó que en 1925 ocurrió un tsunami que sólo fue recogido por el periódico Excélsior y lo informó “sólo como una ola grande”; señaló que es importante recoger los testimonios orales “porque lo que se olvida nos hace vulnerables (…) así como hay un archivo clínico, debería de haber un archivo de riesgo porque si nosotros olvidamos de que la ciudad donde vivimos o nuestro lugar que habitamos hay riesgo, eso nos hace más vulnerables; los desastres no son fortuitos, tampoco suceden porque sí”.
La primera ola no es necesariamente la más destructiva, dicen científicos chilenos
Luego, tocó el turno a los chilenos Rodrigo Cienfuegos Carrasco y Patricio Andrés Catalán Moncada, científicos del Centro de Investigación para la Gestión Integrada de Riesgo de Desastres en Chile, quienes expusieron ¿Cómo se prepara e informa a la población sobre el riesgo de tsunamis en Chile?, primero hizo uso de la palabra Cienfuegos Carrasco, quien detalló que de 2010 a la fecha, han ocurrido tres terremotos que les han llevado a aprender mucho acerca de los tsunamis, “nuestros tsunamis duran muchas horas, al mismo tiempo identificamos que la primera ola o la primera llegada de un tsunami no es necesariamente la más destructiva”.
Luego, Catalán Moncada habló del Sistema Integral de Predicciones y Alerta de Tsunamis, también en base a las experiencias que han tenido con estos fenómenos a partir del 2010 a la fecha, “uno de nuestros objetivos fue crear un sistema que ahora nos diga geográficamente el tsunami podría tener mayor impacto, eso lo logramos y en navidad del año pasado tuvimos un terremoto de 7.6 en el cual no pasamos de tener que evacuar a un millón personas a solamente 15 mil porque nos pudimos enfocar en dos regiones específicas que era donde podía haber peligro”.
Más adelante, el representante de la Asociación para la Investigación Científica y Tecnológica para el Desarrollo Sustentable (SATREPS, por sus siglas en inglés) Yoshihiro Ito, habló de la importancia del proyecto México-Japón para evaluar el peligro de sismos y tsunamis; aseveró que ambos países se encuentran en la región sísmicamente más activa del mundo; que desde hace más de un siglo, México y Japón han creado instituciones de investigación y de prevención de desastres con el fin de entender esos fenómenos y de mitigar el riesgo asociado.
Dijo que la cooperación de Japón con su experiencia y tecnología para evaluar el peligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en la costa del Pacífico Mexicano con énfasis en la brecha sísmica de Guerrero, permitirá avanzar significativamente en la reducción y la gestión del riesgo; por ello, apuntó, en este proyecto que se tiene planeado del 2016 al 2021, se han estructurado tres grupos de trabajo interdependientes, que son de Observación sismo-geodésica; Análisis de peligro; y Evaluación de Riesgo y Educación.
Las aplicaciones de celular para simulacros
De las Herramientas y protocolos de comunicación ante tsunamis en Japón, expuso el experto japonés Takashi Sugiyama, del proyecto SATREPS; durante la presentación, destacó cómo a través de la tecnología, con la creación de una aplicación en los teléfonos celulares para simulacros, pueden fomentar la cultura de la prevención entre la población.
También citó que una ola de tsunami puede llegar a alcanzar una altura de 34.4 metros; que ante esto y debido a que las olas tardan muy pocos minutos en llegar a tierra, ante la imposibilidad de alcanzar a poner a salvo, los habitantes de Kuroshio, en Japón, han construido una torre de más de 34 metros de altura para enfrentar un fenómeno de esa naturaleza, con capacidad para 260 personas y si están de pie, para 500 personas.
Detalló que la cultura de prevención no sólo compete al gobierno japonés, sino también a cada habitante, por lo que existe un plan comunal para la prevención de desastres en cada provincia; de la aplicación en los teléfonos, se espera que en un futuro se comparta con la Costa Grande de Guerrero.
Luego, vino el turno del especialista japonés Genta Nakano, quien lleva poco más de un año trabajando con las autoridades y la población de Zihuatanejo sobre la prevención y evacuación en caso de tsunamis; él habló de los nuevos métodos educativos para la prevención de riesgos por tsunamis en Zihuatanejo y prácticamente presentó un informe de todo el trabajo de concienciación que en este tiempo se ha llevado entre la población, principalmente entre los alumnos y maestros de planteles muy cercanos a la bahía y en el centro de este puerto; destacó la importancia de crear una cultura de prevención ante los sismos y los tsunamis y el avance que se tiene hasta ahora sobre esta tarea que contempla el proyecto entre México y Japón, principalmente en la creación e identificación de rutas de evacuación en caso de tsunami.
El científico Ángel Ruiz Angulo, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México, en su tema Simulación de tsunamis y escenarios de inundación en las costas de Guerrero, sostuvo que las simulaciones que llevan a cabo en sus laboratorios les dan un valor medio de dónde van a ser las regiones de alturas de olas bastante grandes, “son simulaciones hipotéticas que son lo que estamos tratando de hacer para entender qué regiones van a tener olas más altas”.
De ¿Cómo funciona el Sistema Nacional de Alerta de Tsunamis en México?, expuso el director de Instrumentación y Cómputo del Cenapred, Gilberto Castelán quien detalló ampliamente de lo que hacen las dependencias gubernamentales que integran el Sistema Nacional de Alerta de Tsunamis.
Indicó que toda la información que se genera depende de la intensidad, profundidad, magnitud y ubicación del sismo y que recibe el Centro de Alertamiento de Tsunamis, “con todo eso se crea una matriz de alertamiento con lo cual podemos tener ese aviso oportuno a la población (…) se determinan los valores que pueden llegar a tener y se generan los boletines de alerta (…) entonces, toda esta información sigue este proceso para el Sistema Nacional de Alerta de Tsunamis y es como llegamos a la población y a los comités de Protección Civil y obviamente el saber qué hacer es muy importante”.
“Toda esta información que se recibe y que procesamos pues va a dar diferentes instituciones y se hace al final una comunicación de una alerta a través de la Secretaría de Marina que emite un boletín, el cual nos llega a todos y cada uno”.
Durante los casi 29 minutos que tardó su exposición, Gilberto Castelán concluyó que la magnitud del sismo, es la alerta más pronta de la población que vive en zonas costeras para deducir si puede ocurrir o no un tsunami.
En este seminario participaron como asistentes representantes de las direcciones de Protección Civil de los municipios de la Costa Grande, así como alumnos y maestros de la Universidad Autónoma de Guerrero y de la Universidad Tecnológica de la Costa Grande.