Vendedores ambulantes saturaron playa Icacos ante la llegada de cientos de bañistas que abarrotaron las playas desde el mediodía y hasta ponerse el sol. En el acceso a la certificada playa Icacos, frente a plaza Francia, la frecuencia con que comerciantes ambulantes ofrecen productos diversos a bañistas se mantiene desde temprano y cambian de acuerdo … Continúa leyendo Saturan vendedores ambulantes la playa Icacos para ofrecer sus productos a turistas
Karla Galarce Sosa
Diciembre 27, 2017
Vendedores ambulantes saturaron playa Icacos ante la llegada de cientos de bañistas que abarrotaron las playas desde el mediodía y hasta ponerse el sol.
En el acceso a la certificada playa Icacos, frente a plaza Francia, la frecuencia con que comerciantes ambulantes ofrecen productos diversos a bañistas se mantiene desde temprano y cambian de acuerdo con la demanda de los productos o servicios que ofrecen a los bañistas.
En una hora transitan entre seis y ocho vendedores que ofrecen quesadillas, chicharrones, camarones en varillas para brocheta, frutas con sal y chile, camarones en bolsa, ostiones, cocteles de mariscos, donas, artesanías de diversos tipos, lentes para sol, ropa, accesorios, revistas y hasta palos para las selffies.
El desfile de vendedores comienza cuando los primeros bañistas llegan a la playa, con afán de vender alguna mercancía, insumo o servicio, para lo cual caminan varios kilómetros cada mañana y hacen “dos o más viajes” en el mismo tramo de playa, o migran a otras de la zona Tradicional.
Hombres, mujeres, niños y adolescentes venden llaveros, juguetes para la arena de playa, lentes oscuros, botanas, cigarros sueltos, fruta y ropa para el sol; ofrecen masajes, trenzas, platillos con mariscos, recuerdos y más.
En un kilómetro de playa Icacos, incluso está prohibida la entrada con mascotas, con quienes se bañan sus dueños entre las olas, pues es un tramo certificado como playa “sustentable” y, supuestamente, se deben cumplir normas básicas de limpieza, conservación y de educación ambiental.
Sin embargo, los desechos que dejan los visitantes son vertidos en los cestos del acceso que, por la cantidad de visitantes que llegan a diario, son insuficientes.
Para mejorar la prestación de los servicios y mejorar las ventas, vigilantes de condominios ofrecen platillos y bebidas a los visitantes mientras supervisan y dialogan con bañistas que se acercan a su zona de playa.
De acuerdo con notas publicadas en El Sur, la delegación la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), informó que, sobre la franja de arena, en la bahía de Acapulco, laboran alrededor de 2 mil vendedores ambulantes, aunque tal cifra se modifica en cada temporada del año, pues el mayor número de vendedores que salen a las playas a ofrecer sus mercancías lo hace precisamente en diciembre y en Semana Santa, cuando llega el mayor número de visitantes al puerto.
Mientras los “cuidadores” de las pertenencias esperan y rechazan o compran algún producto, los que disfrutan del mar son quienes pagan paseos en banana y parachute, pues sale un viaje cada 25 minutos aproximadamente y, como los servicios de los vendedores ambulantes, los boleteros los ofrecen en las sombrillas y toldos cercanos.