Las detenciones en ese cruce disminuyeron 40% en el primer semestre, a 140 mil, lo que significa que los viajeros son menos, pero toman rutas más peligrosas, explica el organismo que destaca que México está haciendo más detenciones y deportaciones que Estados Unidos. Jueza declara culpable de desacato al ex jefe policiaco de Phoenix, Joe Arpaio, por redadas contra sin papeles
Agencia ProcesoCiudad de México
Agosto 01, 2017
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dio a conocer que el número de migrantes muertos o desaparecidos en la frontera de Estados Unidos con México en lo que va del año suma 231, lo que representa un aumento de 38% respecto del mismo periodo en 2016.
El organismo destacó que las detenciones en ese cruce disminuyeron 40% en el primer semestre, a 140 mil, lo que significa que los migrantes son menos, pero toman rutas más peligrosas.
No obstante, el portavoz de la OIM, Joel Millman, señaló que en estos momentos México está haciendo más detenciones y deportaciones que Estados Unidos, lo que también contribuye a la disminución de los migrantes en la frontera norte del país.
En conferencia de prensa en Ginebra, Millman señaló que las personas que sucumben en el intento de cruzar provienen principalmente de Centroamérica.
“Las muertes parecen ser muchas más de centroamericanos que de mexicanos. Una vez más, al igual que en otras partes del mundo; cuanto más pobre se es, más difícil será el viaje, y el castigo por ser pobre recae sobre los más pobres”, dijo.
De acuerdo con el portavoz de la OIM, este año se ha incrementado el número de personas ahogadas al intentar cruzar la frontera por el río Bravo, ya que las altas precipitaciones han generado corrientes más fuertes y mayor profundidad en el torrente.
El ex jefe de la policía de Phoenix Joe Arpaio discriminó a latinos, concluye jueza
Joe Arpaio, ex jefe de policía de Phoenix, Arizona, fue declarado culpable de desacato a una Corte estadunidense al negarse a detener los operativos de tránsito dirigidos contra los migrantes, lo que representa un revés para el político que en algún momento fue popular por ese tipo de tácticas, pero que finalmente fue derrotado en las urnas debido a que los votantes se cansaron de sus gestiones y de los problemas legales que generaban.
El veredicto de la juez Susan Bolton es una victoria para quienes criticaban la manera inusual en la que el ex sheriff imponía el orden en su condado, como por ejemplo encarcelar a presos en carpas al aire libre en medio del calor sofocante, obligándoles a vestir ropa interior rosada y dividiendo a una gran cantidad de familias de inmigrantes con sus encarcelamientos.
Arpaio, quien fungió 24 años como jefe de policía del área metropolitana de Phoenix, eludió dos investigaciones criminales anteriores sobre su trabajo, reseñó este lunes la agencia AP.
Sin embargo, no pudo evitar los problemas legales cuando prolongó sus operativos de inmigración por casi un año y medio luego de que otro juez le ordenara que lo dejara de hacer. Ese juzgador falló después que en tales operativos discriminaban a los latinos.
Los fiscales dijeron que Arpaio violó la orden para promover su lucha contra la inmigración ilegal a fin de impulsar su campaña de reelección en 2012. Él mismo ha reconocido que prolongó sus patrullajes, pero insistió en que no fue intencional.
Incluso, culpó a uno de sus ex abogados por no haberle explicado de la manera correcta la importancia de la orden.
Su defensa también se centró en lo que sus abogados dijeron eran debilidades en la orden judicial que no reconocía las veces en que los policías detenían a los inmigrantes y luego los entregaban a las autoridades federales.
En contraste con otros mandos policiales que dejaron los asuntos relacionados con inmigración a las autoridades federales, Arpaio hizo cientos de arrestos de inmigrantes en operativos de tránsito y en redadas a negocios en las que sus agentes se enfocaron quienes usaban identificaciones falsas para conseguir empleo.
Las acciones de Arpaio son similares a las que el presidente Donald Trump ha promovido.
Para construir su tan apreciada fuerza de deportación, Trump está reviviendo un programa tradicional que delega a los oficiales locales la observancia de la ley federal de inmigración.