El ministro de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, afirmó que la medida “entierra la idea de un Estado palestino”. La ONU y la UE piden al Estado judío que “detenga” el plan urbanístico en los asentamientos palestinos de esa región
Agosto 15, 2025

Europa Press / Agencia Reforma
Madrid / Tel Aviv
El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, anunció este miércoles un plan para construir más de 3 mil 500 nuevas viviendas como parte del controvertido plan urbanístico para conectar Jerusalén Este con el asentamiento de Maale Adumim, afirmando que la medida “entierra la idea de un Estado palestino”.
“La aprobación de los planes de construcción en E1 entierra la idea de un Estado palestino y da continuidad a las numerosas acciones que estamos impulsando sobre el terreno como parte del plan de soberanía de facto iniciado con la formación del gobierno”, ha señalado en declaraciones recogidas por la agencia de noticias estatal, sobre una iniciativa que promete 3 mil 515 viviendas adicionales al barrio Tzipor Midbar en Maale Adumim, lo que eleva a 6 mil 916 el total de viviendas exclusivamente para judíos.
Con este plan, el ministro ultranacionalista espera duplicar la población de este asentamiento con aproximadamente 35 mil nuevos residentes previstos en los próximos años.
Smotrich ha defendido que “tras décadas de presión internacional (…), estamos rompiendo las convenciones y conectando Maale Adumim con Jerusalén”. “Esto es el sionismo en su máxima expresión: construir, asentar y fortalecer nuestra soberanía en la Tierra de Israel”, ha agregado, aludiendo a que el proyecto rompería definitivamente la continuidad territorial entre la parte palestina de Jerusalén y Cisjordania.
Asimismo, de acometerse el plan, sería un paso hacia la división norte-sur de Cisjordania. Grupos de Derechos Humanos y miembros de la comunidad beduina han criticado durante años estos planes y han denunciado que la expulsión desplazaría a los indígenas palestinos, en lo que consideran una violación del Derecho Internacional que considera un crimen de guerra la colonización de cualquier zona bajo ocupación militar.
Israel capturó Cisjordania, Jerusalén este y la Franja de Gaza en la guerra de Oriente Medio de 1967. Los palestinos reclaman los tres territorios para un futuro Estado independiente.
Naciones Unidas pidió ayer a Israel que “detenga” la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania, después de que el ministro de Finanzas israelí, el ultraderechista Bezalel Smotrich, anunciara un plan para construir más de 3 mil nuevas viviendas que dividiría Cisjordania, “enterrando la idea de un Estado palestino”.
“Si esto sigue adelante, y pedimos al gobierno israelí que no lo haga y que detenga el avance de este proceso, se separarían el norte y el sur de Cisjordania. Creo que, curiosamente como coinciden el ministro de Finanzas israelí, los palestinos y otras ONG, eso pondría fin a las perspectivas de una solución de dos Estados”, declaró el portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric, en una rueda de prensa.
Mientras, la Unión Europea expresó ayer su rechazo a los planes para construir más de 3 mil nuevas viviendas en la expansión de un asentamiento que dividiría Cisjordania, asegurando que cualquier cambio territorial debe ser resultado de un acuerdo político entre las partes.
“La posición de la UE es que rechaza cualquier cambio territorial que no forme parte de un acuerdo político entre las partes implicadas, por lo que la anexión de territorio es ilegal según el Derecho Internacional”, ha afirmado la portavoz de Exteriores de la UE, Anitta Hipper, en rueda de prensa desde la capital comunitaria, donde ha reiterado que la política de asentamientos de Israel es “ilegal” y “debe parar”.
Por otro lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afir ayer que “(le) gustaría” que las autoridades de Israel permitieran la entrada de periodistas a la Franja de Gaza, unas declaraciones realizadas días después de que el ejército israelí haya matado a seis reporteros en un único ataque dirigido contra una tienda reservada a medios en la ciudad de Gaza, desatando numerosas críticas de gran parte de la comunidad internacional.
“Me gustaría que ocurriera. No me importaría que los periodistas fueran (a Gaza)”, señaló al ser preguntado sobre si presionaría a su aliado en Oriente Próximo para que permita el acceso de periodistas al enclave palestino.
El inquilino de la Casa Blanca ha agregado desde el Despacho Oval que “es una situación muy peligrosa, como saben, para un periodista, pero me gustaría que así fuera”.