Las 96 horas que cumplieron en huelga de hambre este sábado las madres de personas desaparecidas son nada comparadas con las semanas, meses y años de angustia que llevan buscando a sus hijos. Del dolor y el coraje que les dejó el paso del tiempo y las omisiones de las autoridades estatales y federales, … Continúa leyendo Cumplen 96 horas en huelga de hambre frente a la Segob madres de personas desaparecidas
Adriana Alejandra EsquivelEl Sur / Ciudad de México
Enero 21, 2018

Las 96 horas que cumplieron en huelga de hambre este sábado las madres de personas desaparecidas son nada comparadas con las semanas, meses y años de angustia que llevan buscando a sus hijos.
Del dolor y el coraje que les dejó el paso del tiempo y las omisiones de las autoridades estatales y federales, nació la fuerza de miles de mujeres que actualmente trabajan como rastreadoras de fosas clandestinas con la esperanza de encontrar una respuesta.
Aunque el movimiento nació en 2011 y se fortaleció en estados como Guerrero, Michoacán, Veracruz, Coahuila, Sinaloa, Chihuahua, entre otros, se han topado con la indolencia de las instituciones que, pese a tener identificados a varios de sus hijos, se niegan a entregarles los cuerpos y a reconocerlas como víctimas.
Para la activista Margarita López la respuesta del gobierno federal es ridícula, pues mientras la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) les niega apoyo por falta de recursos, la Procuraduría General de la República (PGR) buscan invisibilizarlas.
“Nos han dicho que el tema (de los desaparecidos) se puede convertir en un problema social cuando ya lo es. Lo hemos vivimos desde hace muchos años y como estúpidamente lo dijo Felipe Calderón, somo víctimas colaterales. Ellos no quieren que estemos aquí, no quieren entregar los cuerpos porque si se saben cuántos son, se verá la magnitud del problema”, reprochó.
Decididas a que no se callaran hasta saber qué fue lo que pasó con sus hijos, un grupo de 40 madres se instaló al exterior de las oficinas de la Secretaría de Gobernación de la Ciudad de México, en donde 20 de ellas están en huelga de hambre.
Concretamente, piden que se agilicen las pruebas de ADN a los miles de restos que han localizado y que audite a la CEAV por la falta de resultados, pues además de negarles el apoyo económico al que por ley tienen derecho, el titular de la Comisión, Jaime Rochín, ha incumplido con varios de los compromisos que hizo con las madres.
A cuatro días de la protesta, la salud de varias de ellas ya comienza a deteriorarse. Margarita explicó que los medios que están en el lugar sólo las revisan y aunque han solicitado medicamento para la presión e insulina, nadie les hace caso.
“La respuesta ha sido nula. No se ha acercado nadie. De la comisión ejecutiva lo único que han hecho es venir a hacerse pendejos a pararse aquí, donde nosotras terminamos como una burla porque mandan médicos sin un mejoral. Pero no nos vamos a mover. Cumplimos 4 días y al paso que vamos aquí estaremos mucho más”, aseguró.
Nos arrebataron el corazón, pero estamos libres para luchar
“¡Si no son competentes, mejor que se larguen!”, gritó llorando María Guadalupe Rodríguez, madre de Josué Molina, un joven abogado de 30 años que desapareció en Chilpancingo el 4 de junio de 2014 afuera de una secundaria técnica.
Relató que, pese a que existen reportes de que a su hijo se lo llevaron tres hombres armados, las autoridades locales le han puesto varios pretextos para no investigar el caso, y ella ha tenido que rastrear llamadas y buscar testimonios para tener alguna pista.
“La justicia no me ha llegado. Yo tuve que hacer todas las investigaciones sola y el primer pretexto que ponen es que no puede investigar es porque probablemente se fue con una muchacha, la otra es que pudo estar ligado con un grupo criminal.
“Nosotros somos profesionistas, trabajamos mucho para que nuestros hijos sean de bien y yo sé que sus pretextos no tienen sentido. Estoy exigiendo que me busquen a mi hijo, él me dejó a tres nietos de nueve, 10 y 11 años y todos preguntan cuándo va a llegar su padre”.
La mirada de sus nitos la destruyen cada que llega a casa y ella no tiene una respuesta.
“No hay palabras para explicarles porque nos gana el llanto y lo mismos tenemos que poner la cara de alegría, aunque estemos destrozados, para que ellos puedan estar felices porque no podemos someterlos a nuestras tristeza y dolor”, relató.
Molesta por ver a Guerrero convertido en el referente nacional en desaparición forzada, la también vocera del Colectivo de Padres y Familiares de Desaparecidos denunció que además de la indiferencia del gobierno mexicano, en su estado las han amenazado y perseguido por buscar a sus hijos.
Tras cuatro días de vivir en una carpa afuera de la Segob, la señora Rodríguez criticó la falta de voluntad política para que las madres con hijos desaparecidos puedan tener acceso a la verdad y a la justicia.
“No importa lo que pase con mi vida con tanto sufrimiento, dolor y el coraje que tengo con las autoridades, yo voy a permanecer aquí hasta saber qué pasó con mi hijo. Nos arrebataron el corazón, pero estamos libres para luchar por ellos, no nos vamos a rendir”, externó.