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Fallece el polémico “Fiscal de Hierro” Javier Coello Trejo a los 77 años

Rolando Herrera / Agencia Reforma Ciudad de México Javier Coello Trejo, “El Fiscal de Hierro”, falleció este domingo a los 77 años dejando tras de sí una historia ligada a la procuración de justicia, combate a la corrupción y a la connivencia entre las esferas policiacas y el narcotráfico. Familiares de Coello Trejo informaron sobre … Continúa leyendo Fallece el polémico “Fiscal de Hierro” Javier Coello Trejo a los 77 años

Mayo 25, 2026

Rolando Herrera / Agencia Reforma

Ciudad de México

Javier Coello Trejo, “El Fiscal de Hierro”, falleció este domingo a los 77 años dejando tras de sí una historia ligada a la procuración de justicia, combate a la corrupción y a la connivencia entre las esferas policiacas y el narcotráfico.
Familiares de Coello Trejo informaron sobre su muerte y que será velado este domingo en Gayosso Lomas Memorial, ubicada en Cuajimalpa de Morelos, al sur de la capital del País.
“Agradecemos profundamente todas las muestras de cariño, compañía y oraciones en este momento tan difícil para nuestra familia”, informó la familia Coello Zuarth.
Hombre polémico, recio, capaz de abofetear al obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, por haber alentado la sublevación indígena zapatista, tuvo dos etapas en su vida, primero como funcionario público y después como abogado litigante.
Nacido en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el 22 de octubre de 1948, proveniente de una familia de hacendados, Coello Trejo estudió derecho y muy pronto ingresó a los entretelones de la justicia como agente del Ministerio Público.
En 1973 ingresó a la Procuraduría General de la República cuando esa dependencia era encabezada por Pedro Ojeda Paullada durante el sexenio de Luis Echeverría.
Su gran salto a la primera línea dentro de la PGR lo dio en el sexenio de José López Portillo, cuando llegó a esa institución como Procurador Óscar Flores Sánchez y se le encomendó combatir la corrupción dentro del régimen.
De acuerdo con el propio Coello Trejo, quien en 2021 publicó su libro de memorias titulado El Fiscal de Hierro, durante esa etapa metió a más de mil funcionarios a la cárcel y recuperó millones de pesos que fueron reintegrados a la Tesorería de la Federación.
Esa capacidad para investigar y procesas a funcionarios corruptos hicieron que López Portillo lo bautizara como “El Fiscal de Hierro”, apodo que lo acompañaría a lo largo de su vida y que coexistiría con el del “Gordo Coello”, como era conocido entre comandantes y la fuente policiaca de aquellos años.
En el inicio del sexenio de de Carlos Salinas de Gortari, detuvo al entonces poderoso líder de los petroleros, Joaquín Hernández Galicia, La Quina, a quien capturó el 10 de enero de 1989 en Ciudad Madero, Tamaulipas.
Dentro de la PGR, Coello Trejo ocupó de 1988 a 1990 el cargo de subprocurador general de la República encargado de la lucha contra el narcotráfico, justo cuando en el país se gestaban los cárteles del narcotráfico y surgían sus líderes históricos Miguel Ángel Félix Gallardo, Enrique Fonseca Carrillo, Don Neto, Rafael Caro Quintero y Juan García Ábrego.
A Félix Gallardo, El Jefe de Jefes lo detuvo tras una investigación en la que dieron con él siguiendo a la persona que le llevó mariscos a su escondite en Guadalajara, Jalisco, un día que estaba crudo y bajó la guardia.
En sus memorias Coello Trejo narra que le salvó la vida a Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos luego de que los militares le hubieran dado una golpiza y se lo entregaran casi agonizando.
Para evitar asumir la responsabilidad de que se le muriera, instaló un unidad de cuidados intensivos en los separos y logró que se recuperara. Lo puso a disposición de un juez, pero al cabo de un año el Señor de los Cielos recobró su libertad tras sobornar a un magistrado con cinco millones de dólares.
Agradecido de que le salvó la vida, Carrillo Fuentes le prometió a Coello Trejo que mientras él viviera no le pasaría nada y fue él quien, años después, le avisó que su hijo sería secuestrado, lo que permitió al Fiscal ponerlo a salvo.
Un ex fiscal que lo conoció de aquellos años contó que el método favorito del Gordo Coello para obtener confesiones era hacer que los detenidos se acostaran para después sentarse sobre ellos hasta que les comenzara a faltar la respiración.
En distintas entrevistas, Coello Trejo rechazó haber cometido torturas, aunque defendió el uso de una buena “cachetada guajolotera” en caso necesario y se declaró enemigo de los derechos humanos de los delincuentes.
En 1989, escoltas asignados a su protección fueron acusado de haber cometido 19 violaciones tumultuarias registradas en el sur de la Ciudad de México; cuatro fueron sentenciado por esos hechos.
Tras dejar la PGR, Coello Trejo fue nombrado Procurador Federal del Consumidor, también en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, después, por cuestiones políticas se exilió una temporada fuera del país y tras su regreso retomó el trabajo en su despacho que había fundado de 1984.
Especializado en materia penal, se encargó de la defensa del ex director de Pemex, Emilio Lozoya, quien finalmente prescindiría de sus servicios por diferencia en la estrategia de defensa.