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Miércoles 26 de Agosto de 2026

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“No iremos con nada que sea retroceso democrático”: Reginaldo Sandoval, del PT, sobre la reforma electoral

“Si desbaratas el sistema de representación, caminas hacia un partido de Estado” y “te vas hasta antes del 77”, con un Congreso sin minorías. Si ven en la iniciativa elementos que desmantelan la representación proporcional, su bancada votará en contra, confirma el coordinador de los diputados petistas. El PT, dice, se opone a alterar el equilibrio que permitió la alternancia y consolidación de un sistema plural. Y advierte: un conflicto interno afectaría las previsiones para 2027 y 2030. “Juntos hemos ganado todo; donde hemos ido solos, perdemos todo”

Marzo 05, 2026

Juan Ramiro Robledo Ruíz , titular de Enlace de la Segob, acompañado de integrantes de esta secretaria revisaron el Acuse de la Reforma Electoral previo a la entrega a Kenia López Rabadán, presidenta de la mesa directiva en la Cámara de Diputados Foto: Cuartoscuro

Guillermo Rivera

El Sur / Ciudad de México

La bancada del Partido del Trabajo (PT) no acompañará ninguna reforma electoral que implique desmontar el sistema de representación política construido a partir de las reformas de 1977 y 1996, porque se pondría en riesgo la pluralidad y el acceso de las minorías al Congreso, advierte el coordinador del grupo parlamentario del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval Flores, en entrevista con El Sur.
Hasta ahora, su partido no conocía la iniciativa, matiza el legislador federal. Sin embargo, deja clara la línea: “No iremos con nada que sea retroceso democrático”.
En los últimos días, la presidenta Claudia Sheinbaum demoró el envío de su iniciativa de reforma electoral al Congreso de la Unión, que finalmente la recibió este miércoles. Explicó que decidió revisar y ajustar algunos apartados para evitar contradicciones técnicas antes de presentarlo formalmente, lo que generó expectativas y tensiones entre legisladores de distintos partidos sobre la próxima discusión.
El Ejecutivo también ha planteado que, si el Congreso no aprueba la propuesta en su forma original, existen mecanismos alternativos para avanzar en la agenda electoral. Sheinbaum ha defendido que la reforma busca modernizar el sistema electoral y responder a demandas ciudadanas, como reducir costos y mejorar la representación, aunque sin entrar en detalles sobre cómo se maniobraría políticamente si no se obtiene la mayoría calificada requerida para la aprobación.
Reginaldo Sandoval explica que el fondo del debate gira precisamente en torno al sistema de representación proporcional, instaurado tras la reforma política impulsada en 1976 y aplicada en 1977, la cual abrió las puertas a fuerzas minoritarias en el Congreso federal y en los estados, en un contexto marcado por la exclusión política y la existencia de movimientos armados.
“Si se mueve el formato de acceso a la representación política, acabas con el sistema de representación política”, enfatiza. Para el PT, modificar ese esquema significaría cerrar nuevamente el paso a fuerzas emergentes y a expresiones minoritarias que, eventualmente, pueden convertirse en mayoría.
El diputado recuerda que la reforma de 1996 profundizó ese modelo democrático y permitió la alternancia y la competencia real. “Es la reforma más profunda y democrática que ha hecho este país”, sostiene, y alerta respecto a cualquier alteración estructural que pudiera poner en entredicho ese andamiaje.
Aunque reconoce que en política la incertidumbre es una constante, insistió en que el PT aguardará al análisis de la iniciativa antes de definir si la respalda o la rechaza en bloque. “Primero conocer bien la reforma para poder generar una opinión política en firmeza”, puntualiza.
Más allá del contenido técnico, el legislador colocó sobre la mesa un elemento central: la preservación de la alianza legislativa y electoral con Morena y el Partido Verde.

