Restaurantes de la zona Diamante no tuvieron vigilancia ayer, luego del asesinato del empresario y propietario de El Amigo Miguel, el miércoles en la tarde. En un recorrido antes del mediodía se observó una mayor afluencia de comensales en puestos de comida informales que en los restaurantes y negocios establecidos asentados en el bulevar de … Continúa leyendo Sin vigilancia estuvieron ayer restaurantes de la zona Diamante tras el asesinato de un empresario
Karla Galarce Sosa
Junio 30, 2017

Restaurantes de la zona Diamante no tuvieron vigilancia ayer, luego del asesinato del empresario y propietario de El Amigo Miguel, el miércoles en la tarde.
En un recorrido antes del mediodía se observó una mayor afluencia de comensales en puestos de comida informales que en los restaurantes y negocios establecidos asentados en el bulevar de Las Naciones, donde además se ubica la oficina de la Policía Federal.
Los puestos adyacentes al espacio que aloja el restaurante El Amigo Miguel, un vivero y un negocio para renta de maquinaria pesada de construcción, ayer permanecieron cerrados.
Los vecinos del sitio, quienes no proporcionaron sus nombres, señalaron la existencia de una cámara de vigilancia en un poste del negocio, en cuyo interior fue asesinado a balazos el propietario.
Restaurantes Siete Leguas, La Jaiba Loca y Pesca’o Diamante ayer estuvieron abiertos; el primero tenía en su interior a dos familias como clientes, el segundo contó con apenas cuatro comensales y el tercero carecía de clientes durante la visita.
Trabajadores de esos negocios comentaron que habitualmente hay recorridos por el bulevar de Las Naciones o por el bulevar Las Palmas, a espaldas de esa franja comercial; y aunque se trata de una zona “relativamente tranquila”, comentaron que no imaginaron que habría un atentado contra un empresario en esa área.
“Se supone que ellos tienen un circuito cerrado para la vigilancia, pero no sé qué haya pasado”, dijo uno de los colaboradores de los restaurantes vecinos al Amigo Miguel.
Se observó una gran cantidad de negocios informales que colocaron mesas y sillas en las banquetas, además de una gran cantidad de clientes en ellos.