Ramón Gracida Gómez A las 4 de la tarde del martes 10 de marzo una gran ola sorprendió a los trabajadores de las enramadas ubicadas debajo del puente de la carretera de playa Azul, fueron más de 100 metros de una fuerte corriente que se llevó mobiliario y los precarios techumbres en los que laboran … Continúa leyendo Sorprende marejada a negocios de playa Azul; sólo afectó a diez, dice el delegado de Turismo
Marzo 13, 2026
Ramón Gracida Gómez
A las 4 de la tarde del martes 10 de marzo una gran ola sorprendió a los trabajadores de las enramadas ubicadas debajo del puente de la carretera de playa Azul, fueron más de 100 metros de una fuerte corriente que se llevó mobiliario y los precarios techumbres en los que laboran mujeres y hombres de Copala y Marquelia.
Dos días después, pocos restos de las enramadas destruidas aún yacen en la arena, los trabajadores volvieron a levantar su negocio en espera de la llegada de visitantes, su precariedad contrasta con los hoteles y las cabañas con un diseño elegante que se encuentran a un costado, visiblemente no tan afectados por el Mar de Fondo como sus vecinos restauranteros de las enramadas.
Los restauranteros conocen el mar que tienen enfrente; Paula Ramírez notó el “espumaje” que se originó el martes y que es señal del aumento del oleaje, un efecto normal en relación a los años anteriores, no obstante.
Conforme pasaron las horas, una hilera de agua salada cruzó la arena que se encuentra entre el mar y la espléndida laguna de la playa Azul, que ayer lucía un color verdoso reflejo de la vegetación de la orilla y la tranquilidad de su agua, sólo alterada muy ligeramente por unos cuantos pescadores.
La hilera de agua también es una señal del aumento del oleaje, pero su intensidad aún estaba dentro de los estándares de Paula, al frente de una de las 18 enramadas de esta parte del pueblo costero.
Y de repente, llegó la ola que se llevó unas cuantas mesas de Paula Ramírez y parte de su enramada, ella y los demás intentaron salvar cierto material, pero mejor se subieron al puente hasta que bajara la corriente, fueron unas cuatro horas después de intensidad nunca antes vista.
La restaurantera justificó la falta de aviso de Protección Civil municipal porque nadie lo esperaba, pese a que Protección Civil estatal sí alertó desde el 9 de marzo en un aviso preventivo.
“De hambre no morimos”, dijo Paula en la breve charla con El Sur sobre su enramada que desinstala cuando comienza la temporada de lluvias, al igual que el resto de sus compañeros, salvo los que aguantan un poco más de tiempo bajo su responsabilidad de que le gane el agua que fluye cuando se abre la barra de la laguna.
Durante el verano, Paula produce sal en su célebre comunidad Las Salinas, municipio de Copala, mientras que otros compañeros hacen otras labores o trabajan de meseros en los establecimientos más grandes de Playa Azul, una comunidad que poco a poco crece más la distinción entre negocios de mayor nivel económico que otros.
“Playa Azul está de moda”, dijo Josefina explicando la llegada de las enramadas hace cinco años, cuando la construcción del puente creó las condiciones para que habitantes de distintas comunidades aledañas instalaran sus pequeños restaurantes de mariscos.
La carretera Playa Azul-Playa Ventura fue construida en el gobierno estatal priista de Héctor Astudillo Flores, una placa destaca el estatus político del momento, la alcaldesa era la entonces perredista Guadalupe García Villalba, actual diputada local por Morena, y el director de la Comisión de Infraestructura, Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG), era Javier Taja Ramírez, actual diputado federal por Morena.
Parecía un “tsunami”, refirió Josefina Aguilar del Mar de Fondo y los tubos de las olas que llegaron hasta su pequeño restaurante de mariscos, unos 100 metros de distancia de donde ayer rompían las olas, aún grandes.
Una enramada nueva costará mil 500 pesos porque el peón trabaja por día, ayer, tres jóvenes desenterraban otra enramada más pegada al mar que sobrevivió al oleaje. Nadie fue arrastrado por las olas.
Las enramadas afectadas estaban en una zona donde está prohibido colocarlas: dice el delegado Luis Pérez Ventura
El delegado de Turismo de la Costa Chica de Guerrero, Luis Pérez Ventura, informó que sólo se reportaron 10 enramadas afectadas por el alto oleaje generado por el mar de fondo en Playa Azul, Copala, y precisó que estaban en una zona donde no está permitido colocarlas.
Consultado por teléfono, el funcionario estatal indicó que, a pesar de las fuertes olas registradas por el fenómeno marino, el día martes y miércoles no hubo mayores afectaciones en los centros turísticos de los municipios de San Nicolás y Marquelia.
En el caso de Copala, indicó que se registró la destrucción de 10 enramadas colocadas en la desembocadura de una laguna de agua salada, en la barra de Playa Azul, un área donde no está permitido colocar ramadas, sin embargo la gente lo hace debido a la gran extensión de arena que hay.
Comentó que pese a esta situación, no hubo mayores daños y este jueves el mar retrocedió, y estuvo durante la mañana con un menor oleaje. Comentó que en algunas partes de la Costa Chica, la gente comenzó a realizar sus actividades cotidianas, en las playas.
El fenómeno mar de fondo que comenzó a registrarse desde este martes, de acuerdo con las autoridades de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgo y Protección Civil de Guerrero, podría ir disminuyendo durante el transcurso del sábado. (Con información de Jacob Morales Amntonio).
