“A pesar de las expectativas de tantas víctimas que también ejercimos nuestro derecho al voto, usted parece no querer voltear a vernos: no nos nombra, parece no escucharnos y no se dirige a nosotras”, fue el reclamo de familiares buscadores que votaron por Claudia Sheinbaum y ahora reclaman su atención. Durante la vigilia realizada en distintas entidades del país, le reiteraron su solicitud de diálogo para resolver “la grave crisis de desapariciones”
Marzo 17, 2025

Guillermo Rivera
El Sur / Ciudad de México
Llegaron al Zócalo antes de las cinco de la tarde y estuvieron ahí entrada la noche. Miles de personas de la capital y del Estado de México acompañaron a colectivos de búsqueda de personas desaparecidas en la vigilia organizada en el corazón del país con el propósito de guardar luto y mostrar indignación tras el hallazgo de un “campo de exterminio” y reclutamiento forzado en Teuchitlán, Jalisco.
Frente a Palacio Nacional, participantes en el acto –que se replicó en al menos 18 ciudades de 15 estados de la República entre viernes y sábado pasados– fueron colocando en el suelo cientos de pares de zapatos y veladoras, como símbolo de protesta por las imágenes difundidas de ropa y zapatos apilados en lo que fue llamado por los colectivos de búsqueda, en un principio, “campo de concentración” en el rancho Izaguirre de Teuchitlán, el cual, se presume, era manejado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Las y los manifestantes exigieron justicia y solicitaron a las autoridades poner fin a las desapariciones forzadas en el país. Asimismo, en repetidas ocasiones hicieron la cuenta progresiva del uno al 400 para recordar a las vidas que pudieron haber terminado en el rancho Izaguirre.
Provenientes de diversas alcaldías de Cdmx y Edomex, expresaron su apoyo a las madres buscadoras y familiares de desaparecidos, que compartieron mensajes y testimonios de sus casos y externaron su frustración por el poco interés que las autoridades –federales y locales– han demostrado ante sus exigencias de búsqueda, además de compartir lo que ha significado la lucha constante por encontrar a sus hijos e hijas desaparecidas.
Poco a poco, familiares de víctimas, activistas, y ciudadanos solidarios escribieron mensajes, dibujaron círculos con la leyenda “fosas” y acomodaron pares de zapatos con veladoras al lado que, al anochecer, iluminaron el lado este de la Plaza de la Constitución, frente a Palacio Nacional.
Al lado, una docena de manifestantes –algunos encapuchados– retiraron parte de las vallas metálicas de protección del palacio y exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum frenar las desapariciones en todo el territorio nacional. Durante toda la tarde, si bien rodeado de vallas, el palacio estuvo sólo bajo la protección de una decena de uniformados.
En algún momento, la vigilia se convirtió en un choque entre esos policías y varios manifestantes que gritaban “narco-Estado” y “narca-presidenta”. Esto ocurría mientras el resto de los asistentes encendía las veladoras junto a los pares de zapatos. Unos más trazaban con pintura blanca un mapa del rancho Izaguirre, en el que señalaban la zona de confinamiento, las fosas clandestinas y el campo de concentración; al final agregaron la leyenda: “Presidenta, ¿ahora sí nos ve? + 124,000”, en referencia a los más de 124 mil personas desaparecidas en todo el país.
“Hace unos meses una mayoría de votantes la eligió a usted para presidir la República… pero a pesar de las expectativas de tantas víctimas que también ejercimos nuestro derecho al voto, usted parece no querer voltear a vernos: no nos nombra, parece no escucharnos y no se dirige a nosotras”, fue el reclamo de los familiares buscadores.
“Es muy horrible lo que
se está viviendo”
Durante la vigilia, diversas víctimas y familiares relataron sus casos personales de desaparecidos y exigieron justicia. Integrantes del clero católico –monjas, sacerdotes y laicos– también estuvieron presentes y rezaron por las personas localizadas y las aún ausentes. Los ciudadanos se unieron a un ritual que incluyó canto y muchas consignas que solicitaban lo mismo: el reclamo de presentación con vida.
