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Un niño obeso podría ser un adulto con diabetes, hipertensión arterial y cardiopatías, advierten

La mayoría de los padres se alarma si nota que su hijo tiene un peso bajo, pero no si lo ve gordito, alertó el pediatra Arturo López, del Hospital Ángeles Mocel. De las consultas que atiende en la práctica privada por problemas con el peso, aseguró, cuatro son porque el niño “se ve flaco” y … Continúa leyendo Un niño obeso podría ser un adulto con diabetes, hipertensión arterial y cardiopatías, advierten

Septiembre 14, 2017

La mayoría de los padres se alarma si nota que su hijo tiene un peso bajo, pero no si lo ve gordito, alertó el pediatra Arturo López, del Hospital Ángeles Mocel.
De las consultas que atiende en la práctica privada por problemas con el peso, aseguró, cuatro son porque el niño “se ve flaco” y sólo una porque presenta sobrepeso.
“Es más frecuente que llegue un padre alarmado porque ven al niño flaco, que porque lo vean gordito. Tenemos la falsa idea de que el niño gordito está sano”, subrayó durante el Foro Manejo Ético del Sobrepeso y Obesidad.
El médico explicó que esto impide que un niño con obesidad o sobrepeso sea diagnosticado de manera oportuna y reciba tratamiento adecuado para evitar que siga ganando kilos.
El problema, destacó, es que si el niño crece con sobrepeso será un adulto obeso y probablemente tendrá hijos obesos también.
“Ojalá nos quedáramos gorditos y nada más, pero esto nos va a aumentar el riesgo de padecer enfermedades incurables, como la diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías”, detalló.
Para detectar lo antes posible que un menor está ganando peso, el pediatra señala que es importante notar si se ve más corpulento que la mayoría de sus compañeros de la guardería o escuela.
Un dato importante, aseguró, es observar si el niño usa una talla que no corresponde con su edad, si come en exceso o consume porciones similares a las de un adulto.
“Un niño de 4 años puede usar talla 4 o 6, pero no 8 o 10. A veces, los padres dicen con orgullo ‘mi niño de 2 años ya usa talla 6’, pero eso debe ser un motivo de alarma”, dijo.
Indicó que los familiares cercanos y cualquier médico que atienda a los niños por otras enfermedades debe estar alerta para detectar si está acumulando grasa de más e identificar a qué se debe: disminución en la actividad física, cambios en los alimentos, entre otros factores.
“Cualquier obesidad empezó con un gramo arriba, pero va siendo progresivo. Hoy es un gramo, después son 10 y luego son mil”, dijo.
Para llevar un control del peso y talla, los niños deben acudir a revisiones periódicas con el pediatra e involucrar a la familia para seguir dietas bajas en grasa y cambiar los hábitos.
“La mayoría de los papás que tienen hijos obesos, ellos son obesos, porque el niño va a comer lo que el papá le dé, por eso hay que integrar a toda la familia”. (Dulce Soto / Agencia Reforma / Ciudad de México).