“No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”, dijo el pontífice en un discurso que pronunció ayer en La Moneda, donde fue recibido por la presidenta chilena, Michele Bachelet, quien señaló que su gobierno ha impulsado una “la profunda transformación” para terminar “con la vergüenza que sentimos como sociedad ante la vulnerabilidad de parte de nuestra infancia”. Por otro lado una veintena de personas fueron detenidas cuando protestaban contra la visita de Jorge Bergoglio y el martes por la madrugada tres iglesias fueron quemadas, una en Cunco y otra en Puente Alto, cerca de Santiago
EFE / DPASantiago de Chile
Enero 17, 2018

En sus primeras palabras en Chile, el papa Francisco quiso pedir perdón y dijo sentir “dolor y vergüenza” por “los daños irreparables” causados a los niños víctimas de los abusos sexuales por parte del clero chileno.
En los días previos a la visita se ha reavivado la polémica de los casos de pederastia en la Iglesia y desde diferente sectores se había pedido un gesto del pontífice argentino con las víctimas de los abusos.
“No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”, dijo el pontífice en un discurso que pronunció en la mañana de este martes en La Moneda, la sede del gobierno chileno, en el marco de su sexta gira por América Latina.
“Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”, dijo Francisco aunque no citó la palabra abusos.
Mientras se esperan las reacciones a las petición de perdón del papa, otros siguen pidiendo la destitución del obispo chileno de Osorno, Juan Barros, nombrado por el papa argentino, por sus vinculaciones con el encubrimiento de abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima.
El cuestionado obispo Barros compartió ayer la misa que ofició el papa en el Parque O’Higgins de Santiago y su presencia desató severas críticas.
Francisco, que llegó el lunes por la tarde a Santiago de Chile, comenzó ayer su agenda oficial con el discurso a las autoridades chilenas, a quienes pidió que escuchen a los pueblos originarios, en un momento de duras reivindicaciones por parte del pueblo mapuche.
El papa Francisco llegó a “La Moneda” donde en la Plaza de la Constitución le esperaba la presidenta Michele Bachelet, después se escucharon los himnos y se pasó revista a la Guardia de Honor.
Francisco comenzó su discurso recordando que en este país se formó durante su juventud – estuvo un año en 1960 – y agradeció “por tanto bien recibido”.
En un particular homenaje, el papa incluyó en su discurso frases sobre Chile de la poeta chilena y premio Nobel, Gabriela Mistral como cuando dijo “que el alma de la chilenía es vocación a ser, esa terca voluntad de existir”
Recordó que las recientes elecciones políticas “fueron una manifestación de la solidez y la madurez cívica que han alcanzado, lo cuál adquiere un relieve particular este año en el que se conmemoran los 200 años de la declaración de la independencia”.
Además saludó al presidente elegido Sebastián Piñera, que tomará posesión de su cargo el próximo mes de marzo.
Por su parte, Bachelet remarcó “la profunda transformación” que su gobierno ha impulsado “para terminar con la vergüenza que sentimos como sociedad ante la vulnerabilidad de parte de nuestra infancia”.
Jorge Bergoglio instó a los mandatarios a seguir trabajando para que la “democracia sea de verdad un lugar de encuentro de todos”. Se refirió al problema del cuidado medioambiental y de la explotación de los recursos naturales destacó que “la sabiduría de los pueblos originarios puede ser el gran aporte” y que “de ellos podemos aprender que no hay verdadero desarrollo en un pueblo que da la espalda a la tierra”.
La presidenta chilena hizo referencia en sus palabras a “lo que falta y a lo que se ha podido hacer para saldar la deuda con el pueblo mapuche junto al obispo de Temuco, Héctor Vargas, de la sureña región de la Araucanía, donde se emplaza el conflicto con ese pueblo originario.
Mientras Francisco oficiaba la liturgia, medio centenar de manifestantes contrarios a su visita intentó marchar hasta el parque, pero fueron dispersados por la policía que detuvo a una veintena de ellos. En uno de los carteles que portaban se podía leer: “Papa: los pobres marchamos contra las migajas de esta democracia”, y en otro decía: “No puede dar la paz un cómplice que ayuda y ampara a un violador”.
Por otro lado, durante la madrugada del martes, tres iglesias fueron quemadas. Dos de ellas, en la localidad de Cunco, a 700 kilómetros de Santiago, y una tercera en la comuna de Puente Alto, al sur de la capital, que fue atacada con una bomba incendiaria.
El papa sostuvo ayer un encuentro “de forma estrictamente privada” con un grupo de víctimas de abusos sexuales cometidos por algunos miembros de la Iglesia católica chilena, informó Greg Burke, el vocero del Vaticano.
El encuentro, en el que “no había nadie presente: solamente el papa y las víctimas”, según dijo, tuvo lugar en la Nunciatura Apostólica, donde reside el pontífice en su visita de tres días que realiza al país sudamericano.
Tras un breve descanso en la Nunciatura Apostólica y antes de su encuentro por la tarde de ayer con sacerdotes en la Catedral, el pontífice se dirigió hasta el Centro Femenino Penitenciario de Santiago, donde compartió un rato con unas 400 reclusas.
El miércoles, Francisco viajará hasta la ciudad de Temuco, la capital de la Región de la Araucanía, donde celebrará una misa.