Se espera que los manifestantes que repudiaron la visita presidencial pidan intercambiar a las uniformadas por civiles supuestamente detenidos. Desde antes de la llegada del presidente, los inconformes sostuvieron varios choques con palos y piedras contra los agentes, que respondían con gases lacrimógenos. En el acto con el gobernador chiapaneco, el ejecutivo federal reconoce a los diferentes pueblos indígenas de México y exalta el apoyo de su gobierno para todos los pueblos originarios
Agencia ProcesoChiapa de Corzo, Chiapas
Agosto 08, 2017

Al menos siete muejres policías federales fueron detenidas y golpeadas anoche por manifestantes que chocaron con los uniformados tras la visita del presidente Enrique Peña Nieto a esta ciudad colonial.
Las agentes fueron escondidas en uno de los barrios por los jóvenes que con palos y piedras enfrentaron a las fuerzas federales tras la retirada del mandatario.
Uno de los camiones de la empresa local AVC que transportaba policías federales quedó destruido frente a la presidencia municipal. Los jóvenes saquearon la unidad y de ella bajaron paquetes de equipos antimotines. Como trofeo de guerra se repartieron cascos, chalecos, rodilleras, escudos y otros accesorios que iban a bordo del autobús.
Cubiertos los rostros, los jóvenes trasladaron a una policía federal toda ensangrentada del rostro. La llevaron a la plaza donde fue vejada por la multitud. Después fue llevada a uno de los barrios para juntarla a seis más que previamente fueron capturadas.
La plaza central de Chiapa de Corzo quedó con olor a gas lacrimógeno. Varios vehículos particulares en la zona fueron destruidos.
Por las calles se podía ver en la noche grupos de jóvenes con garrote en mano y equipo antimotines de los federales.
De acuerdo con Isaín Mandujano, colaborador de la revista Proceso, las siete policías retenidas, quienes se confirmó son del sexo femenino, fueron todas golpeadas y han sido identificadas como: María Membrillo Santos, Edna Flores, Wendy Arrollo, Ana Lilia Allende, Aidé Acosta Pérez, Natali Valenzuela y de la última sólo fue identificada por su apellido Pérez García.
A través de su cuenta de Facebook, el reportero señaló que debido a esta situación, “cientos de policías estatales y federales se preparan para entrar a Chiapa de Corzo y rescatar a las siete agentes de la Policía Federal que mantienen retenidos en uno de los barrios de ese “pueblo mágico”.
Se espera que los manifestantes dialoguen con el gobierno para intercambiar a las uniformadas por civiles supuestamente detenidos por los federales.
Muchas de las casas en la zona centro fueron cerradas por sus habitantes tras la gresca.
Los choques iniciaron antes de la llegada del presidente
Desde antes de la llegada de Peña Nieto, los manifestantes sostuvieron varios choques con palos y piedras contra la policía, misma que respondió con gases lacrimógenos. La iglesia repicaba la campana para llamar a más pobladores.
Los inconformes con la visita del presidente de México se congregaron en el recién rehabilitado ex convento de Santo Domingo, un edificio arquitectónico del Siglo XVI que sirve de museo, sala para talleres artesanales, sala de exposiciones y conciertos.
Uno de los argumentos que movilizó a los residentes es la supuesta entrega de éste y otros monumentos históricos “a la Banamex”. Sin embargo, City-Banamex aclaró a Agencia Proceso que no tiene nada que ver con esas versiones que circularon en la ciudad. Además, se deslindó de las supuesta entrega-recepción de estos monumentos históricos recientemente remodelados.
Aunque se anunció que después de su encuentro con los pueblos indígenas en Chiapa de Corzo, Peña Nieto recorrería las calles de esa ciudad colonial y supervisaría la rehabilitación de algunos monumentos históricos, al final el presidente sólo llegó, saludó a todos de mano en su camino y al final abandonó el lugar a bordo de un helicóptero.
En el acto, miles de mujeres vitorearon al mandatario federal con cantos como: “¡A la víbora, víbora de la mar, de la mar, por aquí puede pasar, adelante Peña Nieto y las mujeres van atrás!” y “¡Peña Amigo, el pueblo está contigo!”. La mayoría de las asistentes eran beneficiarias del programa federal gubernamental “Prospera” de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y del programa estatal “Bienestar para la Familia”.
Mientras ellas echaban porras, junto a la iglesia de Santo Domingo de Guzmán el choque entre la policía y los manifestantes no paraba. Algunos denunciaron el intento del ingreso de los uniformados al templo donde muchos pobladores se refugiaron tras la refriega. Palos y piedras fueron lanzados a los policías, pero éstos respondieron con gases lacrimógenos.
La petición de Velasco
El presidente Enrique Peña y el gobernador Manuel Velasco pusieron énfasis en incentivar las zonas económicas especiales en el marco de la celebración de los pueblos indígenas de México, integrados por alrededor de 15.7 millones de personas de unas 68 etnias diferentes.
Según el gobernador chiapaneco, “las zonas económicas especiales cambiarán el rumbo de la historia de los estados que conformamos el sur de México que está hoy aquí presentes y que durante mucho tiempo han luchado contra las desigualdades, los rezagos ancestrales, flagelos que han golpeado con mayor dureza a nuestras hermanas y hermanos indígenas”.
Incluso, le pidió apoyo para desarrollar una zona económica especial más para el Centro y otra en los Altos de Chiapas para beneficiar a los municipios indígenas.
Sobre las Zonas Económicas Especiales (ZEE), el presidente Peña Nieto dijo que “se han venido adquiriendo la tierra para detonar proyectos productivos para que una vez que los anunciemos sea ahí lugares ancla para atraer proyectos productivos”.
En estados como Guerrero, Chiapas o Oaxaca, explicó, “no se ha podido crecer al mismo ritmo que otros estados de la misma geografía nacional”, en referencia al norte del país. Reconoció que varias de las acciones implementadas durante su administración, “aquí en esta región de nuestra geografía, por décadas se han dedicado recursos, pero aún no han logrado revertir la condición de rezago social y a veces de marginación y pobreza que se tiene en algunos estados.”
Por ello, sentenció que los cambios “no habrán de llegar solo con que vengan del presidente de la República o de su gobierno. Estos cambios habrán de ocurrir en la medida que las comunidades hagan suyas…”.
Acto seguido, el mandatario federal reconoció a los diferentes pueblos indígenas de México y exaltó el apoyo de su gobierno para todos los pueblos originarios a través de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México (CDI).
Luego, hizo la entrega simbólica de becas, certificados de identidad y reconocimientos, junto a Velasco Coello, y la directora general de la CDI, Nuvia Mayorga Delgado. En el acto, se entregaron apoyos de los diversos programas de la CDI, becas a beneficio de la Casa del Niño Indígena y certificados de mejoramiento de productividad.
Enrique Peña Nieto terminó su acto en medio de un fuerte operativo de seguridad con policías estatales y federales y voló en helicóptero hacia el Aeropuerto Internacional Ángel Albino Corzo, donde lo esperaba el avión presidencial.