El ministro escocés de Asistencia a la Infancia, Mark McDonald, renunció ayer por posible comportamiento inadecuado, con lo que el escándalo por casos de acoso sexual en la política británica alcanzó también a Escocia. “Me disculpo francamente con todo aquel al que haya molestado o que haya considerado inadecuado mi comportamiento”, comunicó el político del … Continúa leyendo Renuncia ministro escocés por “comportamiento inadecuado” ante escándalos por acoso sexual
DPALondres / Edimburgo
Noviembre 05, 2017
El ministro escocés de Asistencia a la Infancia, Mark McDonald, renunció ayer por posible comportamiento inadecuado, con lo que el escándalo por casos de acoso sexual en la política británica alcanzó también a Escocia.
“Me disculpo francamente con todo aquel al que haya molestado o que haya considerado inadecuado mi comportamiento”, comunicó el político del Partido Nacional de Escocia (SNP).
Añadió que algunas de las acciones que realizó con fines humorísticos o amistosos pudieron haber hecho sentir incómodo a alguien o haberse interpretado con otras intenciones. McDonald, de 37 años, casado y con dos hijos, no mencionó más detalles.
Según la cadena BBC, es uno de los dos miembros del SNP que están siendo investigados en el marco del escándalo de acoso sexual que estalló en la política británica.
Hace pocos días renunció el ministro de Defensa británico, Michael Fallon, en el marco del escándalo por acoso sexual que estalló en la política británica.
El bloque de los Conservadores suspendió hoy de su bancada al parlamentario Charlie Elphicke ante la existencia de “graves acusaciones” en su contra.
Según la prensa, el caso ocupa también a la Policía, aunque por el momento no está claro de qué se acusa al parlamentario.
“El partido informó a la prensa antes que a mí de mi suspensión. No estoy al tanto de las supuestas acusaciones y niego cualquier mala actuación”, dijo Elphicke, representante de Dover, en su cuenta de Twitter.
Su colega partidario Roger Gale advirtió en una entrevista con la BBC sobre la existencia de acusaciones prematuras y una “caza de brujas”. Las acusaciones no deberían ser tomadas como un hecho, criticó el parlamentario de 74 años, miembro de la cámara baja desde hace 30 años.
Desde la oposición, la parlamentaria laborista Harriet Harman afirmó que no existe “ninguna caza de brujas”, sino que ha sido un tema “largamente postergado”.
La primera ministra británica, Theresa May, presentó el viernes un nuevo código de conducta para los miembros de su Partido Conservador y propuso un debate interpartidario, en medio del escándalo desatado a partir de la renuncia de Fallon.
Además de presentar un nuevo código de conducta en una carta dirigida al portavoz de la Cámara de los Comunes, John Bercow, la primera ministra también pidió mecanismos que involucren a todos los partidos para poder abordar acusaciones de acoso sexual. El lunes tiene previsto discutir sobre este tema con los líderes de otros partidos en el Parlamento.
El escándalo desatado a partir de la renuncia de Fallon también sacudió a la oposición. Un parlamentario fue excluido temporalmente del Partido Laborista el jueves por haberse comportado de manera “inadecuada” con una compañera suya, a la que le envió mensajes de texto indecentes.
En este contexto, según la prensa británica, el caso de Fallon podría no ser más que la punta del iceberg. Los medios aseguran que entre los colaboradores del grupo conservador en la Cámara de los Comunes circula una lista con unos 40 diputados a los que se acusa de “comportamiento inadecuado” y que contiene los nombres de varios miembros del Gabinete, entre ellos Fallon.
El escándalo sobre acoso sexual en el Parlamento británico continúa expandiéndose luego de que el bloque de los Conservadores suspendiera de su bancada al parlamentario Charlie Elphicke ante la existencia de “graves acusaciones” en su contra.
Su dimisión aumentó la presión además sobre el jefe de Gabinete de May, Damian Green, quien al parecer le tocó la rodilla también a una periodista en un pub y luego le envió un mensaje ofensivo, aunque Green lo niega tajantemente.
A esto se suma el caso de un secretario de Estado que envió a su secretaria a comprar dos vibradores a un sex shop, según se divulgó.