El partido en el gobierno “necesita siempre un crimen aterrador que lo mantenga en los parámetros que le dan identidad, color, vocación y proyecto”, pero –ejemplificó el vocero zapatista– “como en Acteal, en Ayotzinapa hay quien no se resigna, quien no se rinde, quien no se vende, quien no claudica y, con tierno empeño, persiste en la demanda de verdad y justicia”
Diciembre 29, 2017
Agencia Proceso
Ciudad de México
El Subcomandante Galeano (antes Marcos) reapareció este jueves y no dejó pasar la oportunidad de referirse a la polémica Ley de Seguridad Interior recientemente promulgada por el presidente Enrique Peña Nieto. A su juicio, dicha legislación tiene como propósito legitimar al “grupo armado del tricolor”.
Galeano participó, junto con científicos de varios países, en la segunda edición del foro Conciencias por la Humanidad, de la Comisión Sexta, que se realizó en el Cideci de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde planteó que en México dejó de existir el Estado. Lo que hay ahora “es una banda de criminales sostenida por un grupo armado que se amparará en la Ley de Seguridad Interior”.
Prosiguió: “Para que el dolor y la rabia no falten en las mesas cotidianas de México, el PRI en Acteal renovó su persistencia delictiva en este sexenio […], fiel a su esquema a modo”.
El PRI “necesita siempre un crimen aterrador que lo mantenga en los parámetros que le dan identidad, color, vocación y proyecto.
Y a propósito del mensaje que el presidente dio recientemente de que 2017 fue un buen año para México, Galeano se cuestionó si Peña “no es alguien a quien le han amputado la vergüenza y la decencia, también el cerebro, y refleja el síndrome del miembro fantasma. Y no tiene cerebro, pero actúa como si lo tuviera”.
Territorio anegado en sangre
El ex Subcomandante Marcos dijo que los miles de crímenes que ocurren en el país, sobre todo los de las mujeres, son “una aberración” tan grande “que los deudos de las víctimas tienen que luchar ya no por la vida de sus ausentes, sino porque no mueran dos veces: una de muerte mortal y la otra de muerte de memoria”.
Acusó al PRI de ser el principal responsable de la sangre que anega a todo el país con el asesinato de niños, hombres y mujeres que al salir de su casa se preguntan si volverán.
“Fiel a su esquema a modo, el Partido Revolucionario Institucional renovó su persistencia delictiva en este sexenio. No le basta la corrupción rampante, la ineficacia administrativa, la torpeza diplomática, la frivolidad como estilo de gobierno. No, el PRI necesita siempre un crimen aterrador que lo mantenga en los parámetros que le dan identidad, color, vocación y proyecto”, y puso como ejemplo las masacres de Acteal y Ayotzinapa.
“El PRI hecho gobierno sostiene un cinismo escalofriante que todo lo que lo exhibe como lo que es, es decir, un sicario con gabinete graduado en el extranjero es siempre atribuible al satán en turno, en este caso, el crimen organizado en contubernio con un grupo de científicos perversos. El gobierno tricolor confiesa así, con una imbecilidad blindada, que no es responsable de nada, porque él es, en esencia, el crimen desorganizado.
“Pero, como en Acteal, en Ayotzinapa hay quien no se resigna, quien no se rinde, quien no se vende, quien no claudica y, con tierno empeño, persiste en la demanda de verdad y justicia”.
Asimismo, señaló que tal vez alguna, alguno, “algunoa”, esté de acuerdo con él que los crímenes son ya parte de la realidad que se padece en México, y en cualquier parte del mundo.
“Crímenes de género o feminicidios, de homofobia, racistas, laborales, ideológicos, religiosos, por la edad, por la apariencia, por negocios, por omisión, por el color, y así.
“En resumen: un territorio anegado en sangre. Tanta, que las víctimas ya no tienen nombre, son sólo números, índices estadísticos, notas de interiores o de relleno en los medios de comunicación. Incluso cuando la sangre es de quienes, como ell@s, trabajan de comunicadores”.
Violencia, muerte y feminicidios
En un largo comunicado, Galeano describió el escenario de violencia y muerte que sufre el país con el gobierno de Peña, que ha registrado los niveles más altos de asesinatos dolosos en la última década.
