Karina Contreras Turistas siguen llegando al puerto para las vacaciones de Semana Santa, aunque algunos se quejaron del alto costo del peaje de las casetas de la Ciudad de México a Acapulco. Este Jueves Santo las playas de la bahía estaban llenas de visitantes disfrutando del sol y el mar, así como de los deportes … Continúa leyendo Siguen llegando turistas a Acapulco; se quejan por el alto costo del peaje
Abril 03, 2026
Karina Contreras
Turistas siguen llegando al puerto para las vacaciones de Semana Santa, aunque algunos se quejaron del alto costo del peaje de las casetas de la Ciudad de México a Acapulco.
Este Jueves Santo las playas de la bahía estaban llenas de visitantes disfrutando del sol y el mar, así como de los deportes acuáticos. Una de dichas playas fue Hornos que estaba llena de turistas aún cuando el oleaje era alto por el mar de fondo que se pronósticó para este jueves.
Ahí, los visitantes disfrutaban cervezas, debajo de las sombrilla o las enramada rentados, mientras platicaban y muy pocos estaban en el mar debido a que el oleaje era alto.
Los vendedores ambulantes recorrían la franja de arena para ofrecer sus productos, entre ellos las famosas quesadillas con salsa picante donde daban cinco por 50 pesos de papa y pescado, lo que era llamativo para los turistas.
También ofrecían brochetas de camarón o cócteles de mariscos, así como ostiones. Pero también había para refrescarse con la venta de cocos, refrescos Boing o piñas coladas.
Otros llevan a su comida como una familia del Estado de México. La señora Patricia Juárez comentó que llegaron este jueves a las 6 de la mañana con 50 integrantes de su familia y se van el domingo.
Indicó que no vienen en tour, sino que se organizaron con su familia y se quedaron en una casa y se vinieron en automóviles propios. Dijo que ella viene con una de sus hijas y cinco nietos menores.
La familia colocó un toldo grande, sin que nadie les dijera nada, pero sí les prohibieron usar anafre. Indicó que un viaje de pocos días sale “muy caro, más las casetas que son muy caras, pagamos alrededor de 800 pesos”.
Reconoció que Acapulco es bonito, pero ella no soporta el calor porque la estresa mucho, pero tuvo que venir con su hija más chica porque si no lo hacía ella tampoco. Agregó que sus nietos se estaban divirtiendo y eso era bueno, dijo, mientras se abanicaba y su hija le hacían las trenzas que delatan que estuvo en Acapulco.