El gobierno colombiano condenó ayer el asesinato por parte de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de un líder indígena en el noroeste del país y aseguró que se evalúa la continuidad del cese al fuego bilateral que rige desde el primero de octubre. La Oficina del Alto Comisionado para la Paz informó … Continúa leyendo El gobierno condena el crimen de un indígena por parte del ELN y analiza el cese al fuego
EFEBogotá
Octubre 31, 2017
El gobierno colombiano condenó ayer el asesinato por parte de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de un líder indígena en el noroeste del país y aseguró que se evalúa la continuidad del cese al fuego bilateral que rige desde el primero de octubre.
La Oficina del Alto Comisionado para la Paz informó este lunes en un comunicado que “el gobierno nacional condena el asesinato del gobernador indígena Aulio Isarama Forastero, del resguardo indígena Catru, Dubaza, Ancoso, del municipio del Alto Baudó-Chocó, y perteneciente al pueblo Embera Dóbida, a manos de miembros del ELN”.
El despacho oficial precisó que “ningún incidente por sí mismo será causa de ruptura del cese al fuego de forma unilateral y automática. La Mesa de Conversaciones evaluará toda la información objetiva que reciba para que se adopten las decisiones que correspondan frente a la continuidad del cese al fuego”.
El pasado 24 de octubre Aulio Isarama Forastero, gobernador indígena de un resguardo del departamento del Chocó, en la frontera con Panamá, fue asesinado por hombres que lo tirotearon y huyeron.
Isarama, quien fue acribillado en cercanías de su resguardo luego de que hombres armados lo sacaron de su vivienda, era gobernador de la comunidad indígena de Docasina, resguardo localizado en zonas rurales del municipio de Alto Baudó.
El ELN reconoció el domingo en un comunicado su responsabilidad en el asesinato.
Por otro lado, al menos 100 mil indígenas iniciaron ayer una movilización en 24 departamentos de Colombia como parte de la denominada “minga nacional” para exigir al gobierno que cumpla los distintos acuerdos pactados con las comunidades.
Las mayores movilizaciones son en el departamento del Cauca (suroeste), que tiene una gran parte de población indígena y conflictos por la posesión de tierras, pero también hay concentraciones en las vecinas regiones de Nariño, Putumayo, Caquetá y Tolima, así como en el Meta (centro), Cesar y La Guajira (norte), entre otros.