Jacob Morales Antonio Prestadores de Servicios Turísticos y vendedores de playa, indicaron que a pesar de una buena afluencia de visitantes, casi la totalidad de quienes acuden a playa Papagayo y Hornos que este domingo lucieron repletas, llevan alimentos, bebidas y hasta sus bocinas para escuchar música. En un recorrido por estas playas, se observó … Continúa leyendo Turistas ya traen alimentos y bebidas a la playa y no compran, se quejan vendedores
Agosto 03, 2026
Jacob Morales Antonio
Prestadores de Servicios Turísticos y vendedores de playa, indicaron que a pesar de una buena afluencia de visitantes, casi la totalidad de quienes acuden a playa Papagayo y Hornos que este domingo lucieron repletas, llevan alimentos, bebidas y hasta sus bocinas para escuchar música.
En un recorrido por estas playas, se observó a un vendedor externo que ingres a la franja de arena a vender abanicos de mano. El hombre, adulto mayor, caminaba entre los toldos y sombrillas, con un pantalón y camisa de cuadros, sin la característica playera blanca de los vendedores.
Según dos vendedores, algunos llegan y se ponen a vender, pero otros son familiares de quienes ya venden en las playas, y están aprovechando que aún no inicia formalmente el proceso de ordenamiento, que será en septiembre. Pero que tampoco los pueden correr, porque saben que tienen una necesidad.
En la estancia de dos horas en ambas playas también se observó a algunos adolescentes vender artesanías quienes tampoco portaban la playera blanca, donde se detalla el giro al que pertenecen, y sus nombres.
Platicando con vendedoras de frutas y quesadillas, comentaron que no hay un aumento en sus ventas a pesar de la gran cantidad de personas que había en las playas, porque todos compran comida y bebidas en las tiendas de conveniencia o supermercados, y pocos les compran.
Durante el recorrido entre las mesas la mayoría de los visitantes, tenía una hielera con bebidas, también grandes bolsas con frituras, salsas y aguas, así como platos para preparar su atún y otros alimentos fríos.
En algunas mesas sobre todo de familias de residentes había trastes donde ya traían hecho el ceviche o algún otro platillo para disfrutar en la playa. Uno de los bañistas dijo que traían todo porque los precios eran excesivos, y comentó que un pedazo de jícama con chile, costaba 50 pesos, al igual que un mango, o un pedazo de sandía, lo que para ellos era demasiado.
En ambas playas, la marejada quedó alta, pero tenían olas suaves, debido a los recientes fenómenos de mar de fondo en las costas de Guerrero.