En su recorrido, El Sur entrevistó a gente que concurrió al acto de protesta. Olivia Ramos, vecina de la alcaldía Benito Juárez y administradora, comentó que había acudido “para apoyar a las familias que están pasando por este dolor, por esta tristeza por la pérdida de sus seres queridos. Es muy horrible lo que se está viviendo en este país. Me gustaría seguir apoyando con consuelo, en oración, en compañía.
“Las imágenes dan mucha tristeza, dolor y desesperación. Ver esas imágenes así es triste, más cuando tienes familias amigas con desaparecidos. Yo les pediría a las autoridades que fueran más humanas, cordiales y atentas con el pueblo”.
“Son muchos jóvenes
desaparecidos a diario”
Noé García, de la alcaldía Coyoacán, dijo que “lo importante es alzar la voz ante un hecho tan lamentable. Este es uno de muchos. Es el país, no es el único caso. Esto se viene anunciando desde hace tres años: la desaparición sistemática de jóvenes. Son muchos jóvenes desaparecidos a diario. No se detiene. Enfrentamos esa desgracia y no podemos ser indiferentes. Tenemos que alzar la voz”.
Para Noé, las imágenes del rancho Izaguirre se unen a numerosas en los últimos años: “Recordamos a los seis jóvenes desaparecidos en Lagos de Moreno, igual en Jalisco. Y ahora esto. Las imágenes son la representación de cómo muchos jóvenes han visto coartados sus sueños y vidas. Y eso no puede seguir así. El problema existe y se tiene que resolver por el bien del país”.
“La tristeza se queda en inacción”
Valentina Martínez, una estudiante de la alcaldía Cuauhtémoc, compartió: “Lo que más me mueve a estar aquí es que ya habían ido las autoridades de Jalisco, antes de que el colectivo entrara al predio, y habían dicho que no encontraron nada. Esto habla de una clara implicación entre las autoridades y el crimen organizado.
“El narcotráfico recluta a jóvenes y si no les sirven, los asesinan o hacen que se asesinen entre ellos. Entre los miles de desaparecidos, seguramente también muchos se encuentran en fosas clandestinas y no hay ningún tipo de acción del Estado hacia ellos. Como sociedad civil organizada, debemos de seguir apoyando a los colectivos de madres y familiares de buscadores porque no creo que el gobierno apoye.
“Las imágenes y testimonios dan tristeza, pero la tristeza se queda en inacción. Por ahora la rabia es el motor que tiene que echarnos hacia adelante para que esto deje de suceder. Estas personas desaparecidas no son un número, son personas que faltan en su casa y queremos saber dónde están.
“Dada la inacción de la pasada administración y la actual, no hay mucho que pedir. El narcotráfico está totalmente aliado en todos los niveles del gobierno. Si no van a accionar, por lo menos que no obstaculicen el esfuerzo de madres buscadoras”.
Para las autoridades son
“fantasmas innombrables”
Gabriela Huerta Tamayo, curadora que vive en la Benito Juárez, dijo estar en la plancha del Zócalo “para que esto no siga sucediendo. Para que ya las autoridades puedan hacer justicia y lleven los casos como se debe. Para que la presidenta voltee a ver lo que no ha querido ver desde que empezó, y que la administración pasada tampoco quiso ver. No los nombran. Son como si fueran fantasmas innombrables, una cosa espantosa. A todos nos puede pasar o tenemos gente a la que le ha pasado también.
“Las imágenes me provocan horror, enojo, tristeza. Llanto, impotencia. Mucho coraje con las autoridades porque no hacen nada. Son las madres y familiares quienes están buscando. Se ha roto el tejido social. No hay un apoyo para que esto se resuelva. En todas partes ha sido muy duro.
