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Economía  

Pocos vacacionistas llegaron ayer a la playa Papagayo; siguen las ventas bajas: ambulantes

Al mediodía de ese martes la playa Papagayo lucía casi vacía, muy pocos turistas o residentes estaban ocupando las sillas de la Promotora de Playas, por lo que los vendedores ambulantes no han tenido las ventas que esperaban en las vacaciones de verano, porque a pesar de que dan vueltas y vueltas no venden como … Continúa leyendo Pocos vacacionistas llegaron ayer a la playa Papagayo; siguen las ventas bajas: ambulantes

Karina Contreras

Julio 26, 2017

Al mediodía de ese martes la playa Papagayo lucía casi vacía, muy pocos turistas o residentes estaban ocupando las sillas de la Promotora de Playas, por lo que los vendedores ambulantes no han tenido las ventas que esperaban en las vacaciones de verano, porque a pesar de que dan vueltas y vueltas no venden como quisieran.
Eso le pasa a Magdalena Dorantes, quien se dedica a hacer las famosas trencitas en la playa y para lo cual lleva un catálogo de todos los modelos que puede hacer. Se acerca e insiste por varios minutos, tratando de convencer a las turistas de que se las haga y el precio inicia en 100 pesos y con tal de lograr un cliente dice que lo menos son 70 pesos, pero ni con ese precio logra convencerla y va en busca de otro cliente.
En plática con esta reportera, Magdalena reconoce que no le ha ido bien este día, que desde las 9 de la mañana anda caminando por la playa y sólo una persona ha pagado por las trencitas que es una tradición, para decir que estuviste en Acapulco. Que la playa está vacía y que se ve más gente un fin de semana, pero que tiene que seguir buscando y se va caminando por la playa bajo los intensos rayos del sol, mostrando su catálogo de peinados.
En la playa se pueden ver muchos ambulantes que venden de todo, pues está desde el que vende lentes de sol, el de los salvavidas, los trajes de baños, de los helados, las paletas, el de los tatuajes temporales, el de la renta de la bocina para escuchar música y el joven con su inmensa canasta de chicharrón y palomitas. Chocan entre si, van y vienen por la playa, ofreciendo sus productos a los pocos clientes que se pueden ver.
Varios de ellos reconocen que las ventas ese día empezaron mal porque no hay mucho cliente en la playa y los que están no quieren gastar más que en lo indispensable.
A los que sí ahí les va más o menos es a los de las quesadillas, que por 20 pesos dan cuatro ya sea de papa, pescado o queso; como doña Norma, una señora de unos 50 años y con la cara marcada por el arduo trabajo de caminar todos los días en el sol, que en pleno rayo del sol está arreglando su mercancía en la charola y dice que es la segunda vuelta que da, que debe aprovechar que la gente tiene hambre.
Ahí también se ve al joven del ceviche quien en su charola trae cuatro platillos ofreciéndolo bajos los intensos rayos del so. A él si no le ha ido nada bien, pues dijo que a esa hora no había vendido ningún platillo.
En esta playa están los servicios de emergencia y en el módulo de Salud municipal se informa que en lo que va de la semana han dado unos 15 consultas y que tuvieron que ver con el golpe de calor, insolación o por enfermedades gastrointestinales.
El responsable del módulo dijo que cuando atiende a las personas les pide que cuiden mucho lo que comen, porque con el calor es fácil que la comida se descomponga.
Conforme pasa el tiempo llegan más ambulantes, pero los posibles compradores no son muchos.