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Mnangagwa, el nuevo líder de Zimbabue promete democracia y crecimiento económico

El ex vicepresidente, quien sustituirá a Robert Mugabe como presidente de forma provisional dio ayer su primer discurso ante una multitud tras su regreso del exilio en Sudáfrica. El político que asumirá este viernes agradeció al ejército que tomase el poder de forma pacífica y expresó una profunda gratitud al pueblo. Sin embargo, El Cocodrilo tiene un pasado oscuro, pues como ministro de Seguridad y tras la independencia en 1980 del Reino Unido jugó un papel clave en la matanza de más de 20 mil miembros de la etnia Ndebele

DPA / EFEHarare

Noviembre 23, 2017

El ex vicepresidente Emmerson Mnangagwa, que sustituirá a Robert Mugabe como presidente de Zimbabue de forma provisional, prometió este miércoles una “nueva democracia” para el país tras haber cerrado de forma definitiva los 37 años de reinado del derrocado líder.
Mnangagwa, de 75 años, asumirá el poder el viernes. Mugabe, que estuvo al frente del país durante 37 años, dimitió el martes tras el golpe de Estado militar de hace una semana.
“Hoy estamos presentando el comienzo de una nueva democracia que se revela poco a poco”, dijo Mnangagwa en su primer discurso tras regresar a Zimbabue desde el exilio autoimpuesto en Sudáfrica. También prometió paz, crecimiento económico y puestos de trabajo.
Mnangagwa fue destituido como vicepresidente por Mugabe a principios de noviembre, tras lo cual huyó al extranjero. Ese episodio fue el detonante del golpe de Estado, junto a los planes de Mugabe de situar como sucesora a su mujer, la impopular Grace Mugabe.
El político agradeció al ejército que tomase el poder de forma pacífica y aseguró sentir un “gran respeto, humildad y una profunda gratitud. “La voluntad del pueblo siempre vencerá. Prometo ser su servidor”, aseguró, mientras la muchedumbre coreaba su apodo, el cocodrilo.
Mnangagwa también habló de los supuestos planes para matarle que tenía Mugabe, de 93 años, por ser “desleal”. “Me dije que no tenía que esperar a que me eliminase”, contó.
El ex vicepresidente y próximo mandatario llegó ayer al aeropuerto militar de Harare y en primer lugar se reunió con Mugabe. Después mantuvo un encuentro con la cúpula del ejército.
Cientos de ciudadanos se congregaron en la base aérea militar de Harare para darle la bienvenida. Sin embargo, también hay ciudadanos preocupados, pues Mnangagwa permaneció fiel al lado de Mugabe durante la trágica recesión económica del país y mientras se cometían presuntamente numerosas violaciones de los derechos humanos.
Mnangagwa tiene un pasado oscuro: como ministro de Seguridad tras la independencia en 1980 jugó un papel clave en la matanza de más de 20 mil miembros de la etnia Ndebele.
La llamada operación Gukurahundi, que muchos califican de genocidio, fue una purga étnica contra simpatizantes de la Unión del Pueblo Africano de Zimbabue, que se saldó con la fusión de esa formación con la Zanu-PF y le valió a Mugabe su ascenso definitivo a la presidencia, ya que hasta entonces gobernaba como primer ministro.
Mnangagwa cuenta con el apoyo del ejército y del partido del gobierno, Unión Nacional Africana de Zimbabue (Zanu-PF), que dio la espalda a Mugabe tras el golpe de Estado. El cocodrilo dirigirá el país africano hasta las próximas elecciones, que deben celebrarse en agosto de 2018.
Por el momento no está claro si la oposición formará parte del gobierno de transición y cuándo entregará el poder el ejército a los líderes civiles.
El líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, exigió la celebración de unas elecciones libres y justas lo antes posible para volver a convertir a Zimbabue en una democracia exitosa.
Representantes de la comunidad internacional también pidieron una vuelta rápida a la democracia. “El camino hacia adelante debe conducir a unas elecciones libres y justas”, indicó el secretario de Estado estadunidense, Rex Tillerson.
La Unión Europea dijo que es importante que ahora se inicie un diálogo abierto sobre el futuro democrático que estimule la rápida aplicación de reformas.
Por su parte, la Unión Africana saludó la decisión de Mugabe de dimitir y consideró que su legado como luchador por la libertad y padre de la independencia zimbabuense “será recordado”.
Por el momento se desconoce si Mugabe permanecerá en el país y si la cúpula militar garantizó su impunidad. El ya ex presidente llegó al poder en 1980, tras la independencia del Reino Unido. Fue primer ministro y en 1987 se convirtió en presidente, convirtiéndose cada vez en un líder más autoritario. Bajo su gobierno, Zimbabue, otrora el orgulloso “granero” de África, se hundió en la pobreza.