Los miembros del gabinete presidencial se han desplazado a Oaxaca y Chiapas para repasar el estado de las poblaciones y elaborar un censo con el que se pueda conocer la magnitud de los daños
EFE / APROCiudad de México
Septiembre 12, 2017

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, visitó este lunes el estado de Chiapas, donde conversó con los afectados por el sismo de magnitud 8.2 que golpeó el sur del país y que hasta ahora suma 96 muertos.
El mandatario llegó en la tarde al municipio de Tonalá, donde hasta ahora se han reportado tres víctimas fatales, para realizar un recorrido por la comunidad pesquera de Paredón, una de las más cercanas al lugar del epicentro del sismo registrado la noche del jueves.
Allí escuchó historias de los damnificados, se hizo fotos con la gente del pueblo que se lo solicitó y escuchó sus reclamos.
“Vamos a reconstruir todo lo que se cayó, se va reconstruir. El gobierno está desplegado en Chiapas y Oaxaca, quédate con la tranquilidad”, dijo Peña Nieto al consolar a una mujer cuya casa quedó derrumbada por el potente movimiento telúrico.
Otro habitante le espetó si no se puede realizar “un estudio del suelo en profundidad”, para evitar males similares en el futuro, a lo que el presidente contestó que, según lo informado por uno de los técnicos que le acompañaba, la “tierra arenosa” sobre la que se asienta la comunidad causó un “efecto aspirador” por el sismo, lo que generó el derrumbes de casas.
Échenle ganas
En esta comunidad de pescadores que residen a menos de dos metros sobre el nivel del mar, el Ejército Mexicano y la Marina llegaron de avanzada a dar palazos y recoger escombros para abrirle paso al jefe del Ejecutivo federal y el gobernador del estado, Manuel Velasco Coello.
Antes del arribo de Peña Nieto, David Aguilar Solís, ex líder magisterial de la sección 40 del SNTE y ligado al grupo político de Elba Esther Gordillo, organizaba a la multitud para que le hicieran valla al mandatario. Pedía a los pobladores que quitaran sus cartulinas con reclamos de apoyo al presidente, pero más de uno desobedeció la orden.
Más tarde, ya en Paredón, el presidente exhortó a la población a solidarizarse con quienes en este momento enfrentan una situación difícil, y llamó a los afectados por el terremoto a “echarle ganas” para salir adelante.
Se esperaba que Peña llegara a Cintalapa, donde en la cabecera municipal lo aguardaban miles de personas, así como en la comunidad de Lázaro Cárdenas, donde unas 400 casas fueron dañadas por el sismo, sin embargo, el presidente se enfiló a Tuxtla, donde encabezó una reunión de Protección Civil.
Peña Nieto informó que el número de fallecidos en Chiapas subió de 15 a 16, mientras que en Oaxaca y Tabasco se mantuvo la cifra de 76 y cuatro, respectivamente.
En los 122 municipios de Chiapas, “por lo menos en 82” se registran daños: “No hay afectaciones concentradas en un solo municipio, sino muy dispersas, (lo que) hace más difícil cuantificar”, explicó.
Por ello, los miembros del gabinete presidencial se han desplazado a Oaxaca y Chiapas para repasar el estado de las poblaciones y elaborar un censo con el que se pueda conocer de qué magnitud fueron los daños.
Una vez finalizada esta tarea, se podrá emprender la labor de reconstrucción, aunque antes de eso la prioridad es proporcionar servicios básicos de alimentación y agua, así como atención médica.
El secretario de Medio Ambiente, Rafael Pacchiano, informó que el censo que se elabora actualmente en los estados sureños “esta semana tiene que quedar listo”.
Peña Nieto animó en su visita a las empresas constructoras que hayan realizado algún proyecto en el país a que “muestren su solidaridad” y ayuden en las tareas de reconstrucción.