Atacantes enmascarados colocan explosivos durante un servicio religioso en una mezquita en el norte de la península del Sinaí y tras detonarlos abren fuego contra las personas que huían y después contra las ambulancias que acudieron al auxilio. “Responderemos a este acto con dureza contra los terroristas”, amaga el presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi
DPAEl Cairo
Noviembre 25, 2017

Al menos 235 personas murieron en un ataque perpetrado ayer contra una mezquita en el norte de la península del Sinaí en Egipto, en uno de los atentados más cruentos de la historia reciente del país.
El ataque dejó también unos 109 heridos, según informó la televisión estatal del país norteafricano citando un comunicado de la fiscalía que investiga el ataque.
Según informaron las fuerzas de seguridad, los atacantes colocaron varios explosivos alrededor de la mezquita de Al Rawdah, a unos 40 kilómetros al oeste de la ciudad de Al Arish, y los detonaron cuando la gente salía del rezo del viernes. Después, abrieron fuego contra quienes escapaban.
El diario privado Al Masry al Youm informó que más de 20 hombres enmascarados participaron en el ataque con rifles automáticos, muchos de los cuales fueron abatidos después por las fuerzas de seguridad, aunque esa información no fue confirmada oficialmente por el momento.
Versiones difundidas por CNN hablan también de que los atacantes dispararon sobre las ambulancias que llegaban a prestar auxilio al lugar.
El presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, convocó una reunión de crisis y prometió una “dura” respuesta. “Responderemos a este acto con dureza contra los terroristas”, dijo en un discurso televisado. “Las Fuerzas Armadas y la Policía tomarán represalias por nuestros mártires con todas sus fuerzas”.
El Estado egipcio declaró tres días de luto por las víctimas del ataque, que es ya el más cruento de este año en el país. Las fuerzas de seguridad están buscando a los atacantes en los alrededores de la mezquita.
Imágenes difundidas tras el atentado mostraban decenas de cadáveres cubiertos de sangre dentro de la mezquita, cubiertos en parte con mantas. Las alfombras verdes del suelo de la mezquita aparecían cubiertas de manchas de sangre.
Una fuente de seguridad señaló que la mezquita de Al Rawdah fue atacada por su relación con el sufismo, una vertiente del islam muy mística. Además, era un objetivo fácil por encontrarse fuera de las principales ciudades de la zona.
Ningún grupo asumió ha asumido hasta ahora la autoría del atentado, pero la milicia terrorista Estado Islámico (EI) considera infieles a los sufíes y en 2016 publicó imágenes que mostraban supuestamente la ejecución de un clérigo sufí de 100 años acusado de brujería.
Condena internacional al atentado
El ataque desató la condena internacional. “El mundo no puede tolerar el terrorismo, debemos vencerlos militarmente (a los terroristas) y desacreditar la ideología extremista en la que se basa toda su existencia”, escribió el presidente estadounidense, Donald Trump, en Twitter. “Terribles y cobardes ataques terroristas contra fieles inocentes e indefensos”, añadió.
El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, condenó el ataque como un acto de “barbarie”, mientras la primera ministra británica, Theresa May, lo describió como un acto “malvado y cobarde”.
La canciller alemana, Angela Merkel, envió un telegrama de condolencias a las familias de las víctimas y manifestó su condena por el “vil ataque”. Turquía, Italia o Kuwait también expresaron su rechazo.