“Presioné fuertemente al presidente Putin en dos ocasiones sobre la injerencia rusa en nuestra elección. Él lo rechazó vehementemente. Ya he dado mi opinión”, publica en las redes sociales. Cuestionan su postura los demócratas y algunos republicanos como John McCain, Lindsey Graham y Marco Rubio, que consideran que el mandatario dejó que el jefe del Kremlin se saliera con la suya
DPAWashington
Julio 10, 2017
El presidente Donald Trump consideró ayer que llegó el momento de dejar atrás las discusiones sobre la posible influencia rusa en las elecciones en Estados Unidos y trabajar con Moscú de manera “constructiva”.
Trump se reunió el viernes por primera vez con su homólogo ruso, Vladimir Putin, al margen de la cumbre del G20 en Hamburgo, uno de los encuentros más esperados desde que el presidente estadunidense asumió en enero.
“Negociamos un alto el fuego en partes de Siria que salvará vidas. Ahora es tiempo de avanzar en un trabajo constructivo con Rusia!”, escribió Trump en Twitter, en relación a la tregua que entró en vigor ayer en el suroeste de Siria.
Trump dejó claro sin embargo que durante el encuentro con Putin insistió en las acusaciones de una injerencia en los comicios, pero su homólogo ruso las negó.
“Presioné fuertemente al presidente Putin en dos ocasiones sobre la injerencia rusa en nuestra elección. Él lo rechazó vehementemente. Ya he dado mi opinión”, publicó ayer.
Los mensajes de Trump llegan en medio de un fuerte debate en Estados Unidos sobre si el presidente habría aceptado esa negativa rusa, como informó Moscú tras el encuentro.
El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, presente en el encuentro, no lo dijo expresamente en su comparecencia ante la prensa, pero señaló que Trump estaba decidido a pasar a otras cuestiones, porque no se esperaba que Rusia reconociera su culpa.
La reunión del viernes entre ambos mandatarios debía durar solo 45 minutos, pero se prolongó por más de dos horas, y contó también con la presencia de los principales diplomáticos rusos y estadounidenses.
Los servicios secretos estadunidenses acusaron a Putin de intervenir en la campaña electoral de 2016 a través de ataques informáticos para dañar a la rival de Trump, la demócrata Hillary Clinton, y respaldar indirectamente al magnate neoyorquino.
La semana pasada, el presidente estadunidense aseguró que pese a que Rusia podría estar detrás del ataque, otras naciones también podrían estar involucradas.
La postura de Trump fue cuestionada no sólo por los demócratas, sino también por algunos políticos de su Partido Republicano. Los senadores republicanos John McCain, Lindsey Graham y Marco Rubio consideraron que el mandatario dejó a Putin que se saliera con la suya.
Graham dijo que la reunión fue “catastrófica” y consideró que Trump es ciego de un ojo cuando se trata de Putin, según declaró a NBC News. El republicano dijo que no hay que “olvidar ni perdonar” fácilmente este hecho.
Los senadores también cuestionaron el grupo de trabajo que sobre ciberseguridad que se acordó en el encuentro. “Estoy seguro de que Vladimir Putin puede ser de gran ayuda en ese esfuerzo, ya que está detrás del hackeo”, señaló McCain a CBS News.
También los medios estadunidenses en su mayoría consideraron que Putin salió victorioso de la reunión con Trump.
Durante su campaña, Trump había mostrado algunos gestos conciliatorios hacia Rusia, actitud que luego modificó cuando se tensaron las relaciones en medio de las denuncias de la interferencia rusa en la elección y los desacuerdos en torno a Siria y a Ucrania.