“Para no ir muy lejos, en México ya se puede decir que alguien ‘murió de muerte natural’ cuando es víctima de la violencia. Cada actividad, cada paso, cada instante de una vida otrora normal, ahora transcurre en la incertidumbre…
“¿Llegaré con vida al trabajo, a la casa, a la escuela, al día siguiente? ¿Encontrarán mi cuerpo? ¿Estará completo? ¿Dirán que yo lo provoqué y me harán responsable de mi ausencia? ¿Tendrán mis cercanos que luchar por encontrarme, por recordarme? Mi familia, mis amistades, la gente que me conoce, quien no me conoce, ¿dedicarán un pensamiento a mi muerte, un tuit, un comentario en voz baja, una lágrima? ¿Y después? ¿Seguirán adelante? ¿Guardarán silencio? ¿Cómo reaccionarán cuando no se diga que asesinaron una mujer, sino que una mujer murió? ¿Cuál, su valoración cuando la nota roja detalle mi ropa, la hora, el lugar? ¿Alcanzará mi muerte al mínimo necesario para que los gobernantes decreten una alerta de género? ¿Mi asesino, sí, en masculino, será castigado? ¿Quién explicará qué del crimen que me atacó por ser mujer? Sí, joven, niña, adulta, madura, anciana, bonita, fea, flaca, gorda, alta, baja, siempre mujer.
“¿Por qué no me advirtieron que nacer y crecer mujer en este calendario, en cualquier geografía, reducía mi esperanza de vida y que cada maldito minuto iba a tener que luchar, ya no sólo para ser valorada y respetada por mis méritos, grandes o pequeños, para tener una retribución justa por mi trabajo, para tener oportunidades de estudio, de trabajo, de relación, para ser feliz o infeliz, según fuera arrastrándome o caminando o corriendo por los calendarios, para ir tirando pues, o como cada quien le diga a vivir; no, resulta que también tengo que luchar para que no me maten, no una, dos, tres, cien, miles de veces?”.
En su texto, Galeano no solamente señala al PRI como responsable de los multihomicidios y feminicidios, también a miembros de la jerarquía católica, entre ellos al obispo Juan Sandoval Íñiguez, quien hace días se refirió a los feminicidios en el país y con un ejemplo de Ciudad Juárez, Chihuahua, atribuyó el alarmante aumento de éstos a la “imprudencia de las mujeres”, que “con cualquiera bien vestido, se comprometen, se enganchan”.
Galeano explicó: “Oh, lo sé. Ustedes se preguntan a qué viene toda esta perorata sobre los feminicidios, si aquí estamos para hablar de las ciencias y el muro… alego que estoy describiendo una parte de ese muro. Y lo primero que resalta en él, es un extendido grafiti, que abarca los cinco continentes, donde la sangre ocre de las mujeres víctimas de la violencia colorea la palabra ‘Culpable’ ”.
La CDHDF también impugnará
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) anunció que acompañará las acciones legales que se interpongan en la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la publicación y entrada en vigor de la Ley de Seguridad Interior.
Esta Ley, argumentó la Comisión en un comunicado de prensa, es ambigua, propicia la opacidad y pone en riesgo los derechos humanos en todo el territorio nacional.
Detalló que en un contexto de creciente violencia como el que atraviesa México, legitimar las acciones de las fuerzas armadas para que realicen tareas de seguridad pública abriría la puerta a más violaciones a derechos humanos, además de perpetuar los casos de impunidad.
El problema de la violencia y la criminalidad tienen causas estructurales que no se resuelven por la fuerza, “mucho menos sacando a las calles a las y los elementos castrenses, como ha ocurrido en los últimos 10 años en México”, expuso.
“En el ámbito de sus atribuciones, este Organismo Público Autónomo acompañará las acciones que se interpongan ante el Máximo Tribunal que atenten contra el orden constitucional y las libertades, a través de la presentación del documento denominado Amicus Curiae, en el cual se argumente la trascendencia de atender la Reforma Constitucional de 2011 en materia de derechos humanos”. En ese sentido, afirmó, se requiere de un enfoque intersectorial que atienda los más altos estándares en materia de derechos humanos, capacitando a las policías y fortaleciendo el andamiaje institucional para garantizar verdaderamente seguridad y justicia.
Confió en que los ministros escuchen las voces de organismos públicos de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil, academia, instancias internacionales y personas expertas en el ámbito, para que en su determinación garanticen el respeto a la dignidad de personas y el ejercicio de los derechos humanos en todo el país.
Y se refirió a los señalamientos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ya que también afecta el diseño y equilibrio constitucionalmente establecido entre entidades, instituciones, órganos del Estado y poderes.