Las autoridades locales y federales buscan impedir la organización ciudadana y sacar provecho, mientras que los afectados quieren justicia y recuperar su patrimonio, señalan en una mesa redonda en la UNAM
César Martínez/ Agencia Reforma
Octubre 24, 2017

La desarticulación entre los damnificados después del sismo del 19 de septiembre facilita a las autoridades su desatención, consideró Margarita Favela, especialista del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En comparación con el sismo de 1985, dijo, los intereses de los actores son fundamentalmente los mismos: las autoridades buscan impedir la organización ciudadana y obtener ventajas políticas, mientras que los afectados quieren justicia y recuperar su patrimonio.
Sin embargo, la doctora en Ciencia Política advirtió una diferencia fundamental entre los damnificados de ambos terremotos: los de 1985 eran de la clase media-baja, con una historia de organización vecinal previa, mientras que los de ahora están “atomizados” y carecen de esa experiencia.
“A los encargados de la administración sobre todo les importa que un momento de algidez pase lo más pronto posible, que regrese la calma, que volvamos a la normalidad, a la rutina de la vida cotidiana”, comentó.
En su participación durante la mesa redonda Entre la tierra que se mueve y la sociedad que se cimbra: miradas diversas sobre los recientes sismos, que tuvo lugar en Ciudad Universitaria, Margarita Favela agregó que, si los afectados no logran construir una sola voz, se impondrá la estrategia gubernamental de “según el sapo es la pedrada”.
Por su lado, en representación del Instituto de Geografía de la UNAM, Javier Delgado pidió trabajar para darle sustento a la movilización de los jóvenes, que se desbordó ante la emergencia, pues recordó movimientos como la Primavera Árabe que, si bien en cuestión de días acabó con personajes como Hosni Mubarak y Muammar Gadafi, en un año perdió ímpetu y surgieron nuevas tiranías.