No a la ruptura: la unidad es
prioridad estratégica, dice

La prioridad de su bancada, dice Sandoval, es mantener cohesionada la alianza que ha impulsado la llamada Cuarta Transformación. Cuando Morena, PT y PVEM han competido juntos, recuerda, han obtenido triunfos electorales, mientras que las divisiones internas han derivado en derrotas.
“Juntos hemos ganado todo; donde hemos ido solos, perdemos todo”, afirma, al citar como ejemplo procesos locales en los que ir separados afectó los resultados.
El coordinador parlamentario petista reconoce que puede haber diferencias en torno a la reforma electoral, pero sostiene que éstas no deben convertirse en un factor de ruptura. “Que sea un suceso, no el proceso”, frasea al referirse a la discusión interna.
En ese sentido, llama a encauzar el debate sin confrontaciones innecesarias y con disposición al diálogo entre coordinadores parlamentarios, incluida la mayoría de Morena, para evitar que el tema fracture la alianza.
Sandoval también ubica la discusión en una perspectiva de mediano y largo plazo. El actual sistema electoral permitió el triunfo presidencial de 2018 y la obtención de mayorías calificadas en el primer tramo del sexenio pasado, menciona. Y en 2021 la coalición perdió la mayoría calificada por errores estratégicos propios, lo que abrió la puerta a una moratoria constitucional impulsada por la oposición. “No hay que cometer ese mismo error”, subraya.
El legislador señala que en 2024 la alianza de Morena, PT y PVEM conservó el Ejecutivo y obtuvo las dos terceras partes en la Cámara de Diputados, lo que le ha permitido impulsar reformas constitucionales en la ruta acordada: no convocar a un nuevo constituyente, sino reformar la Carta Magna para recuperar el “corazón” de la Constitución de 1917.
Bajo esa lógica, reflexiona, un conflicto interno por la reforma electoral podría afectar la estrategia rumbo a 2027 y, eventualmente, comprometer el escenario de 2030.
“Debemos tener miras altas”, sostiene, al insistir en que la lucha política por el poder debe mantenerse dentro de la coalición y con visión de largo plazo, evitando que diferencias coyunturales obstaculicen los objetivos electorales futuros.
Para el PT, la discusión apenas comienza. La postura definitiva dependerá del contenido concreto de la iniciativa, pero la advertencia está hecha: no acompañarán cambios que, a su juicio, impliquen un retroceso en la representación política ni permitirán que el debate erosione la unidad de la alianza gobernante.

Riesgo de un partido
único con “franquicias”

Una reforma electoral que modifique de fondo el sistema de representación proporcional podría generar una concentración de poder y debilitar a los partidos políticos hasta volverlos “franquicias”, con el riesgo de configurar un esquema cercano al partido único, enfatiza el coordinador del PT en San Lázaro.
El legislador detalla los escenarios que, a su juicio, resultarían problemáticos con una iniciativa que plantee elegir 97 diputados por el principio de primera minoría y 95 más mediante listas votadas directamente en circunscripción, además de escaños para migrantes: “Si tú quitas el formato de acceso y desbaratas el sistema de representación política, te vas hasta antes del 77”, expone, en referencia a la reforma política que abrió espacio a las minorías en el Congreso.

Un nuevo esquema:
de 300 a 500 campañas

Además, Sandoval argumenta que el nuevo esquema implicaría pasar de 300 a 500 campañas, lo que modificaría de manera sustancial la lógica electoral. A su juicio, ello trasladaría el peso político a los gobernadores o liderazgos regionales con capacidad de movilización, debilitando la cohesión partidista.
“Ya no responderían al proyecto político de partido, responderían a sí mismos”, afirma. Bajo ese modelo, añade, los partidos quedarían reducidos a estructuras formales para conservar el registro, mientras los legisladores actuarían sin una responsabilidad clara hacia la plataforma que los postuló.
El diputado insiste en que los actuales legisladores de representación proporcional sí son votados, pues los ciudadanos eligen una fuerza política cuya lista de candidatos aparece en la boleta. Cambiar ese esquema, señala, rompería la lógica de proyecto colectivo y privilegiaría el voto estrictamente personal.
Remarca también que, en alianzas o coaliciones como la que integran Morena, PT y Verde, el rediseño podría incentivar disputas internas por el voto nominal, debilitando a los partidos más pequeños y reduciendo la competencia programática.
Para el PT, el problema no es la modernización en abstracto, sino que la eventual reforma altere el equilibrio que permitió la alternancia y la consolidación de un sistema plural. “Sí estaría desbaratando el sistema por el que llegaste”, resume.

Análisis artículo por artículo

Reginaldo Sandoval reconoce que la falta de claridad técnica que ha habido hasta ahora, aumenta la incertidumbre política. Considera que la complejidad de modificar el sistema de representación explica el retraso que tuvo la presentación del texto definitivo.
“En el fondo estás haciendo una reforma muy profunda”, señala, y atribuye la demora a debates técnicos para reducir posibles inconsistencias jurídicas.
Insiste en que el PT no fijará una posición definitiva antes de conocer a detalle el contenido preciso de la propuesta. Ya que ha llegado al Congreso, será analizada artículo por artículo, tanto en comisiones como en el pleno. “No hay dificultad para que salga en comisión si es mayoría simple; luego se va al pleno y al debate”, describe.
No obstante, deja en claro que si la iniciativa contiene los elementos que, a su juicio, desmantelan la representación proporcional, su bancada votará en contra.
“De lo que definitivamente no iríamos es con algo que implique esas consideraciones”, afirma.
El mensaje del PT es doble: disposición al análisis y al debate técnico, pero firmeza ante cualquier cambio que, según su lectura, altere el equilibrio del sistema político y ponga en riesgo la pluralidad política.