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Expertos de la UNAM explican porqué el sismo fue más peligroso de lo habitual

El terremoto registrado la noche del jueves en México y que se sintió en buena parte de Centroamérica se produjo por la fractura interna de una placa tectónica, algo poco habitual y que suele ser más peligroso que el sismo provocado por el roce de dos placas. Así lo explicó la investigadora islandesa Vala Hjorleifsdottir, … Continúa leyendo Expertos de la UNAM explican porqué el sismo fue más peligroso de lo habitual

EFE y Agencia ReformaCiudad de México

Septiembre 09, 2017

El terremoto registrado la noche del jueves en México y que se sintió en buena parte de Centroamérica se produjo por la fractura interna de una placa tectónica, algo poco habitual y que suele ser más peligroso que el sismo provocado por el roce de dos placas.
Así lo explicó la investigadora islandesa Vala Hjorleifsdottir, que lleva siete años trabajando en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“El que haya habido, por ejemplo, menos daños que en el terremoto de 1985 (de magnitud 8.1 y que dejó miles de muertos y desaparecidos en Ciudad de México) se debe fundamentalmente a que el de la noche del jueves (de 8.2) ocurrió a mucha más profundidad y más lejos” de la capital, explicó.
Expertos del Servicio Sismológico Nacional de México, dependiente del Instituto de Geofísica de la UNAM, recordaron que la capital del país está edificada sobre una planicie que antaño fue un lago con mucha sedimentación, lo que favorece la expansión de las ondas sísmicas.
“Eso explica que aunque el epicentro ha tenido lugar muy lejos (de la Ciudad de México), aquí la sacudida haya sido notable. El hecho de que la ciudad esté cimentada sobre tantos sedimentos hace que cuando llegan las ondas aquí se amplifiquen mucho”, detalló la sismóloga.
Insistió en que, por lo general, son más peligrosos los terremotos que ocurren a causa de la rotura interna de una placa que los que se derivan del roce de dos de ellas, que son los más habituales, ya que, entre otros factores, “emiten más altas frecuencias”.
“Al parecer, este temblor rompió dentro de la placa”, lo que “no ocurre muy seguido, pero precisamente en Oaxaca ocurrió otro temblor de las mismas características, también de 8 grados y a una profundidad similar, en 1931”.
En términos geológicos, los 86 años que han pasado desde entonces “no son nada” y todo hace pensar que “tarde o temprano” esa región verá “pronto (en una escala de tiempo geológica)” nuevos episodios similares.
“En esa zona la placa se está deformando. No creo que vayamos a vivir tantos años como para verlo, pero sí es previsible un temblor similar”, porque el de 1931 y el de la pasada madrugada están “muy relacionados”.
En opinión de la experta, el que la ciudadanía mexicana esté muy familiarizada con los sismos y tenga alta conciencia sobre su peligrosidad, ayuda a reducir los daños. Aunque, advirtió, existe el riesgo de que la saturación de alarmas haga que se baje la guardia.
“Esta noche muchos han creído que era otra falsa alarma y ni siquiera ha salido de sus casas cuando ha sonado la alarma sísmica”, comentó Hjorleifsdottir.