Un inspector de la Profepa llegó a la playa donde advirtió a los prestadores de mobiliario que no podían ofrecer el servicio, porque la franja de arena está “clausurada”, pero no dijo nada a las familias
Julio 28, 2025

Jacob Morales Antonio
Antes de regresar a casa, una decena de familias decidieron bañarse en playa Manzanillo, donde ni inspectores de la Procuraduría de Protección al Ambiente (Profepa) ni los dos agentes de la Guardia Nacional que cuidan esa playa, advirtieron a los visitantes que estaba contaminada por residuos de fibra de vidrio.
Este domingo, familias de visitantes y residentes, llegaron a la playa Manzanillo, procedentes de las playas de Caleta y Caletilla, así como de Tlacopanocha, que estaban llenas.
Alrededor de las 2 de la tarde un inspector de la Profepa llegó a la playa, donde advirtió a los prestadores de mobiliario que no podían ofrecer el servicio, porque la playa estaba “clausurada”, pero no advirtió a las familias de la contaminación de la franja de arena. Al preguntarle, sólo comentó que las familias podían llegar y estar con sus propias sombrillas, sillas y toallas, pero no se podía dar el servicio por los prestadores turísticos.
A esa playa llegó la familia de la señora Teresa Arena Rosales, procedente de Atlixco, Puebla, quienes llegaron el viernes y se retiraron a las 7 de la noche de este domingo. En total vinieron 20 integrantes de la familia y cada uno pagó 2 mil 500 pesos.
La mujer comentó que antes de irse de Acapulco, decidieron aprovechar para pasar las últimas horas en la playa, pero no pudieron conseguir un lugar en Caleta y Caletilla porque estaba atiborradas de personas, al igual que playa Tlacopanocha, y en playa Manzanillo vieron que estaba vacío y sin mobiliario.
Agregó que al llegar la numerosa familia, dos agentes de la Guardia Nacional se acercaron, y sólo les comentaron que si necesitaban cualquier auxilio estarían atentos. La familia se quedó bajo la sombra de un árbol de mango, ubicado a un costado de la rampa de botado de las embarcaciones.
La señora Teresa comentó que vio una ciudad bastante recuperada en su infraestructura, en comparación con lo que vieron cuando trajeron víveres luego del impacto del huracán Otis. La familia expresó que se sintieron muy seguros, porque cerca del lugar también vieron patrullas estacionadas, y en el malecón estaba un puesto de auxilio de la Policía Turística.
En la playa había unas 10 familias, cada una superaba los ocho integrantes, algunos llevaron sus toallas y las colocaron en la arena, otros incluso montaron una especie de carpa para protegerse del sol, todos con niñas y niños que aprovecharon el nulo oleaje para bañarse sin preocupación en la playa.
La llegada de las familias a esa playa, que fue cercada el pasado 5 de mayo por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, y cuya malla fue retirada por prestadores de servicios turísticos el 10 de junio, fue motivo de alegría para los vendedores de raspados, nieves, y frituras por las ventas que no veían desde hace varias semanas.
En playa Tlacopanocha muchas familias pero bajas ventas
En playa Tlacopanocha no había un solo espacio libre, debido a la gran cantidad de familias de residentes y visitantes que llegaron este domingo, pero una de las meseras de los restaurantes establecidos en los alrededores comentó que tenían poca demanda de mariscos y pescados, por la competencia que había por los puestos instalados en el malecón. En una de las sombrillas estaba la familia de cinco integrantes de la señora María del Carmen Álvarez de la delegación Iztacalco, de la Ciudad de México, quienes estuvieron dos semanas en Acapulco.
La mujer comentó que estas vacaciones las pasaron en las playas de la bahía y fue maravilloso. Pero le conmovió ver que en playa Revolcadero no estaba la gran franja de arena, y los negocios seguían sin reconstruirse, mientras que en playa Bonfil, los restaurantes seguían sintiendo la fuerza de las olas.
Consideró que la ciudad está muy avanzada en su recuperación de infraestructura, como los hoteles y negocios que están en la zona turística. Además de que en las dos semanas que los integrantes de la familia estuvieron en la ciudad, no tuvieron ningún incidente y tampoco vieron que ocurriera algo, y agradecieron la gran cantidad de policías que había.
La familia comentó que regresaban la tarde de este domingo a la Ciudad de México muy complacida de estar en Acapulco, porque el trato, la atención de todos, así como el precio estuvo muy bien y no hubo abusos.