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Brillan en el desfile las mujeres militares; les recuerdan a los 43 al pasar por la PGR

Rolando Herrera / Agencia Reforma Ciudad de México La primera señal llegó del cielo. Una formación de aeronaves tipo Pilatus cruzó en dirección al Zócalo y un alarido se desprendió de la gente que estaba congregada en la Alameda Central. “Mira, mira, mira”, alertó un padre a su hijo apuntando con el dedo hacia los … Continúa leyendo Brillan en el desfile las mujeres militares; les recuerdan a los 43 al pasar por la PGR

Septiembre 17, 2017

Rolando Herrera / Agencia Reforma

Ciudad de México

La primera señal llegó del cielo. Una formación de aeronaves tipo Pilatus cruzó en dirección al Zócalo y un alarido se desprendió de la gente que estaba congregada en la Alameda Central.
“Mira, mira, mira”, alertó un padre a su hijo apuntando con el dedo hacia los aviones. Su aparición en escena duró unos segundos, pero bastó para que la gente gritara y aplaudiera compitiendo con el ruido de los motores.
La mayoría de quienes estaban en primera fila o a la sombra de algún árbol había madrugado para conseguir el privilegiado lugar, por eso, la formación aérea les sacudió el tedio de las horas de espera.
María Pérez Muñoz, por ejemplo, se levantó a las cinco de la mañana y dos horas después ya estaba bajo de una enramada, con un banco de plástico, una bolsa de tostadas y un guiso para untarles.
“He venido desde hace unos cinco años, el tiempo que lleva mi hijo como paracaidista”, contó.
En distintos puntos de la ruta que recorrería la columna del desfile, el Ejército, la Marina y la Policía Federal montaron carpas para explicar las misiones que tienen encomendadas y permitir, a quienes se acercaban, tomarse fotografías con un obús, cubiertos con una lona de camuflaje, descendiendo a rappel o bien al lado de un alumno del Heroico Colegio Militar que llevaba un águila sobre su brazo.
“Ese es uno de nuestro principales objetivos, interactuar con la gente y explicarle algunas de nuestras principales misiones: vigilancia en altamar, búsqueda y rescate, y combate al narcotráfico”, dijo el teniente Cornejo, quien estuvo a cargo de un stand en el que había maquetas de embarcaciones de la Marina.
El estrépito de los tambores y las trompetas anunció la avanzada por tierra y, al ver que la bandera monumental ya enfilaba sobre Avenida Juárez, algunos de los espectadores aplaudieron y gritaron vivas, otros sacaron sus teléfonos celulares y comenzaron a grabar y a tomar fotografías.
“Vamos, bravo, bravo”, gritaba el público al descubrir que quienes encabezaban la columna eran mujeres de la Marina y el Ejército.
Voces de duelo

Frente a la sede de la Procuraduría General de la República, del plantón permanente que tienen los familiares de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, salieron tres personas, dos hombres y una mujer, con pancartas y un globo amarillo con el número 43.
“Asesinos”, gritaron los hombres mientras la mujer se afanaba porque el globo, que llevaba sujeto con una especie de cable de acero, quedara suspendido por encima de los contingentes que marchaban.
El grito insistente de los activistas desesperó a algunos padres de familia que les pedían callarse para que los niños vieran el desfile. Los gritos no cesaron y un hombre exasperado encaró a los manifestantes, a uno de ellos le propinó un cabezazo que lo mandó al suelo. Agentes de la policía capitalina detuvieron al agresor.
Ajena al incidente, la vanguardia de la columna avanzó por todo Paseo de la Reforma hasta Gandhi, donde la parte central de la bandera monumental dio vuelta y se separó para dejar que el resto continuara hasta el Metro Auditorio.
Ya frente a sus autobuses, las integrantes de la bandera desengancharon los listones de los mástiles y por parejas fueron haciendo los dobleces meticulosamente.
Cuando logró quedarse ya con la prenda sobre una mano, Nicoli Disel Mercado dio un suspiro.
–¿Te duelen los pies?
–No, solo pura sed y cansancio.
La marina sonrió, el sol apenas le había enrojecido las mejillas y la misión estaba cumplida.