El primer ministro libanés, Saad Hariri, partió ayer de Arabia Saudita con estino a Francia, señalaron ayer mismo fuentes de su entorno político en Beirut, en el marco de la crisis desencadenada tras su anuncio de dimisión desde Riad y las sospechas de que estaba siendo retenido allí contra su voluntad. “El premier debería estar … Continúa leyendo El primer ministro libanés Hariri sale de Arabia Saudita rumbo a París
DPARiad / Beirut / París
Noviembre 18, 2017
El primer ministro libanés, Saad Hariri, partió ayer de Arabia Saudita con estino a Francia, señalaron ayer mismo fuentes de su entorno político en Beirut, en el marco de la crisis desencadenada tras su anuncio de dimisión desde Riad y las sospechas de que estaba siendo retenido allí contra su voluntad.
“El premier debería estar en París a primeras horas de la mañana (del sábado), indicaron las fuentes sin dar mayores precisiones.
En camino al aeropuerto, Hariri desmintió que hubiera sido retenido en Riad contra su voluntad y embistió directamente contra el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Sigmar Gabriel.
“Decir que estoy siendo retenido en Arabia Saudí y que no se me deja salir del país es una mentira. Estoy en camino al aeropuerto, señor Sigmar Gabriel”, tuiteó Hariri.
En una segunda entrada, añadió que todo ataque contra un ciudadano saudita o su propiedad equivale a un ataque contra su persona.
En este contexto, Arabia Saudita llamó a “consultas” a su embajador en Berlín y criticó las “declaraciones aleatorias basadas en información falsa”, que “no contribuyen a la estabilidad de la región”.
La oficina del presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que Hariri será recibido al mediodía y que luego está invitado junto con su familia a un almuerzo en el Palacio del Elíseo. No está claro cuánto tiempo permanecerá en Francia.
Desde que declaró su dimisión –-que no fue aceptada por el presidente libanés, Michel Aoun–, Hariri no había abandonado Arabia Saudita, lo que desató especulaciones de que podría haber sido retenido por la fuerza con el objetivo, según los expertos, de azuzar las tensiones con el influyente movimiento chiita libanés Hezbolá.
El propio Hariri ya había desmentido ayer esos rumores: “Mi estancia en el reino se debió a consultas sobre el futuro del Líbano y las relaciones con el mundo árabe”, escribió en Twitter. Aseguró además que todas las historias sobre su estancia y la de su familia son sólo rumores.
En la declaración de su dimisión el 4 de noviembre, Hariri acusó por la situación a Hezbolá, con el que comparte el gobierno en un frágil sistema interno de reparto de poder, y a su valedor Irán, la principal potencia chiita que se disputa la hegemonía regional con Arabia Saudita, sunita y a cuyo campo se adscribe Hariri.
Francia –antigua potencia colonial del Líbano–, intervino en los últimos días para intentar desactivar la crisis, con numerosos contactos diplomáticos. El propio Macron viajó a Riad la semana pasada e invitó a Hariri a pasar “algunos días” en su país.
El regreso de Hariri a Beirut es considerado una condición previa para solucionar la crisis interna que desató su anuncio de dimisión. Pese a ella, Hariri sigue siendo legalmente jefe de Estado del país, porque su renuncia no se ha presentado oficialmente en Beirut y tampoco ha sido aceptada por el presidente.