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Trump a dreamers: “no se preocupen, les quedan seis meses”; demócratas analizan un permiso de residencia

Será hasta marzo de 2018 cuando empiecen a caducar los permisos, precisa la Casa Blanca

DPAWashington, DC

Septiembre 08, 2017

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirigió a este jueves a los 800 mil jóvenes indocumentados acogidos por el DACA –programa que los protege de la deportación–, a quienes pidió no preocuparse ahora sino hasta marzo, cuando haya vencido el plazo para definir su situación migratoria.
“Para todos aquellos (DACA) que están preocupados por su situación durante el periodo de seis meses, no tienen nada de qué preocuparse. ¡No (habrá) acción!”, escribió en su cuenta de Twitter.
El martes pasado, el gobierno de Trump anunció la cancelación del Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), creado por el anterior presidente de EU, Barack Obama, en 2012 y que desde entonces ha protegido de la deportación a cerca de 800 mil jóvenes indocumentados ­–llamados dreamers (soñadores)– que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños.
La Casa Blanca dio un plazo de seis meses al Congreso para que encuentre una alternativa al DACA y establezca qué pasará con los dreamers, y aseguró que no va a situarlos como objetivos prioritarios para la expulsión.
Detrás del tuit de Trump está la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, según admitió ella misma ante la prensa.
La legisladora, que la víspera se reunió con Trump en la Casa Blanca, habló por teléfono con él y le conminó a lanzar un mensaje tranquilizador sobre los seis meses de prórroga.
Los beneficiarios del DACA tienen permisos temporales para residir y trabajar en Estados Unidos, los cuales dejarán de ser renovados según vayan caducando. No obstante, quienes tengan permisos que expiren de aquí al 5 de marzo pueden pedir la renovación antes del 5 de octubre.
Por lo tanto, será hasta marzo de 2018 cuando empiecen a caducar los permisos.
A partir de entonces los dreamers se enfrentarán a la posibilidad de ser deportados si el Congreso no ha ideado una solución legislativa para ellos.
La inmensa mayoría de los estos jóvenes –78 por ciento– son de origen mexicano. Muchos carecen ya de lazos con sus país de origen, del que tampoco hablan la lengua, lo que hace aún mayor el drama ante la posible expulsión del que consideran su hogar.
La cancelación del DACA –que no era una ley parlamentaria, sino una protección puesta en marcha por Obama mediante orden ejecutiva o decreto– no ha logrado contentar a votantes que apoyaron a Trump, y no satisface tampoco a muchos republicanos.
En la sociedad estadunidense, el DACA tiene una amplia aceptación, según han mostrado diversas encuestas. Este miércoles, 16 estados, a través de sus fiscales, presentaron en Nueva York una demanda contra Trump por la cancelación del programa.
El balón, en cualquier caso, está ahora en el tejado del Congreso, que debe intentar hallar a contrarreloj un consenso al que fue incapaz de llegar en el pasado. De hecho, esa fue la razón por la que Obama decidió hacer uso de su poder presidencial para proteger a unos jóvenes que definió como “estadunidenses en su corazón, en sus mentes, en todas las formas posibles salvo en una: sobre el papel”.
La noche del mismo día en que canceló el DACA, Trump tuiteó que si el Congreso no aprueba una solución en seis meses, él volverá a “revisar el asunto”. Organizaciones de defensa de los inmigrantes acusan al mandatario de estar mandado mensajes confusos sobre el programa, que afectan a miles de personas.
Los demócratas ya están presionando a los legisladores republicanos y al presidente, ante la posibilidad de aprobar una ley que otorgue a los dreamers un permiso de residencia. Al mismo tiempo, están sufriendo la presión de activistas de izquierda que insistan en una solución que también abra la puerta a los dreamers para la nacionalización.