El magnate republicano afirma que su par chino habló de un EU “en decadencia” y dice que está de acuerdo, pero lo limita al mandato de Biden. En su encuentro en la víspera, el líder chino aludió a la necesidad de evitar la ‘trampa de Tucícides’, según la cual una potencia emergente como China y una establecida como EU estarían abocadas a la guerra
Mayo 15, 2026

Europa Press
Madrid
La Casa Blanca señaló ayer que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, coincidieron durante su primera reunión en la visita oficial a Pekín en la libre navegación por el paso de Ormuz, rechazando que se cobre un recargo por transitar la zona, al tiempo que ambos apoyaron el principio de que Irán “nunca tenga un arma nuclear”.
“Ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para apoyar el libre flujo de energía. El presidente Xi también dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar peaje por su uso, y expresó interés en comprar más petróleo estadunidense para reducir la dependencia de China del estrecho en el futuro”, indicó la Casa Blanca en un comunicado tras el primer cara a cara entre los líderes de las dos superpotencias, en la primera jornada de la visita de Trump a Pekín.
Sobre la situación en Irán, donde las negociaciones entre Washington y Teherán se encuentran estancadas desde hace un mes, la Casa Blanca subrayó que ambos países “acordaron que Irán nunca puede tener un arma nuclear”.
En la primera jornada de la visita oficial de Trump a China, la primera de un mandatario estadunidense desde 2017, el jefe de la Casa Blanca apostó por que Washington y Pekín trabajen para construir un futuro “próspero” y “de cooperación”, en base a los “valores compartidos” por ambos pueblos como “el trabajo duro, el coraje y el logro”.
“Este vínculo de comercio y respeto que se remonta a 250 años es la base de un futuro que beneficia a ambas naciones. Los pueblos estadunidense y chino comparten muchas cosas en común. Valoramos el trabajo duro, el coraje y el logro. Amamos a nuestras familias y amamos a nuestros países”, señaló el mandatario estadunidense en su discurso al inicio de la cena de gala que ofreció el presidente chino en el Gran Salón del Pueblo, ubicado en la plaza de Tiananmen, por motivo de la visita oficial.
Previamente, Xi advirtió sobre la importancia de que se gestione bien la situación en Taiwán, insistiendo en que su “independencia” y “la paz en el estrecho” son ideas “incompatibles”, apuntando que el tema es el primordial en las relaciones bilaterales y avisando de que “surgirán fricciones e incluso conflictos” con Washington si no se llevan bien la cuestión.
Trump, afirmó ayer que Xi se comprometió a no suministrar equipamiento militar a Irán en el marco de su visita oficial al gigante asiático.
Además, informó Trump que Xi le expresó su preferencia de que China siga comprando petróleo a Teherán. Según un informe publicado en marzo por la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, el gigante asiático compra alrededor del 90 por ciento del petróleo que Irán exporta.
Por otro lado, Trump afirmó que el presidente chino espera que se firme un acuerdo con Irán. “Hizo una oferta de si podía ser de alguna ayuda. Cualquiera que compre tanto petróleo obviamente tiene algún tipo de relación con él (con Xi)”, expresó.
Trump, alegó este viernes que la supuesta y “elegante” alusión de su homólogo chino, Xi Jinping, al país norteamericano como –según la recapitulación de Trump– “nación en decadencia”, en realidad se refería a los años en la Casa Blanca de su predecesor, Joe Biden, y no a los “16 espectaculares meses de la Administración Trump”, si bien el líder chino no declaró, al menos en público, que Estados Unidos estuviese en declive.
“Cuando el presidente Xi se refirió con tanta elegancia a Estados Unidos como una nación en decadencia, aludía al tremendo daño que sufrimos durante los cuatro años del gobierno de Joe Biden, y en ese sentido, tenía toda la razón”, afirmó en una publicación en redes en la que apuntó a un “enorme” sufrimiento derivado de cuestiones como “fronteras abiertas, altos impuestos, legalización de personas trans, participación de hombres en deportes femeninos, la diversidad, la equidad y la inclusión”, entre otros.
De este modo, el magnate republicano quiso encajar esas supuestas palabras de Xi fuera de su tiempo en la Casa Blanca, ya que, según él, el mandatario chino “no se refería al increíble ascenso que Estados Unidos mostró al mundo durante los 16 espectaculares meses de la administración Trump”, con logros entre los que destacó haber logrado “la victoria militar y la floreciente relación con Venezuela, la aniquilación militar de Irán (y) el ejército más poderoso del mundo con diferencia”.
“Hace dos años, éramos, de hecho, una nación en declive. En eso estoy totalmente de acuerdo con el presidente Xi. Pero ahora, Estados Unidos es la nación más pujante del mundo, y espero que nuestra relación con China sea más fuerte y mejor que nunca”, reivindicó.
El dirigente chino teorizó en múltiples ocasiones en los últimos años en torno al contraste entre un Occidente ‘en declive’ frente a un Oriente ‘en auge’, si bien sin aludir directamente a Washington.
En su encuentro en la víspera, Xi aludió a la necesidad de evitar la llamada ‘trampa de Tucícides’: un concepto relativamente reciente en las relaciones internacionales empleado para describir una supuesta tendencia a la guerra entre una potencia emergente y otra ya establecida, si bien no necesariamente en retroceso.