Están imputados por sedición, rebelión y malversación, y por prevaricación y desobediencia a la autoridad, indica la jueza Carmen Lamela. Miles de personas se concentran ante los ayuntamientos de toda Cataluña pidiendo libertad a los “presos políticos”. Llaman además a una gran manifestación el 11 de noviembre en Barcelona
DPABruselas / Madrid
Noviembre 04, 2017

La Justicia española ordenó ayer la búsqueda y captura internacional del ex jefe de gobierno catalán Carles Puigdemont y de cuatro ex consejeros que se encuentran con él en Bélgica por varios presuntos delitos vinculados al plan independentista que abrió una crisis sin precedentes en el país.
La Audiencia Nacional había enviado a prisión ya el jueves a otros ocho ex consejeros (ministros) catalanes investigados por sedición, rebelión y malversación, delitos castigados con hasta 30 años de prisión. Puigdemont y cuatro ex miembros del gabinete que eludieron esa cita judicial están imputados por esos tres cargos y por prevaricación y desobediencia a la autoridad, indicó la jueza.
La perspectiva de ver los próximos días a todo el ex Govern en prisión abre un nuevo capítulo en la crisis que tiene en vilo a España y Europa desde hace semanas. Los independentistas respondieron convocando a protestas y manifestaciones “masivas”, justo cuando Cataluña prepara las elecciones del 21 de diciembre.
“No he huido, pero es imposible preparar bien mi defensa”, dijo ayer Puigdemont en una entrevista con la cadena belga RTBF, en la que aseguró estar dispuesto a cooperar “con la justicia real (la belga), pero no con la española”.
Justo mientras se emitía la entrevista, la Audiencia Nacional difundió los autos de la jueza Carmen Lamela, que remitió a la fiscalía belga una orden europea de detención contra Puigdemont y sus cuatro ex consejeros y dictó también una orden internacional de búsqueda y captura por si dejaran el país.
Los autos consideran probado que Puigdemont “lideró la movilización de los sectores independentistas de la población para actuar en apoyo del referéndum ilegal” del 1 de octubre, organizado y celebrado por su Gobierno pese a que había sido suspendido por el Tribunal Constitucional español.
En ese proceso, añade, se vulneraron diversas leyes y la Constitución española, al tiempo que “promovieron y utilizaron la fuerza intimidatoria y violenta de los sectores independentistas de la población”.
Los cuatro ex consejeros sobre los que pesa la orden de detención son Antoni Comín (Salud), Meritxell Serret (Agricultura), Clara Ponsatí (Educación) y Lluis Puig (Justicia).
Otros ocho quedaron detenidos el jueves, mientras que Santi Vila (Empresa) salió ayer en libertad tras pagar una fianza de 50 mil euros. Fue el único que dejó el cargo antes de que el Parlamento catalán culminara el plan soberanista aprobando una resolución para crear una república catalana.
Las autoridades belgas confirmaron que recibieron la orden y adelantaron que la estudiarán hoy, según la agencia Europa Press. La detención de Puigdemont y sus cuatro ex ministros podría ser rápida a partir de entonces, si es que no se entregan antes.
En virtud de la denominada “euroorden”, un mecanismo que simplifica y acelera el proceso de entrega de un sospechoso entre dos países miembros de la Unión Europea (UE), Puigdemont podría ser llevado luego a España en un plazo de diez días, si acepta ese traslado, o 60 si lo rechaza.
La situación de Puigdemont podría acaparar así la atención en plena campaña para las elecciones regionales del 21 de diciembre, convocadas por Rajoy tras intervenir la autonomía de Cataluña y destituir al Govern. En la entrevista con la televisión belga, el ex president no descartó ser candidato y hacer campaña desde el exterior.
En prisión seguirán Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, líderes respectivos de las entidades civiles independentistas Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, después de que la Audiencia Nacional rechazara ayer el recurso de la defensa para dejarlos en libertad. Ambos están detenidos desde el 16 de octubre por presunta sedición.
El frente judicial fue recibido como una “humillación” por sectores soberanistas, que tras una semana de desmovilización y desconcierto volvieron a activarse y convocaron diversas protestas para los próximos días.
Ya por la tarde, miles de personas se concentraron ante los ayuntamientos de toda Cataluña pidiendo libertad a los “presos políticos”.
ANC y Òmnium llamaron además a una gran manifestación el 11 de noviembre en Barcelona. “Queremos que sea masiva”, dijeron ayer sus vicepresidentes en una presentación ante la prensa. Ambas entidades llamaron también a celebrar un “paro país” el miércoles 8, cuando algunos sindicatos convocaron una huelga por motivos laborales.