“Te vamos a extrañar mucho viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo”, escribió el presidente uruguayo Yamandú Orsi y decretó “duelo oficial, de carácter nacional, los días 14 al 16 de mayo”. El ex guerrillero uruguayo anunció en enero que no quería seguir con el tratamiento para el cáncer de esófago y pidió que le dejaran morir tranquilo
Mayo 14, 2025

Europa Press
Madrid
El expresidente de Uruguay José Mujica (2010-2015), referente político para la izquierda latinoamericana, murió ayer a los 89 años de edad por un cáncer de esófago en su pequeña ‘chacra’ (granja) cerca de la capital, Montevideo.
“Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo”, ha indicado el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, en redes sociales.
El Frente Amplio ha afirmado que “no fue solo un líder”. “Fue una forma de entender el mundo. Nos queda su voz, su ejemplo, su porfiada esperanza. Hasta siempre, compañero”, ha resaltado en un mensaje en el que el partido asegura que el expresidente vivirá “en cada abrazo del pueblo” y “en cada idea que lucha por un país más justo”.
El Movimiento de Participa-ción Popular (MPP), que forma parte del Frente Amplio, ha publicado un emotivo video en homenaje al político uruguayo, quien recogió el testigo presidencial de manos de su compañero Tabaré Vázquez en 2010.
El gobierno de Uruguay decretó “duelo oficial, de carácter nacional, los días 14 al 16” de mayo por la muerte del exmandatario, según un comunicado difundido por la presidencia ayer. Además, “la bandera nacional permanecerá a media asta (…) en todos los edificios públicos, embajadas” e infraestructuras militares.
El cortejo fúnebre partirá desde la Torre Ejecutiva –sede del Ejecutivo y la presidencia de Uruguay– a las 10 de la mañana. Desde allí, el itinerario pasará por la sede del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, por la del MPP y por la del Frente Amplio, según ha recogido el diario uruguayo El Observador. Por último, el cortejo culminará en el Congreso para el velatorio, público, anunció la presidencia.
Se espera que al acto acudan dirigentes de múltiples países, entre los que podría estar el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que pretende “ir al funeral de Pepe Mujica, porque lo menos que tenemos que hacer es despedirnos de personas que fueron una referencia para nosotros”, según ha declarado a agencia Brasil desde Pekín.
Allí se encuentra con más líderes latinoamericanos, que han acudido a la cumbre del Foro China-CELAC, del que participan, además del gigante asiático, los 33 países de Latinoamérica y el Caribe.
La esposa de Mujica, la exvicepresidenta y exsenadora Lucía Topolansky, había informado en la víspera en declaraciones a la emisora Sarandí que el histórico líder del MPP –que ya no pudo votar en las elecciones departamentales y municipales de Uruguay el domingo debido a su delicado estado de salud– se encontraba en cuidados paliativos.
Mujica ya anunció en enero que no quería seguir con el tratamiento para el cáncer y pidió que le dejaran morir tranquilo. “El guerrero tiene el derecho a su descanso”, dijo en una entrevista en la que reconoció que se había terminado su ciclo “hace rato”.
El expresidente uruguayo fue sometido a una intervención quirúrgica el pasado mes de diciembre en la que le colocaron un ‘stent’ en el esófago para mejorar la ingesta de alimentos después de las dificultades que le ocasionó la radioterapia que recibió tras serle diagnosticado el cáncer en abril de 2024.
Mujica: el guerrillero que se convirtió en presidente
Hace una década, el mundo sintió una breve fascinación por José Mujica. Era el presidente uruguayo que había rechazado el palacio presidencial de su país para vivir en una pequeña casa con techo de lámina con su esposa Lucía Topolansky, y su perro de tres patas.
Mujica nació el 20 mayo de 1935 en Montevideo, en una familia de pequeños propietarios agrícolas. Su educación se vio interrumpida antes de terminar la secundaria. Desde muy joven, se introdujo en la militancia política en el Partido Nacional.
En los años 60 se unió al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), más conocido simplemente como Tupamaros, una organización guerrillera de izquierda que luchaba contra la desigualdad y la represión estatal.
Su rebeldía contra lo establecido que lo llevó en su juventud a ser uno de los líderes de la guerrilla urbana, activa en Uruguay entre la década del 60 y hasta 1972, también le permitió soportar la tortura a manos de militares y 13 años de prisión en condiciones infrahumanas.
Durante la dictadura militar uruguaya (1973-1985), fue capturado y pasó 13 años en prisión, sin juicio formal.
Líderes de la izquierda de AL despiden al ex presidente uruguayo
Líderes de la izquierda latinoamericana despidieron ayer al expresidente de Uruguay José Mujica. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, definió a Mujica como un “gran revolucionario”. “Adiós amigo. Ojalá América Latina, algún día, tenga himno, ojalá América del Sur se llame, algún día: Amazonía”, indicado en redes sociales.
Por su parte, el presidente de Bolivia, Luis Arce, aseguró que tiene el “corazón profundamente entristecido” por la muerte de Mujica, quien representaba “un verdadero faro de esperanza, humildad y lucha por la justicia social”.
Asimismo, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, afirmó en redes sociales que el expresidente uruguayo era un “ejemplo para América Latina y el mundo entero por la sabiduría, pensamiento y sencillez” que le caracterizaba.
El presidente chileno, Gabriel Boric, coincidió en que Mujica deja una “esperanza incombustible de que es posible hacer las cosas mejor”, así como “la convicción innegociable de que mientras nos palpite el corazón y haya injusticia en el mundo vale la pena seguir luchando”.
La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, recordó que visitó a Mujica hace poco. “En su mirada, en sus palabras serenas, en su firmeza, cuando me preguntó por Mel (Manuel Zelaya), confirmé lo que siempre sentí: estaba frente a un gigante de la política, a un líder que condenó con valentía el golpe del 28 de junio”, rememoró.