“Yo diría a las autoridades que ya pongan cartas en el asunto. Tienen cargos para resolver los problemas, pero no hacen nada respecto a las desapariciones y secuestros. Es abominable lo que sucede. Es un tema del que se encarga la ciudadanía”.
“Que dejen de fingir que
no está pasando nada”
Carolina Piña, desempleada, acudió al Zócalo desde Atizapán, Estado de México: “Algunos de nosotros estamos tan metidos en nuestro mundo que se nos olvida lo cercanas que nos son las desapariciones forzadas en México, todos los días. Estar aquí es mi forma de mostrar mi respeto y mi luto para todas esas personas. Es un problema que todavía no hemos podido solucionar, pero es importante estar presente y hacerles saber a las familias que buscan a sus desaparecidos que no las olvidamos.
“Las imágenes me provocan shock. Veo la ropa, las maletas, los zapatos, y pienso que pertenecían a personas, muchas de ellas jóvenes. Es una parálisis lo que siento. Que las autoridades dejen de fingir que no está pasando nada, que la militarización del país no es la solución. Van a empeorar las cosas, pero el primer paso sería que tengan una voluntad real para apoyar a las familias, que dejen de invisibilizarlo y que se deje de pensar que sacar al Ejército en la calle va a solucionar el problema”.
“Presidenta, por el bien
de todos, ¡véanos!”
Un momento destacado durante la vigilia se registró cuando los manifestantes pidieron un aplaudo para el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, cuyos integrantes fueron quienes realizaron el hallazgo de las fosas clandestinas en el rancho Izaguirre, que también habría funcionado como un centro de reclutamiento y exterminio del CJNG.
Los colectivos reunidos en el Zócalo leyeron una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum con ocho puntos clave para abordar la crisis de desapariciones en México. Entre los puntos más importantes están: asumir la existencia de más de 120 mil personas desaparecidas y miles de migrantes no registrados oficialmente, reconocer el trabajo de los colectivos de búsqueda, abrir espacios de diálogo con organizaciones sociales, protección a buscadores e identificación y entrega digna de restos.
Representantes de colectivos exclamaron: “Presidenta Claudia, por el bien de todos, ¡escúchenos! ¡véanos!”. Este fue el reclamo constante en la manifestación, al considerar que el gobierno actual no ha puesto el suficiente interés a la crisis desapariciones en todo el país.
Los colectivos se dirigieron a Sheinbaum al insistir en que “es urgente” un diálogo entre ella y los familiares para llegar a un acuerdo sobre cómo resolver el problema que ha escalado a descubrimientos como el de Teuchitlán.
“Usted debe ya reconocer la existencia de la grave crisis de desapariciones, misma que se materializa en los hallazgos de campos de extermino, hornos crematorios y fosas clandestinas; una maquinaria de muerte que recuerda lo peor de la historia de la humanidad, donde los muertos y desaparecidos se cuentan por cientos de miles”, instó la buscadora Ana Enamorado, rodeada de diversas mujeres, que, como ella, buscan a un hijo o familiar desaparecido.
Frente a un Palacio Nacional que no ha abierto sus puertas a los colectivos de familiares de personas desaparecidas, Enamorado habló en representación de los manifestantes: “Usted sabe que el campo de exterminio de Teuchitlán no es un evento aislado, la desaparición forzada de personas es un horror que se remonta a la guerra sucia, que continuó en el largo periodo neoliberal y se agudizó en el momento en que Felipe Calderón declara la guerra contra las drogas.
“Desde luego que no comenzó en su administración, ni en la de su antecesor, pero tampoco se contuvo entonces ni se contiene ahora.
“Por el contrario, el fenómeno se generaliza y el dolor se ha multiplicado en todos los estados de la República y alcanza a muchos sectores sociales… A pesar de las expectativas de tantas víctimas que también ejercimos nuestro derecho al voto, usted parece no querer voltear a vernos: no nos nombra, parece no escucharnos y no se dirige a nosotras”, concluyó.